06 ago 2020

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fase 2

Barcelona abrirá al baño sus playas con controles de afluencia y acceso desde el lunes

Las distancias de seguridad se controlarán con cámaras, videosensores, informadores y Guardia Urbana

Los tramos de baño de Ciutat Vella estarán acotados con cuerdas, estacas y 15 puntos de entrada

Patricia Castán

Usuarios en la playa de Sant Sebastià el pasado 28 de mayo. / RICARD CUGAT

Usuarios en la playa de Sant Sebastià el pasado 28 de mayo.
El Ayuntamiento de Barcelona prevé empezar la temporada de baños en las playas de la ciudad el próximo lunes 8 de junio con el aforo controlado con videosensores e informadores para que no haya aglomeraciones y sin recurrir a cuadricularlas para que las personas mantengan las distancias sanitarias por la Covid-19.

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El ansiado momento de poder colocar la toalla en las playas de Barcelona y darse un chapuzón puramente recreativo llegará el próximo lunes, con el inicio de la fase 2 de la desescalada, pero con una batería de medidas para controlar la afluencia y evitar la peligrosa acumulación de bañistas. Cámaras desde la Torre Mapfre, videosensores de próxima instalación, informadores y Guardia Urbana humana tratarán de garantizar que la distancia entre usuarios sobre la arena sea de al menos dos metros, y que por tanto no se supere un máximo de 38.000 personas en el litoral. El control de acceso físico se instalará de momento en las cuatro playas que corresponden a Ciutat Vella (Barceloneta, Sant Miquel, Somorrostro y Sant Sebastià) por ser las más concurridas. 

Será clave un cambio de hábitos en la población, advierte el ayuntamiento. La web municipal, mediante semáforos, del rojo al verde, advertirá de la afluencia en cada playa y momento para que la gente planifique a qué zona acudir y cuándo.

El retrasado inicio de la temporada de baños se acompañará de servicios de socorrismo y váteres públicos en cada playa, mientras que las duchas y lavapiés se irán abriendo a partir del lunes, pero para uso individual. Esa progresiva normalización implica también la apertura de horarios para la actividad individual deportiva, y de tres zonas para práctica libre en Nova Icària, Bogatell y la Mar Bella, de 10.00 a 18.00 horas. En paralelo, seis chiringuitos ya están abiertos (Sant Miquel, Sant Sebastià, Nova Icària y Bogatell), otros tres están en fase de montaje en Mar Bella y Nova Mar Bella, y dos más se instalarán más adelante en Bogatell y Llevant. 

De seis a nueve metros cuadrados

La aritmética para que los bañistas recuperen la playa no será fácil. El consistorio ha calculado un espacio de entre 6 y 9 metros cuadrados por usuario en función de si va solo o acompañado. Se estima que para garantizar la distancia social la ocupación deberá oscilar entre 25.000 y un máximo de 38.0000 personas. Un verano normal, la afluencia de julio puede situarse en torno a las 40.000 en momentos altos, pero la diferencia sustancial es que este año el público tendrá que distribuirse más a lo largo de toda la costa, sin la congestión habitual en algunos tramos. Además, habrá que repartirse en todo el ancho de playa y, en un ejercicio de responsabilidad, "no buscar la primera línea de mar", ha explicado hoy jueves el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia. Los grupos se limitarán en función de los parámetros establecidos que acompañen a cada fase de la desescalada.

Para posibilitar el complejo control, serán necesarios tanto recursos tecnológicos como humanos, con una inversión de 700.000 euros . De momento, el control de aforo se hará desde las cámaras instaladas en la Torre Mapfre, que miden la línea de costa, pero en las próximas semanas se reforzará con la instalación de 18 videosensores de altura ubicados en las farolas, que den datos en tiempo real sobre el volumen de playa ocupada. No contabilizarán personas sino que fotografiarán cada cinco minutos las playas, lo que identifica espacios ocupados según las sombras registradas. 

Por otro lado, para regular el acceso a los tramos acotados correspondientes a Ciutat Vella se colocarán estacas y cuerdas con 15 puntos de entrada cada 150 metros, donde habrá informadores, de forma que puedan ser restringidos en caso de saturación. Si así sucede, se derivará a los bañistas que lleguen hacia otras playas. Este acordonamiento se irá implantado en las cuatro playas más visitadas durante la próxima semana. 

El ayuntamiento podría aplicar estos controles en el resto del litoral si por su afluencia se viera necesario o en funcion de la evolución de la pandemia, ha detallado Badia. La Guardia Urbana mantendrá sus dispositivos en la zona, a los que se unirá el grupo de playas del cuerpo desde la tercera semana de junio. Además, los entre 13 y 22 informadores desplegados (según el día) para explicar las reglas del juego podrán avisar también sobre la distribución correcta o no de los bañistas.

El edil ha recordado que el plan deberá ir avanzando de la mano de la evolución de los casos de covid-19, de modo que es posible que el operativo sea mucho más suave según avance el verano si la pandemia está controlado. Todavía no se ha decidido siquiera sobre la planificación de cara a la verbena de Sant Joan.

Algunos servicios todavía tendrán que esperar unos días. Es el caso del baño asistido, que no se puede activar aún en fase 2. En el caso de la playa de perros, la previsión es que vuelva a funcionar a partir del día 11, en la playa de Llevant.