15 jul 2020

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balance tras la pandemia

Un tercio de los mayores de 65 años vivió el confinamiento en soledad en Barcelona

La hostelería copa el 24,8% de los ERTE registrados en la capital catalana, según un informe

Se calcula que un 10,5% de barceloneses han tenido síntomas del covid-19 y que han muerto más de 3.400 ciudadanos

Patricia Castán

Un hombre mayor pasea en patinete ante una Sagrada Família desierta.

Un hombre mayor pasea en patinete ante una Sagrada Família desierta. / FERRAN NADEU

Tras el final del estado de alarma, llega el balance provisional de los efectos del desastre sanitario en Barcelona. En la salud, las vidas y la economía de sus ciudadanos. El ayuntamiento lo fue monitorizando y, pese a que algunos datos tardarán meses en poder oficializarse, ya ha arrojado una primera radiografía de la crisis y de sus efectos en una ciudad donde el 15,1% de los residentes han pasado la reclusión en solitario. Una cifra que alcanza al 31,8% de los mayores de 65 años, más afectados aún en los casos de falta de internet.

Las encuestas regulares (150 al día) revelan que una media del 10,5% de la ciudadanía ha tenido síntomas del covid-19, y que los muertos en Barcelona superan los 3.400, según una estimación. Los sintomáticos con acceso a una prueba fueron muy pocos, e incluso entrado mayo (cuando finalizó el sondeo) esta cifra se elevó solo al 18,4% de casos. 

El Estado de Barcelona 2020 (difundido como avance extraordinario) glosa la evolución local desde un inicio de año "con dinamismo económico" pese a la "ralentización del ritmo de crecimiento", hasta la parálisis que se ha saldado con más de 210.00 barceloneses afectados por erte, un 24,8% de los cuales corresponden al sector de la hostelería, mientras que un 16,8% lo son del comercio.

La preocupación económica, no obstante, se ha convertido en la principal de los barcelones al llegar a mayo (41,8% de entrevistados), porque en las semanas antes la inquietud era sanitaria. No obstante, es llamativo que poco más de la mitad de los vecinos consideren que la vivencia del confinamiento no ha sido dura, aunque este promedio está suavizado por los datos correspondientes a las fases de desescalada.

Datos de móviles

El ayuntamiento se ha valido de nuevas técnicas, como los datos procedentes de compañías de telefonía móvil, para medir algunos aspectos. En otros casos, son estadísticas oficiales, o las respuestas de los encuestados. En ocasiones, a sabiendas de que no es un dato científico, se ha recurrido a estimaciones factibles. Así sucede de momento con las defunciones, donde a causa de los distintos trámites y fuentes aún hay desajuste de recuento. Pero el consistorio ha calculado la media de muertes en la última década para compararla con la de este periodo, para concluir que el exceso de muertes a 20 de junio es de 3.434 personas, atribuibles al virus.

La voz de los entrevistados refleja también que un 15,1% de barceloneses pasó a solas el confinamiento, mientras que casi un tercio de los mayores de 65 años pasaron por ese trance. La situación más común de encierro fue estar confinado con otra persona, en el 34,1% de casos. En un 27% de hogares había más de cuatro personas.

Esa radiografía sociológica introduce también la incidencia de las nuevas tecnologías. Solo un 4,8% no disponía de internet, aunque el dato se eleva al 17,4% el grupo de mayor edad, lo que puede agudizar el aislamiento. La situación personal (como ya había avanzado el consistorio) también varió mucho en función de los barrios, ya que algunos núcleos de Nou Barris, Horta-Guinardó, Sant Andreu y Sants-Montjuïc tuvieron tasas de contagio superiores a los 713 por cada 100.000 habitantes de media en la ciudad, lo que fue especialmente duro en zonas con pisos más pequeños, o patrones laborales más precarios. 

Legado económico

Al temor por la salud, propia y de los seres seguidos, siguió el efecto directo en la economía. Una cierta cuesta abajo empezó ya antes del estado de alarma, con los efectos de la cancelación del congreso mundial de telefonía móvil, en febrero. Los datos cerrado solo alcanzan a la caída del PIB local del primer trimestre, del 3,8%, aunque se prevé que a final de año el batacazo oscile entre un 6,4% y un 11,6% en negativo.

El informe municipal enfatiza que ni en lo peor de la crisis se habían apreciado unas perspectivas tan lúgubres como las de lo que queda de año, según los datos ofrecidos por la Encuesta de Clima Empresarial de la AMB. También cae hasta abril un 30,8% la constitución de sociedades mercantiles, a la par que los ERTE llegan a 210.426 trabajadores y se pierden 53.738 empleos respecto al mes de febrero. La cifra de paro se engorda en un año en 22.700 personas hasta llegar a las 90.528 en mayo.

La situación ha afectado en especial a los autónomos que en casi la mitad de los casos no podían trabajar durante el confinamiento. Entre el privilegiado colectivo (68% de encuestados) que no han visto modificada su situación laboral, casi tres cuartas partes han trabajado desde casa. 

Precisamente, muchos de estos tijeretazos laborales van de la mano de la desaparición del turismo foráneo. Barcelona empezó el año ganando viajeros (1,4 millones de alojados en hoteles entre enero y marzo). Pero con datos acumulados ya hasta abril, la caída de los turistas que han pernoctado suponen un 46,2% menos que en el mismo periodo del año pasado. Y lo será peor cuando se contabilice hasta junio. En el caso de cruceristas, el descenso hasta abril es del 78,3%, mientras que los usuarios del aeropuerto de enero a mayo han bajado un 58,6%.