RESTRICCIONES POR EL CORONAVIRUS

Guía para ir a la playa en Barcelona este fin de semana

El Ayuntamiento tomas medidas para frenar la expansión del coronavirus en las playas de Barcelona

Una web permite informarse de cuánta gente hay en cada zona de costa de la ciudad para elegir la más idónea

Ambiente en la playa del Bogatell, en Barcelona.

Ambiente en la playa del Bogatell, en Barcelona. / JORDI COTRINA

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Toni Sust

Las precauciones a las que obliga la crisis del coronavirus han llegado y nadie sabe si lo han hecho para quedarse. Lo que sí está claro es que las medidas, de la mascarilla a la distancia social, permanecerán cuando el estado de alarma acabe, en unos días, y empiece lo que lo que se conoce como nueva normalidad. Uno de los aspectos que habrá que tener en cuenta es que por lo menos por ahora no podremos ir a la playa como solíamos, toalla contra toalla, casi pisándonos.

Barcelona reabrió las playas al baño ciudadano el pasado lunes, 8 de junio, cuando la capital catalana entró en la fase 2. Y el ayuntamiento tomó medidas para asegurarse de que la arena no se convierta en un gran foco de contagio. La medida principal es muy clara: un bañista tiene que estar a una distancia mínima de dos metros de cualquier otra persona que no vaya con él. Si se acude en grupo a la playa, ese grupo tiene que mantener la distancia de dos metros con otras personas o grupos.

Cámaras en la Torre Mapfre

Aunque se confía en que la ciudadanía tenga en cuenta esta precaución, no hay una manera estricta de controlarlo, en el sentido de que no hay agentes de la Guardia Urbana que puedan controlar que la distancia se mantenga en todas partes y en cada momento. Pero lo que sí puede controlar el consistorio es que el aforo de los arenales no se dispare.

Para ello se han instalado sensores en las playas de Ciutat Vella y de Sant Martí que detectarán la presencia de la gente en la arena. No es el único medio técnico empleado: también se usarán cámaras científicas instaladas en la Torre Mapfre y gestionadas por el Institut de Ciències del Mar.

Antes de salir de casa

Los datos de la web permitirán informar a los bañistas para que antes de salir de casa sepan qué playas están abarrotadas y en cuáles será más sencillo conservar la distancia dictada. En la web, debajo de las banderas que indican el estado de las playas, sobre si son accesibles al baño, aparecen tres figuras en forma de tronco humano con colores distintos en función del aforo de cada playa.

El ayuntamiento parte de que como máximo pueden concentrarse en las playas entre 25.000 y 38.000 bañistas. No se trata de números muy restrictivos. Se calcula que solo en julio se superan esas cifras y se llega a un aforo de 40.000 bañistas.

Las figuras de la web pueden tener cuatro colores distintos en función del porcentaje de gente que haya y en relación con el aforo máximo señalado. Un indicador verde informa de que la ocupación es baja, está por debajo del 40%. El amarillo indica que la ocupación es normal, entre un 40% y un 60%. Un indicador naranja se corresponde con una ocupación alta, de entre un 60% y un 80%, y el rojo se enciende cuando la ocupación es muy alta, de más del 80% del aforo máximo previsto. Entre 13 y 22 informadores, según el día, recorrerán las playas para recordar las precauciones obligatorias cuando sea necesario.

Quince accesos en Ciutat Vella

Los sensores controlan la asistencia a las playas de Ciutat Vella (Sant Sebastià, Sant Miquel, Barceloneta y Somorrostro) y también a las de Sant Martí (Nova Icària, Bogatell, Mar Bella, Nova Mar Bella, Llevant y Banys del Fòrum). Pero por ahora solo se instalan postes y cuerda para limitar el acceso a las cuatro primeras, las de Ciutat Vella, que son las que suelen presentar mayor asistencia. En las de Sant Sebastià, Sant Miquel, Barceloneta y Somorrostro habrá un total de 15 accesos por los que los bañistas tendrán que pasar para entrar en las playas. Eso permitirá cerrar la entrada en caso de que se considere necesario. Si la afluencia lo aconseja, también se instalarán accesos con postes y cuerda en las playas de Sant Martí.

El consistorio está instalando toda la nueva parafernalia, y tardará todavía unos 10 días en completar la operación, aunque para este fin de semana se espera que en playas como la de la Barceloneta esté todo preparado. Torretas informativas recordarán las medidas que hay que tomar, como también hace el servicio de megafonía. Está prohibido ir a los espigones.

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Las mismas medidas restrictivas que se prevén para el resto de playas afectan a la zona que el consistorio pone a disposición para el ocio de los perros, en un extremo de la playa del Llevant. Estaba previsto que los canes pudieran acudir ya el jueves al espacio, pero la mala mar de los días previos y su efecto en la arena obligó a retrasar la apertura hasta el viernes.