08 jul 2020

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NUEVAS MEDIDAS

El Park Güell reducirá el aforo al 50% y facilitará el acceso a los barceloneses

Los trámites para gestionar el pase gratuito Gaudir Més serán más agiles para los vecinos, mientras, hasta otoño, se podrá acceder con el carnet de bibliotecas

La zona regulada pasará de 1,7 a 12 hectáreas con el objetivo de pasar de nueve a 4,5 millones de visitantes y se crearán franjas horarias solo para los ciudadanos

Natàlia Farré

El Parc Güell en una visita para barceloneses el mes pasado

El Parc Güell en una visita para barceloneses el mes pasado / FOTO FERRAN NADEU

El Park Güell quiere ser un poco más público de lo que lo era hasta que la pandemia alejó el turismo de la ciudad. A ver, la instalación es pública porque el ayuntamiento la adquirió en 1926 a la familia Güell, pero el exceso de visitantes –ocupa la segunda plaza del podio barcelonés– obligó al consistorio a regular la entrada en el 2013. De manera que para acceder al parque se debía pasar por taquilla o tramitar la tarjeta Gaudir Més, un pase gratuito pero complicado, por no decir imposible, de gestionar. Ergo, la masificación y las trabas de acceso alejaron al público original, el local, que hasta que el foráneo lo expulsó, tuvo en el recinto gaudiniano un espacio para el paseo, la merienda y el cortejo. De manera que sin barceloneses y con el pago como referencia, el Park Güell ha tenido los últimos años más titularidad que vocación de público.

Así estaban las cosas cuando el covid-19 hizo acto de presencia. El desconfinamiento dibujó una ciudad diferente a la prepandemia, sin turistas. Hecho que los barceloneses han aprovechado para redescubrir sus espacios monumentales. Por supuesto, también el Park Güell. Desde que el 20 de mayo reabrió puertas, esta vez de par en par, sin taquilla ni nada de por medio, que los locales han vuelto a pisar el parque tras años de no hacerlo. A razón de 1.000 por día con picos de 3.000 el fin de semana. Mantener ese frágil equilibrio entre el goce ciudadano y el interés turístico es lo que pretende hacer el ayuntamiento con las nuevas medidas –que regirán a partir del miércoles– para el acceso al recinto que, según el consistorio, han sido consensuadas  con los barrios vecinos, los más afectados por la regulación y el exceso de turistas.

Cuatro accesos exclusivos

De entrada, se reducirá el aforo en un 50%. La idea es pasar de los 9 millones de visitantes anuales a los 4,5 millones. Y aumentarán las hectáreas reguladas. Hasta la fecha, el acceso controlado se ceñía a 1,7 hectáreas de la zona monumental, las más requeridas, es decir, la escalinata presidida por el dragón, tritón o lo que sea, la sala hipóstila y el banco de ‘trencadís’. A partir de ya, el control será sobre las 12 hectáreas que ocupa la zona monumental. Con eso se evitarán las aglomeraciones de los 6 millones de visitantes que anualmente circulaban por esa zona sin control ni previo pago.

Con estas medidas el ayuntamiento aspira a controlar la masificación, pero ¿cómo se garantizará al público local poder seguir gozando del parque? Mejorando la tarjeta Gaudir Més y creando zonas horarias solo para los vecinos. El consistorio prevé una gestión del pase más ágil en otoño, mientras, se permitirá el acceso con el carnet de las bibliotecas. Ello significa que los empadronados en Barcelona podrán hacer el proceso para conseguir la tarjeta Gaudir Més de forma 'online' (hasta la fecha se debía hacer presencialmente), la tramitación será mucho más rápida (24 horas) y el carnet será permanente y sin necesidad de sacar entrada, como ocurría actualmente, cada vez que se quería acceder. Otra de las novedades para mimar a los vecinos son las franjas horarias exclusivas para los barceloneses: desde las seis de la mañana a las 9.30 horas y desde las ocho de la tarde a las 23 horas. Además, de los ocho accesos al Park Güell, cuatro serán solo para los vecinos.

Imposible discriminar 

Pero ahí va una puntualización. Solo y exclusivo para los vecinos significa solo y exclusivo para los que tengan el pase Gaudir Més. Un pase que en realidad está abierto a todo hijo de vecino ya que la legislación europea impide discriminar entre países. O sea, un ciudadano romano o parisino tiene tanto derecho como un barcelonés a pedir el pase y entrar gratuitamente. La diferencia es que a los locales se les permitirá un trámite rápido y telemático, y el resto de ciudadanos tendrán que seguir lidiando con el sistema antiguo: lento y tortuoso.

Las nuevas medidas incluyen, por supuesto, todos los protocolos de seguridad y distanciamiento social obligados por la pandemia. .

B