12 ago 2020

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EL PROBLEMA DEL TRANSPORTE

"La ciudad del pinta y colorea"

La patronal denuncia que la implantación del plan de movilidad del ayuntamiento puede suponer la pérdida de 50.000 empleos en Barcelona

Los empresarios reclaman diálogo y pacto para no penalizar la actividad económica, y acusan a Colau de actuar con "alevosía y nocturnidad"

Natàlia Farré

En el centro, Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, durante el acto de este miércoles.

En el centro, Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, durante el acto de este miércoles. / MARTÍ FRADERA

Enfadados y preocupados. Así tiene el ayuntamiento en general (y la alcaldesa Ada Colau en particular) a los empresarios de Barcelona. O por lo menos a los que este miércoles se han reunido convocados por Foment del Treball en un acto para hablar de movilidad urbana. Exactamente para debatir -o dejar de vuelta y media- el plan que ha puesto en marcha el consistorio “con nocturnidad, alevosía y aprovechando el confinamiento”, según los presentes, para ganar espacio en las calles para peatones y bicicletas en detrimento del coche privado. 

La propuesta municipal “impuesta unilateralmente” y “sin diálogo ni consenso” no solo ha dejado a Barcelona como “la ciudad del pinta y colorea” con vías salpicadas de “azul, amarillo,  topos, rayas y combinaciones que nadie sabe qué significan”, a juicio de Mar Alarcón, vicepresidenta de la patronal; sino que, además, la iniciativa puede afectar “muy negativamente a la economía” y comportar “la pérdida de 50.000 puestos de trabajo”. Palabra de Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment. 

Falso debate excluyente

El acto ha reunido a representantes de 40 organizaciones que suponen más del 80% de la actividad de los sectores comercial, turístico, de movilidad y automoción, y dan trabajo directo a más de 200.000 personas. Y todos han compartido la misma exigencia (por momentos súplica): “Alcaldesa rectifique y pacte”. No en vano los presentes han acusado a Colau de practicar una política de movilidad “ideológica,obsesiva y sectaria”. Y la  han culpado por no atender las demandas de diálogo para llegar a un acuerdo que permita una movilidad sostenible sin penalizar la actividad económica: “No es cierto el debate excluyente entre economía o sostenibilidad”,  según Roger Gaspa, presidente de Foment Comerç. 

La patronal pide revertir las medidas ya adoptadas y suspender las anunciadas para octubre (más cortes de tráfico y restricciones), además de “no criminalizar arbitrariamente el vehículo privado” y abrir una mesa de diálogo con el fin de “llegar a un consenso con el sector y definir una hoja de ruta a implantar en los próximos años”. Lo contrario puede significar condenar a muerte una economía ya muy afectada por la crisis del covid-19. 

Así el comercio, por ejemplo, ve imposible salvar la campaña de Navidad (esencial para la supervivencia de muchos establecimientos) si se prohíbe la circulación del vehículo privado, pues el 57% de las ventas tienen como cliente final a los residentes del área metropolitana que acceden al centro de Barcelona en coche. O el sector de los autocares, ahora totalmente inactivo por la falta de turismo, no ve cómo salvar la negativa de acceder hasta el destino final con sus clientes y tener que pagar una tasa para utilizar la llamada zona azul bus, aparcamiento que ni quiere ni facilita el trabajo.

"Llueve sobre mojado"

El imperativo de la zona de las bajas emisiones tampoco ayuda. Nadie está en contra de un aire más saludable, pero reclaman una moratoria más larga para poder adecuar la flota de vehículos industriales. Y así un largo etcétera de peticiones que la patronal pide poder negociar y pactar. Algo que de momento denuncia no haber conseguido “No ha sido posible que la alcaldesa Colau nos reciba a pesar de nuestra insistencia“.

No lo tienen fácil. De ello ha alertado Jordi Mestre, presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona. Para ellos  “llueve sobre mojado”. Ahí está el Peuat (el plan de regulación de los alojamientos hoteleros), que Colau “ha tardado cinco años en estar dispuesta a revisarlo”. “Si te gusta, bien; y si no, también. Y según quien lo plantea, incluso mejor si no te gusta”. Así están las cosas y la movilidad en Barcelona.