06 jul 2020

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EL RIESGO DE CONTAGIO

Barcelona desalojará las playas si el control del acceso no basta

El consistorio ha tenido que echar a gente de la arena dos veces, ayer y en Sant Joan

Batlle contradice a Collboni y defiende que puede ser concejal y candidato al Parlament

Toni Sust

Una de las playas de Barcelona, abarrotada, a mediados de junio.

Una de las playas de Barcelona, abarrotada, a mediados de junio. / AP / EMILIO MORENATTI

La crisis del coronavirus ha dado pie a imágenes inéditas en las últimas décadas de Barcelona: lugares frecuentados por el turismo aparecen ahora semivacíos, a disposición de la ciudadanía, los  niños juegan cerca de la Catedral sin necesidad de apretarse, las fotos parecen de otra época. Pero en las playas, no. Las playas se llenan pese a que los turistas no hayan podido subirse en masa a los aviones y a los cruceros.

A la vista de la distancia a la que obliga la prevención del contagio de la covid-19, el ayuntamiento instaló un sistema para controlar el aforo de las playas y las acordonó. Puso a disposición de los barceloneses una web que informa de cómo está el aforo en las distintas parte de la costa de la capital catalana, así como vigilantes e información en paneles y por megafonía. Pero el asunto no terminará ahí.

La Guardia Urbana, en la playa

Este lunes, el teniente de alcalde de Prevención y Seguridad, Albert Batlle, ha afirmado que si es necesario, porque el aforo se desborda, el consistorio dará un paso más y desalojará las playas. Barcelona ya ha tenido que hacerlo en dos ocasiones este mes. La primera, el 23 de junio, para evitar que la verbena de Sant Joan culminara en fiesta multitudinaria con distancias mínimas. La segunda fue este sábado 27 de junio, cuando la Barceloneta se llenó en exceso durante la celebración del Pride.

Batlle ha presentado la puesta en funcionamiento del grupo de playas de la Guardia Urbana, que se centrará en controlar las actividades de la costa y su entorno. Se trata de un equipo que se forma cada año y que está activado desde el 22 de junio. Lo integran 80 agentes y 10 mandos, que afrontan por primera vez una labor diferente: “Este año tienen un objetivo inimaginable hace unos meses, la vigilancia de la seguridad sanitaria”.

Los agentes serán los encargados, si llega el caso, de proceder a cierres parciales o totales de playas, y también de controlar que la acumulación de gente en la arena no se concentre en la franja inmediata de terreno en caso de desalojo. Los integrantes del grupo de playas patrullan a pie, en scooters, coches, bicicletas, quads y en dos embarcaciones semirrígidas. Todo ello, para controlar las playas y los espigones.

Su labor es variopinta, y va desde la lógica vigilancia de los delitos a proveer de un kit que consta de ropa, chanclas y una tarjeta de metro a los bañistas que sean desvalijados en la playa. Pero, como subraya Batlle, este verano tendrán una tarea inédita: impedir que la ciudadanía se aproxime demasiado entre ella.

Riesgo de rebrote

En el contexto de la crisis sanitaria no faltan las paradojas, y una de las más evidentes es que gente que lleva meses confinada y usando mascarilla para cualquier salida se tumbe en la arena rodeada por cientos de bañistas, formando una aglomeración que supone un riesgo para lo que más se teme ahora del coronavirus: los rebrotes. Del riesgo de  que eso suceda y de la influencia que pueden tener los bañistas habló el pasado 17 de junio Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic.

En declaraciones a este diario sobre las primeras aglomeraciones de la temporada en las playas de Barcelona , Trilla recriminó su actitud a lo que calificó como el "porcentaje de inconscientes" que estimulan el riesgo de contagio. "El mensaje es sencillo y siempre es el mismo: distancia, mascarilla y lavado de manos. Llevamos meses machacando con lo mismo. Pero seguiremos igual hasta que el mensaje no haya calado", agregó el epidemiólogo.

Batlle y su futuro

Durante la presentación, Batlle ha sido preguntado por la posibilidad de que acabe dando el paso y se presente como candidato a la presidencia de la Generalitat en una lista todavía por definir que resultaría de la entente entre el Partit Nacionalista Català de la exdirigente del PDECat Marta Pascal y Units per Avançar, partido que se presentó con el PSC en las últimas autonómicas, que consta de exmiembros de Unió y del que el teniente de alcalde, que antes fue militante socialista, es dirigente.

La pregunta venía a cuento porque después de que Batlle se mostrara disponible a encabezar esa candidatura hipotética, el jefe de filas de los socialistas en el consistorio y primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, le advirtió días atrás que “no es compatible” que sea candidato a la presidencia de la Generalitat y tenga a la vez responsabilidades en el Ayuntamiento de Barcelona.

Este lunes, Batlle ha contradicho a Collboni al considerar que puede tener un pie en el consistorio y otro en la Cámara catalana y al defender que se permita a la gente “hacer más de una actividad”: “Mi prioridad es la ciudad de Barcelona, pero hay concejales que tienen más de una responsabilidad y son, además, diputados en el Parlament. Me siento muy confortable con la función que estoy haciendo y no creo que sea incompatible”.