24 oct 2020

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Evitar el covid en el suburbano

El 99% de los usuarios del metro llevan puesta la mascarilla

Los controles diarios en accesos a distintas estaciones confirman el elevado uso de la protección facial

TMB apuesta por ventilar al máximo convoyes y túneles e instala dispensadores de gel en 42 estaciones

Óscar Hernández

Pasajeros con mascarilla en la línea 5, este miércoles entre Diagonal y Sants.

Pasajeros con mascarilla en la línea 5, este miércoles entre Diagonal y Sants. / Robert Ramos

La lucha contra el coronavirus también se libra en el metro y a todos los niveles. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha decidido apostar por una mayor ventilación de túneles, estaciones y convoyes. Además, la empresa propietaria del metro ha ampliado hasta 42 las paradas (hay 160) en las que ha instalado dispensadores gratuitos de gel para los viajeros. Y sostiene que el uso de la mascarilla por parte de los usuarios se ha elevado hasta el 99%, casi el 10% más que en ciudades italianas con metro como Milán, según los dos controles diarios que realiza TMB  en varias estaciones.

"Nosotros podemos afirmar que para no coger el coronavirus es más seguro viajar en el metro que estar sentado en la terraza de un bar, teniendo en cuenta que en vagones y estaciones se mantiene muchas veces más distancia interpersonal que en las mesas de un bar y que en los trayectos la gente no habla y llevan puesta siempre la mascarilla", explica Oscar Playà, director de operaciones de Metro de Barcelona.

Control dos veces al día

Los datos del uso de la mascarilla se toman cada día en una muestra de accesos a la red de metro por la mañana y por la tarde. El control tiene en cuenta además si la mascarilla está bien colocada. Un muestreo realizado por este diario este miércoles al mediodía en las líneas 1, 4 y 5 confirma ese uso casi total de la protección, uno de los tres ejes para evitar un contagio, junto al lavado o desinfección de manos y la distancia personal. "También hemos realizado una mayor vigilancia en estaciones de L'Hospitalet o limítrofes a los barrios afectados por rebrotes", precisa Playà.

"A los pasajeros que no llevan la mascarilla puesta se les invita a salir de las instalaciones o a adquirir una en las máquinas de venta. Aunque los más exigentes son los demás usuarios que han llegado a enfrentarse con los pasajeros que incumplen la obligación de llevarla. Nosotros les pedimos que no lo hagan, que avisen al personal del metro en persona o a través de los postes SOS que hay en todas las estaciones", pide un portavoz de TMB.

Obviamente, la buena actitud de los pasajeros es solo una parte del frente anticovid. TMB también asegura haber hecho sus deberes. Desde hace pocos días sus instalaciones lucen un distintivo de certificación de calidad en su plan contra el coronavirus. Entre otras medidas ha mejorado la ventilación en trenes e instalaciones. "Antes se renovaba todo el aire de cada tren en cuatro minutos y ahora en dos. Y también se renueva en los túneles, entre estaciones, de dónde los convoyes cogen el aire", explica Ramon Bacardí, director de la red del metro barcelonés. Añade que también la ventilación de las estaciones está al máximo. Y para certificar este interes en limpiar el aire indica que se están instalando medidores de su calidad en varias estaciones "en un sistema único en el mundo".

Un robot desinfectante en pruebas

Otro de los frentes en este plan de prevención sanitaria es el de la limpieza, a los dosificadores de gel, TMB añade la desinfección de todos los convoyes tres veces al día (antes de la pandemia solo se realizaba una vez). Y para mejorar la eficiencia de la limpieza se está ensayando la desinfección con luz ultravioleta con un robot. "Aunque hay que mejorar su eficacia para que acceda a todos los rincones", precisa Bacardí.

La concentración de pasajeros es otro de los posibles problemas. Hay pasajeros que sostienen que incluso en agosto se están produciendo algunas aglomeraciones, que TMB desmiente: "En esta primera semana de agosto tenemos unos 500.000 usuarios diarios, un 43% menos de los 900.000 que teníamos en agosto del año pasado. O los 1.400.000 pasajeros del mes de febrero", afirman en TMB. La ausencia de turistas, el teletrabajo, la recomendación de no moverse por la ciudad y la reducción del ocio nocturno son las principales causas.

Más trenes y menos gente

"Pese a ello seguimos teniendo más trenes que en agosto del año pasado. En las principales líneas el periodo medio de espera entre tren y tren es de cinco o seis minutos. Solo llegamos a los ocho minutos a las seis de la mañana, cuando arranca el servicio, y a partir de las 10 de la noche, dos horas antes de terminar", precisa Playà. Los responsables del metro también apelan a la responsabilidad de los viajeros para repartirse a lo largo de todo el tren si ven un vagón más lleno que otro. Y recomiendan como horario ideal viajar por la red "antes de las 07.00 horas, de 09.00 a 13.00, de 16.00 a 17.00 y a partir de las 19.00". "Este agosto ya hemos notado que la gente sale menos por la tarde. La mayoría cogen el metro para ir a trabajar y regresar. Las salidas por ocio y los viajes de los turistas han caído en picado", añade el director de Operaciones.

Una 'app' para saber si el autobús o metro viene lleno o vacío

La irrupción del covid-19 está impulsando numerosos cambios y desarrollando tecnologías que ayudan a capearlo. La aplicación para teléfono movil de TMB ofrece ya la posibildad de conocer «la ocupación media estimada en metro y bus». Con cuatro clicks el usuario accede a la línea de metro y bus que le interesa y el sistema informa de la ocupación prevista en cada vehículo. Pero no se trata de la compleja y novedosa tecnología que ahora se ensaya en las estaciones de la línea 5 entre Sants y Diagonal, cuyas pantallas en el andén indican la ocupación real del tren que tiene que entrar en función del peso de los pasajeros sobre la suspensión del vehículo. En la app lo que figura es una estimación en función de la ocupación registrada en días anteriores y horarios similares.

Otra incorporación, aunque con resultado más cuestionable, son los dispensadores gratuitos de gel, cuya forma algunos usuarios confunde con papeleras de diseño. Además, pese a estar situados junto a las entradas, cuesta detectarlos.

También llama la atención que no se señalice con una señal de prohibido el botón para abrir puertas. Pese a que ya no son necesarios (se desactivaron para evitar contagios), muchos pasajeros siguen tocándolos cuando se ponen de color verde al parar en cada estación.