04 ago 2020

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desescalada compleja

Barcelona amplía el control de aforo para evitar nuevas aglomeraciones en las playas

El ayuntamiento extenderá a Sant Martí el sistema de acordonamiento, estacas y puntos de acceso

Plantea la posibilidad de multar con hasta 200 euros si no se respetan los dos metros de distancia de seguridad

Patricia Castán

La Guàrdia Urbana controla los accesos a las playas de Barcelona el pasado 14 de junio. / JORDI COTRINA / VÍDEO: EFE

¿Basta la corresponsabilidad ciudadana para para mantener la distancia de seguridad sanitaria en las playas de Barcelona o es necesario multar para frenar las actitudes irresponsables? El ayuntamiento es partidario de lo primero, pero hoy domingo ha adviertido de que si las medidas preventivas frente al covid-19 no se acatan voluntariamente comenzará a sancionar con entre 100 y 200 euros a los ciudadanos, como ya hizo con los incumpliemientos de franjas horarias del desconfinamiento o por no usar debidamente las mascarillas. De momento, la primera ofensiva adoptada para frenar las insensatas aglomeraciones del pasado sábado ha sido extender el control de aforos con acordonamiento y estacas a todo el litoral.

La jornada playera de hoy ha comenzado con  todos los esfuerzos puestos en evitar masificaciones que llevasen a la crisis del sábado, cuando hubo que cerrar precipitadamente los accesos a cuatro playas a rebosar. Este domingo, desde primera hora la afluencia de bañistas fue mayor, pero tan pronto se alcanzó el nivel naranja de ocupación en la mitad de las playas a mediodía (de entre el 60 y el 80%, considerado alto) se trató de desviar usuarios a tramos más tranquilos, como el de Somorrostro o la Nova Mar Bella con continuas advertencias por megafonía.

La web municipal de información en directo sobre afluencia y estado del mar permite al bañista saber hacia dónde dirigirse, pero a sabiendas de que mucha gente no utiliza esta herramienta digital, el consistorio ha decidido ampliar el control de acceso físico previsto para las playas de Ciutat Vella (usualmente más concurridas) a todo frente marítimo de Sant Martí.  Esta fórmula de estacas y cuerdas que se integran en el paisaje y con varios puntos de acceso para  cerrar o abrir según convenga se había empezado a instalar en el Somorrostro y la Barceloneta esta semana, pero fuentes municipales explican que se implantará en todo el litoral para blindarlo, excepto la playa de Llevant que ya cuenta con un acceso fácil de gestionar.

Vallado en los próximos días

De momento, la Guardia Urbana ha encintado las playas para poder redirigir fácilmente a la gente a otras zonas en caso de saturación, a la espera de poder instalar ese vallado natural en los próximos días que contará con unos 50 puntos de entrada que permitirán un control más ágil.

El buen tiempo ha hecho que desde primera hora miles de barceloneses se dirigieran al litoral para disfrutar del sol y el mar, en este caso llenando ya a media mañana la playa de Sant Sebastià, y con el resto con afluencias entre normales y altas. Pero al contrario que el sábado, el blindaje más la tarea de la Urbana y de los informadores cívicos repartidos por las playas ha evitado llegar al nivel rojo (ocupación muy alta, superior al 80%) y tener que cortar accesos. 

Es más, a las cinco de la tarde, algunos tramos han caído al nivel de aforo ahora considerado normal (del 40 al 60% de ocupación) y solo tres permanecían entre el 60 y el 80, todas en Sant Martí. Y cerca de las siete, la asistencia se había moderado aún más (excepto en el Bogatell, en naranja), al contrario que sucedió el sábado, cuando la llegada de bañistas a lo ancho de 4,5 kilómetros de arena fue más díficiles de manejar, una vez que los 18 sensores instalados detectaron los excesos.

Complicidad o mano dura

El ayuntamiento de Ada Colau nunca ha sido partidario de frenar las conductas incívicas a golpe de multa, y tampoco lo es ahora de domar a los bañistas por la vía punitiva. El concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, asegura que el reto es lograr el cumplimiento de las distancias de seguridad mediante la «corresponsabilidad» ciudadana, aunque deja la puerta abierta a llegar a sancionar con entre 100 y 200 euros si llega a ser necesario. «Siempre estamos a tiempo», ha dicho al respecto en declaraciones a RACC-1.

Pero apelar a la complicidad popular ante la necesidad de mantener a raya la pandemia es tal vez arriesgado en una ciudad de las dimensiones de la capital catalana. De hecho, el gran temor es lo que pueda pasar ahora con la apertura de fronteras y entrada del turismo. Según Badia, la afluencia esperable en julio y agosto será similar porque muchos barceloneses se irán fuera, y los viajeros que lleguen este año serán muchos menos que otros veranos. La idea es ir adaptando la regulación a las necesidades que se detecten. 

El ayuntamiento aconseja visitar su web informativa antes de acudir, donde se informa del nivel de ocupación de cada playa y su estado. El baño está hoy permitido en todo el litoral, con banderas verdes, excepto en el Fòrum.