EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

Los alquileres se resisten a bajar en Barcelona pese a la crisis del covid-19

La oferta disponible crece con pisos turísticos reconvertidos, pero también la demanda

Los precios de momento se están ajustando muy poco incluso en las operaciones de venta

Cartel de alquiler en un porta del Eixample derecho.

Cartel de alquiler en un porta del Eixample derecho. / JORDI COTRINA

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Patricia Castán

Si alguien pensó que tras la pandemia llegarían las oportunidades inmobiliarias en Barcelona, la realidad se aleja de cualquier desplome y se limita de momento a pequeños «ajustes» de mercado. Los alquileres disparados en los últimos tiempos han bajado ligeramente, pero no se espera que lo hagan mucho más salvo que la crisis sanitaria se prolongase años, señalan varios expertos a este diario. Las ventas se han ralentizado a la espera de que las incertidumbres se disipen. Y lo que sí crece son las búsquedas intensivas de vivienda de alquiler  tras el parón del confinamiento y después de que muchos barceloneses descarten comprar porque ya no pueden permitírselo o porque prefieran aguardar.

Los últimos informes de grandes portales inmobiliarios muestran cifras dispares según las zonas, pero en el caso de la capital catalana, Idealista fija un descenso del 3,1% en los alquileres de julio, mientras que Fotocasa apunta a un 0,9% de caída en precios de venta de segunda mano. Diversas inmobiliarias consultadas coinciden en que el bajón de precios que muchos esperaban ni se ha producido ni se prevé por las características del mercado local.

Descensos muy coyunturales

Todos enfocan a la complejidad de los vaticinios dado lo insólito de la coyuntura y en todo caso creen que una vacuna  o tratamiento recuperaría enseguida las cifras precovid-19. En Idealista sí constatan una «acumulación de anuncios», o sea mayor bolsa de pisos que nunca, que no atribuyen a la falta de interés en arrendar, sino a la inactividad del mercado durante casi tres meses y la incorporación de nueva oferta al iniciarse el desconfinamiento. De hecho, coincide con un «récord absoluto de búsquedas (en su portal), con un 67% más que hace un año», y que posiblemente se tomen su tiempo para decidir, frente a la velocidad del mercado habitual (un anuncio dura de uno a 14 días en la ciudad), explican.

Tras el confinamiento, en Idealista se acumuló mucha oferta de alquiler disponible pero las búsquedas crecieron un 67%

 Y es que ahora la elección de la vivienda adecuada ante un panorama de más teletrabajo o vida en casa  «ha cobrado mayor importancia, hay más conciencia de donde vivimos», enfatiza Mercedes Blanco, de Fincas Blanco y vicepresidenta de FIABCI España (la principal federación de agenes del sector inmobiliario). La experta sostiene que hay un segmento de buscadores que desean un piso mejor al que tenían, cobran peso requisitos como que sea exterior, tenga luz, ascensor y balcón, y que crece el porcentaje de interesados en arrendar. La última encuesta Fotocasa apunta que si antes de la pandemia un 34% de los buscadores activos pretendían alquilar, ahora ya son un 39%, igualando a  compradores.

Para Montse Moreno, vicepresidenta de AEPSI (Asociación Española de Personal Shopper Inmobiliario), la nueva situación no está teniendo efectos en los alquileres más buscados en Barcelona, que son por parte de público local, en barrios, y sobre todo por entre 800 y 900 euros. Con tanta demanda, opina que no está habiendo ajustes y sí muchas exigencias de garantías de los propietarios (desde fianza complementaria a seguros de impagos).

Por contra, agrega, sí se producen recortes de precios en torno al 10% sobre todo en pisos con alquileres por encima de 1.200 euros y muchas veces dirigidos a extranjeros que residente en Barcelona pero que ahora están teletrabajando desde sus países, así como en el sector del lujo. Otra situación es que se negocien pequeñas rebajas en el caso de inquilinos que puedan acreditar solvencia y empleo, como sería ahora el caso de funcionarios o sanitarios, cita.

Lo que no va a ser un balón de oxígeno para el mercado es el trasvase de pisos turísticos. Hace semanas la patronal Apartur ya estimó que de los 9.600 pisos con licencia en Barcelona, en ausencia de viajeross unos 3.900 se habían pasado al alquiler. Pero pocos lo están haciendo al de larga duración (mínimo cinco años). «Cuanto más céntricos son, más se pasan al alquiler de temporada», señala ahora su presidente, Enrique Alcántara. Es decir de uno a 11 meses. Lo constatan los expertos y muchos anuncios  que aluden a «meses».

La demanda es tan alta en la franja de 800 a 900 euros que los ajustes se limitan a los arrendamientos más altos

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Desde donpiso, Emiliano Bermúdez, subdirector general, añade que todo el que no puede comprar ahora por su situación personal se ve abocado a alquilar, y recuerda que la «inseguridad jurídica» que atribuye a las nuevas regulaciones en marcha sobre los precios del alquiler frenarán la cantidad de oferta, mientras la demanda crecerá. Y destaca que en la compraventa vienen meses de «hivernación» hasta que la situación sanitaria avance y se vea si afecta o no a los precios. 

 «Lo de ahora no es comparable a una crisis de siete años como la del 2007», apunta Bermúdez, recordando que entonces los precios tardaron años en descender con fuerza. Y destaca que tras el confinamiento ya hubo una instantánea reactivación de ventas pese a estar a la mitad de la situación precovid-19. Si la pandemia no se agrava, aventura una caída de precios de venta al cerrar el año del 10 al 15%, sobre todo en los de gama de baja a media, porque es donde "se está destruyendo más demanda", al perder su empleo o empeorar la situación de potenciales compradores.