27 sep 2020

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Chequeo en las calles

Padres y madres explican cómo han llegado al colegio con sus hijos en Barcelona

Las familias se muestran divididas sobre una ciudad que en la 'era covid' prioriza al peatón

Muchos optan por pasarse a la bicicleta o la moto para evitar el caos que no se ha producido

Óscar Hernández

Padres llevando a sus hijos a la escuela en el primer día de clase.

Padres llevando a sus hijos a la escuela en el primer día de clase. / MANU MITRU

Será que muchos teletrabajan. O que el miedo al atasco empujó a las familias a buscar alternativas al coche privado. Pero esta mañana la sensación a pie de escuelas era de relativa normalidad en lo que se refiere al tráfico. Salvo la ronda de Dalt, atascada como cualquier lunes lectivo por la mañana antes de la 'era covid', el resto de calles digirieron la avalancha que siempre supone una vuelta al cole en la que apenas ha habido abuelos.

La concejala de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Rosa Alarcón, ha confirmado este mediodía que hasta las 10 de la mañana se ha registrado un incremento del tráfico rodado urbano del  7,5% respecto al lunes anterior, en el que no había colegios, pero sigue siendo un 9% inferior al producido en un lunes escolar normal de antes del confinamiento. Pero el uso del metro ha crecido un 17% mientras sigue siendo un 43% inferior al habitual. Es decir, la tendencia apunta más aumento de coche que de transporte público en la vuelta al cole.

Aspecto de una aula en el Institut Joan Mercader de Igualada. / MARC VILA

Los padres y madres consultados por este diario se manifestaron divididos entre los que han disfrutado de la maravillosa sensación de una ciudad para los peatones y las bicicletas hasta los automovilistas con niños que protestan por no tener dónde dejar el coche unos minutos en un Eixample que ha cerrado carriles al tráfico rodado.

Andando con los niños y la bici

"Yo he venido andando con mis hijos pero empujando la bicicleta para luego irme con ella al trabajo, aunque todavía hay demasiados coches. En Francia se cortan calles enteras en las entradas de los colegios y aquí habría que hacer lo mismo", explica François Cottaz de 41 años, en la puerta del colegio Lestonnac donde deja a sus niños de 7 y 10 años.

Mientras la aceras de esta manzana del Eixample -la de Pau Claris, Aragó, paseo de Gràcia y Consell de Cent- experimentan un gran trasiego de familias minutos antes de las nueve de la mañana, los coches comienzan a aparcar en doble fila para dejar a los menores en la puerta ante la mirada de una pareja de guardias urbanos, que sobre todo regulan el paso de peatones.

"No hay manera de aparcar"

Pero hay un coche que de repente se mete en un vado y su conductor sale para acompañar a su prole hasta la puerta del Estonnac. "Ahora no hay manera de aparcar. Antes podía hacerlo en Consell de Cent pero han quitado carriles para dárselos a los peatones. Yo tengo que venir en coche porque luego me tengo que ir enseguida a trabajar a L'Hospitalet", expresa, algo molesto, Sergio Gallego, de 41 años, con dos niños de 4 y 10 años.

Los que llegan en moto con el niño o la niña de paquete van mucho más tranquilos, como Miquel P.,, pedagogo de 46 años, que despide a su pequeña en el cruce de Pau Claris y Consell de Cent. "La verdad es que hemos venido muy bien. Se nota más tráfico pero menos del que me esperaba", asegura mientras a su lado pasan dos madres sonrientes con bicis flamantes y recién estrenadas con sillita y niño incluidos en la parte de atrás.

Taxistas que ya no llevan niños

A apenas 100 metros, un par de taxistas esperan clientes delante de un hotel. Llevan un buen rato parados. "Hoy se nota más tráfico, pero se circula mejor que los lunes de antes de la pandemia. Y no me extraña. Ya no hay turistas, ni autocares ni buses turísticos. La pena es que hoy tampoco me han cogido para llevar a niños al colegio. Con eso al menos compensaríamos el poco trabajo que tenemos", se lamenta Jordi Fort, taxista de 51 años que lleva ya nueve al volante.

Quienes tampoco han podido llevar a los niños al colegio hoy son los abuelos. En un rápido vistazo a las puertas de varias escuelas se podía comprobar que estos han desaparecido por temor a la covid-19. "Antes siempre había bastantes abuelos, pero hoy no ha venido ninguno", cuenta Esther Llin, administrativa de 44 años y madre de mellizos, a los que lleva al colegio Nostra Senyora de la Mercè de Sant Feliu de Llobregat. "Pero es normal que no vengan los mayores. Hay que protegerlos", aclara.

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Llin no ha tenido problemas para llegar a la escuela esta mañana porque ha sido previsora. "He aparcado en zona azul un poco lejos del colegio y nos hemos acercado andando. Lo malo era que este año no han cerrado la calle para facilitar la entrada y deberían haberlo hecho", dice.