CENTRO TURÍSTICO DE BARCELONA

Ciutat Vella deniega el 77% de las ampliaciones de terrazas

El ayuntamiento sostiene que no tienen cabida en un distrito saturado, aunque ahora no haya turismo

El sector se queja de las lentitud de los trámites, con más de 2.000 peticiones aún pendientes

Unos ciudadanos charlan en la puerta del Bar del Pi, de la Plaça de Sant Josep Oriol de Barcelona.

Unos ciudadanos charlan en la puerta del Bar del Pi, de la Plaça de Sant Josep Oriol de Barcelona. / MARTÍ FRADERA

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Patricia Castán

El acuerdo alcanzado hace dos meses entre el sector de la restauración y el Ayuntamiento de Barcelona para ampliar o ganar terrazas en los establecimientos con el fin de compensar los recortes de aforo por la pandemia fue recibido como un salvavidas para miles de negocios en jaque en la ciudad. Pero la semanas pasan y la imposilidad de resolver las solicitudes en 15 días, como se dijo primero, y la complejidad de acelerarlas con un operativo especial con 70 personas, como sucede ahora, está dando paso a la angustia en los más de  2.000 procedimientos pendientes de respuesta. También al enfado de los afectados en Ciutat Vella, donde el ayuntamiento está denegando cuatro de cada cinco peticiones. Un panorama que ha propiciado cierta anarquía en algunos barrios donde hay empresarios que se  arriesgan a añadir mesas a falta de la autorización municipal, viéndose sin apenas ingresos.

El sector, con unos 9.300 bares y restaurantes en la capital catalana, y más de 5.500 terrazas ordinarias, respondió masivamente al generoso plan municipal de  finales de mayo. Según un primer balance presentado por el municipio a principios de julio, dos tercios de las peticiones eran de ampliación, y el resto de instalación de nuevas terrazas. Para permitir estas medidas excepcionales, el consistorio ofrecía esencialmente espacio ganado a la calzada (en el 60% de casos), eliminando carriles de coches o aparcamientos. Posteriormente, incluso selló que esta ampliación sea vigente hasta finales del 2021, visto que los efectos económicos del coronavirus van a ser de largo recorrido.

Los operadores aducen que con los aforos limitados su única salida es la actividad en las mesas exteriores

Pero la avalancha de peticiones parece haber desbordado a los servicios técnicos, visto que la peticiones rondan ya las 5.800, de las que unas 1.600 se han descartado por defectos iniciales, aunque algunos pueden ser subsanables, apunta la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz.

Del resto, algo menos de la mitad están resueltas (las cifras avanzan a diario), con más del 30% de denegaciones. No obstante, buena parte de esas negativas afectan al centro de la ciudad, donde representan hasta ahora el 77% de sus solicitudes. El consistorio detalla que de 302 demandas se han aceptado solo 70 (en zonas singulares con espacio disponible y sin restricciones por ruidos). Muy cerca de estos porcentajes se sitúa  Gràcia, con una trama similar de calles estrechas, peatonales y densas.

Según explican diversos restauradores consultados en Ciutat Vella, los argumentos del ayuntamiento suelen aludir a la gran concentración de visitantes, que no permite una mayor ocupación de la vía pública. Fuentes municipales detallan  que las mesas y sillas ya alcanzan el 15% del espacio en un distrito pequeño que representa solo el 4% de Barcelona. El área «disponible para estas concesiones extraordinarias es reducida y por debajo del resto de la ciudad», aducen. Alegan que hay una gran densidad de población, «incrementada por la intensidad de visitantes que recibe el distrito».

La propietaria de un pequeño bar junto al Palau de la Música, a la que tampoco han autorizado terraza. / MARTÍ FRADERA

Situación de emergencia económica

Sin embargo, el director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, recuerda que el covid ha dejado huérfano de turistas el centro de la ciudad, por lo que es una de las zonas más afectadas económicamente. De hecho, muchas de sus calles están ahora casi vacías. Agrega que aunque las ampliaciones se hayan prorrogado es necesario que se activen con urgencia porque muchos negocios están «en riesgo de cierre». Con el interior limitado en aforo y el miedo de la población a entrar, las terrazas son su única salida. «Pedimos que se reconsideren, además de acelerar el proceso de autorización», añade.

El consistorio está dispuesto a ganar 1.500 veladores, la mayoría en la calzada y que serán definitivos

Sanz es consciente de la difícil situación que vive el sector y enfatiza que el ayuntamiento está intentando ser flexible en toda la ciudad, denegando en primer lugar las que ocuparían carriles de servicio (bus o bici), seguidas por los casos que se comerían espacio peatonal, o en ramblas y plazas. Calcula que la ciudad ganará unas 1.500 terrazas, la mayor parte en la calzada, y que muchas serán definitivas tras el periodo de prórroga. 

Recorriendo sus barrios, la casuística es variada. En callecitas como Verdaguer i Callís, sus tres operadores (sin terraza) presentaron un proyecto temporal, rechazado ya, se quejan. En la plaza de Sant Josep Oriol también sincronizaron criterios en vano. En el entorno de Santa Maria del Mar y hasta en la Rambla (vacía) han corrido la misma suerte. 

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Una mujer pasa frente a la persiana cerrada del Bubo en Caputxes, donde les han denegado la terraza. / martí fradera.

Situación dispar en el resto de barrios, con mayoría de autorizaciones

En el último recuento municipal de la semana pasada, Gràcia ostentaba un 56,14% de denegaciones de ampliación, seguida de lejos por Horta-Guinardó, con un 31% y Sant Andreu, con casi un 26%, cifra parecida a la de Sants-Montjuïc. En cambio, en Nou Barris y Sant Martí solo se tumba una de cada diez solicitudes. El Eixample y Ciutat Vella encabezan las peticiones.