examen tras la tragedia

Palmeras: la trilliza inquietante

Tras dos días de revisión del arbolado del parque de la Ciutadella, todos los ejemplares, incluso los dos troncos hermanos de la palmera desplomada, parecen estar en buen estado

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Natàlia Farré

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El porqué cayó la palmera de la Ciutadella el pasado martes llevándose por delante la vida de un hombre sigue siendo un misterio. De hecho, lo será hasta que finalice el análisis del tronco de la planta –técnicamente una palmera no es un árbol, sino una planta de aspecto arborescente- que se está llevando a cabo en dos laboratorios distintos e independientes. Los resultados tardarán unos días, mientras este viernes se acabará la revisión de los 2.114 árboles –con sus  524 palmeras incluidas- del parque. De momento, nada parece indicar que no esté todo en orden. Es más, los vecinos de la ‘phoenix dactylifera’, este es el nombre científico del ejemplar dañado, están en perfecto estado como lo están sus dos hermanos trillizos, o sea, los otros dos troncos que compartían raíces con el desplomado. Lo certifican las revisiones que están realizando Parcs i Jardins sobre el estado del arbolado del parque.

Pues eso, aparentemente todo estaba en orden y todo parece estar en orden. Ni rastro del escarabajo picudo (‘rhynchophorus ferrugineus’) que hace una década hizo estragos en la población de palmeras de la ciudad, y ni rastro de tejido muerto en la planta. Pero algo pasó y no fueron los 40 kilómetros por hora del viento del martes por la tarde. Pasó que una palmera es un ser vivo, y como tal puede tener cualquier reacción inesperada. A saber. O eso dicen los expertos. El saber lo dará el resultado de la ‘autopsia’ arbórea. Y los mismos expertos aseguran que podría haber pasado todas las pruebas de tensión el día anterior y haberse derrumbado igual. Algo que no deja muy tranquilo si pasa lo que el ayuntamiento asegura: si las revisiones que acaban este viernes son favorables, el parque abrirá posiblemente este  fin de semana. Y eso será, también, antes de saber los resultados del informe de la causa de la caída súbita de ejemplar. Y ahí surge la duda o el temor.

Hace 11 años

Si la palmera cayó sin tener evidencias de enfermedad y el porqué de su colapso será un misterio hasta que haya 'autopsia', ¿quién asegura que al resto de plantas de aspecto arbóreo no les vaya a pasar lo mismo? No hay respuesta. Y si la hay se mueve entre el “hacía 11 años de la caída del último árbol” y el “hay las mismas posibilidades de que caiga un muro, un techo o un edificio en buen estado”. Pues eso. De lo que no dudan en Parcs i Jardins es del buen trabajo de revisión que se está haciendo y se ha hecho hasta la fecha. “Los técnicos son gente con experiencia y herramientas suficientes para saber si una palmera es segura o no. Dudar de ello no tiene sentido, los principales interesados en la seguridad son los propios trabajadores de Parcs i Jardins que son los que están más expuestos a un accidente si el arbolado no es seguro”.

Las afirmaciones responden, desde dentro de la empresa, a las acusaciones hechas por un sindicato minoritario sobre la falta de herramientas y personal para realizar tales menesteres. Desde el ayuntamiento son igual de contundentes en defender el trabajo hecho, explican que el plan de riesgo del arbolado de Barcelona pasa un certificado ISO anual; que las pruebas de tensión u oscilación manuales son eficaces y los trabajadores de Parcs y Jardins más que capaces de llevarlas a cabo, y que los sensores (resistógrafos, tomógrafos, etcétera) se utilizan en aquellos árboles que presentan sintomatología de riesgo. Es más, cuando un ejemplar está enfermo, se contracta a un arboricultor especialista para asegurar el uso de sistemas técnicos de última generación.

Datadas en el XIX

Lo que no se defiende con tanta contundencia es que se vayan a revisar todas las palmeras que luce la ciudad. Ello dependerá, otra vez, del resultado de la ‘autopsia’ vegetal. Son 11.385 emplares, algunos datados en el siglo XIX, como el de la Casa de l’Ardiaca, con fecha de 1873 y el de la calle de Lancaster, de 1896; ambos incluidos en el catálogo de árboles de interés local, inventario que recoge los ejemplares más valiosos de la ciudad. Del parque de la Ciutadella incluye cuatro: un roble, un maclura, un pitósporo y una casuarina. Ninguna palmera.