13 ago 2020

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impulso para la ciudad

La 'ville' de Barcelona

Colau presenta un pacto para reconstruir la ciudad que evoca los años de colaboración público-privada que engendraron los Juegos del 92

Carlos Márquez Daniel

Maragall, entre Pujol y Serra, celebra la nominación de Barcelona como ciudad olímpica, en 1986. 

Maragall, entre Pujol y Serra, celebra la nominación de Barcelona como ciudad olímpica, en 1986.  / CARLOS MONTAÑÉS

No se citan en el documento y tampoco Ada Colau los ha mencionado durante su discurso. Pero el pacto para revitalizar la Barcelona del confinamiento, presentado este martes, desprende un cierto aroma al espíritu con el que se sacaron adelante los Juegos de 1992. Por lo menos en lo que se refiere a las intenciones, porque solo se hizo pública, por seguir con el símil, la candidatura; la voluntad de recuperar el aliento de la mano de todos los agentes públicos y privados de la ciudad. Durante la inauguración de las Olimpiadas, Pasqual Maragall dijo lo siguiente: "Este estadio se ha reconstruido, y la ciudad también, gracias a la ayuda de todos, que yo agradezco". Distinto contexto y distintos protagonistas, pero con la misma idea de renacimiento. Y si entonces sucedió en seis años, ahora la misión se marca un plazo de 18 meses. 

La primera reunión del pacto por Barcelona ha rozado las tres horas de duración. Telemática, como marcan los tiempos, y con una cincuentena de entidades que se han ido pasando la voz para exponer sus propuestas de cara a sortear en la medida de lo posible la crisis que seguirá al coronavirus. Ha sucedido lo comprensible, que cada uno ha barrido para casa, lo que permite realizar una foto fija de las urgencias de los restauradores y los empresarios, los sindicatos y la patronal, el tercer sector y las asociaciones de movilidad, las universidades y los promotores culturales, los comerciantes y los lobis, los defensores de la vivienda y los jóvenes herederos de Greta Thunberg. Con Colau y Jaume Collboni al mando, que vendrían a ser los Maragall y Josep Miquel Abad de los años 80. El tiempo dirá si esto es como los Juegos o si termina más como el Fòrum de les Cultures. 

¿Quién desempatará? 

A diferencia del 92, en esta ocasión no se espera el concurso de los gobiernos catalán y español. Lo ha dejado claro el primer teniente de alcalde al afirmar que este es "un pacto de ciudad y desde la ciudad, en el que no participa ninguna otra administración de ningún nivel". ¿Y quién desempatará las decisiones en las que haya disparidad? Tanto Colau como su socio han dejado claro que el ejecutivo municipal seguirá "tomando decisiones". Para algunas les hará falta el voto de la oposición, como la modificación de los presupuestos. Pero para otras, como el anunciado corte de calles para que peatón y ciclista ganen terreno, sobre todo, en el Eixample, les basta con alzar el pulgar de la mano. 

En cualquier caso, la alcaldesa se ha mostrado optimista ante el reto. "Constato la plena confianza en que saldremos de esta con una ciudad más fuerte, unida y cooperativa que antes". El rumbo se marcará por sectores: economía, modelo urbano y social y todo lo que tiene que ver con la cultura, el deporte y la proyección internacional. En julio se presentará el contenido del pacto por Barcelona y la idea es que las actuaciones se lleven a cabo hasta finales del 2021. Este martes no se ha aportado concreción alguna, pero Colau ha citado varios temas. Y la elección no ha sido para nada baladí. Primero: "No nos podemos resignar a que la ciudad se llene una vez más de coches". Segundo: "Tenemos que aprovechar la ocasión para revisar el modelo de turismo y hacerlo más sostenible". Y tercero: "La vivienda ya era una emergencia y ahora hay que buscar oportunidades"  

"Hemos sentado las bases de la vía barcelonesa para salir del COVID", ha afirmado Collboni. Está por ver si la foto del llaüt en el que en 1992 navegaban los artífices de los Juegos (Jordi Pujol, Juan Antonio Samaranch, Maragall, Carlos Ferrer Salat, Narcís Serra y Abad) se repetirá o si cada cual cogerá su propio timón.