29 oct 2020

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+DEBATE

Trabajadores esenciales en primera línea frente al virus

Miles de empleados de servicios de primera necesidad siguen al pie del cañón desde el inicio de la pandemia del coronavirus durante el confinamiento

Una agente de la Guardia Urbana, un farmacéutico, una gerente de supermercado y una empleada de banca, explican cómo afrontan la crisis

Manuel Arenas

Trabajadores esenciales en primera línea frente al virus. / EL PERIÓDICO

Más allá del personal sanitario, cuya labor esencial está teniendo la máxima visibilidad en estos tiempos de pandemia mundial, hay otros miles de empleados que siguen al pie del cañón desde el inicio de la pandemia del coronavirus prestando servicios de primera necesidad mientras buena parte de la ciudadanía se halla confinada.

EL PERIÓDICO y BBVA han reunido a través de videoconferencia a cuatro de estos trabajadores esenciales para que expliquen qué impacto tanto profesional como personal está teniendo la crisis del Covid-19 en sus vidas y cómo han reaccionado desde sus distintos sectores.

Se trata de Alba Ruiz, agente de la Guardia Urbana; Nacho Marcet, farmacéutico; Montse Verdaguer, gerente de un supermercado del Grupo Bon Preu; y Noelia Gutiérrez, directora comercial de una oficina del BBVA.

En general, los cuatro trabajadores coinciden en el cambio de paradigma vital que el coronavirus va a suponer de ahora en adelante. Cambio de paradigma en la consideración de esenciales de sectores económicos que hasta ahora no se edificaban tan intensamente sobre ese consenso social: todos concurren en el fortalecimiento de la comunión entre trabajadores esenciales y sociedad civil. 

Por otra parte, transformación también en lo referente al teletrabajo y las herramientas digitales, ámbito en que los diferentes sectores económicos se han volcado en los recursos telemáticos por tal de facilitar el servicio a la ciudadanía.

La salud emocional y el lazo con la ciudadanía

"El coronavirus ha hecho que como sociedad hayamos puesto en el centro la salud emocional de los trabajadores y los colectivos", señala Montse Verdaguer, quien indica que desde Bon Preu han puesto en marcha un servicio de asesoramiento psicológico.

En esa línea, Noelia Gutiérrez pone en valor el contacto personal estas semanas con los clientes del BBVA, especialmente con los ancianos, principal colectivo de riesgo del virus, a quienes se realiza un "acompañamiento" en caso de no estar familiarizados con el entorno digital. El banco mantiene abiertas al público el 30% de sus oficinas en Catalunya.

La agente Alba Ruiz no duda en afirmar que el coronavirus ha creado un nuevo vínculo social entre ciudadanía y trabajadores de servicios de primera necesidad. "Ahora la gente nos ve más como personas que como policías; su agradecimiento refuerza nuestro sentimiento de pertenencia", afirma Ruiz.

El impacto real del coronavirus

Uno de los principales impactos de la pandemia sobre la sociedad es el recrudecimiento de medidas higiénicas y de seguridad, área en que las farmacias cobran un papel primordial. En este sentido, "nuestro desgaste para conseguir mascarillas ha sido muy grande", reconoce Nacho Marcet, que compagina su farmacia con una situación personal delicada al haber fallecido recientemente sus suegros, víctimas del virus.

Habla también del impacto del coronavirus Verdaguer, quien categoriza los primeros días de confinamiento en los supermercados como un precedente que "superó todo lo que habíamos vivido hasta la fecha". "Nuestro gran valor es haber garantizado el aprovisionamiento", agrega.

Por su parte, Gutiérrez expresa la "angustia" que los clientes de su oficina, "preocupados por sus negocios y sus nóminas", le transmiten en días en que las economías domésticas sufren duros golpes. Para amortiguarlos, remarca Gutiérrez, "hemos adelantado pensiones y el subsidio del paro; cada día vienen clientes a la oficina para solicitar moratorias hipotecarias y de consumo o para pedir líneas de créditos ICO que les proporcionen liquidez".

La respuesta de la sociedad civil confinada

Mientras los cuatro profesionales que han participado en este debate trabajan día a día, tienen contacto cercano con esa sociedad civil que se encuentra confinada; contacto en situaciones que no siempre son sencillas de afrontar. Un ejemplo es cuando un cliente va a la farmacia de Marcet a buscar una mascarilla y él le tiene que decir que no dispone del material. "La gente suele ser comprensiva", considera Marcet.

Otro ejemplo es cuando la agente Ruiz debe tratar con personas que intentan saltarse el confinamiento. "En general se entiende, pero es cierto que hay quien no es del todo consciente de la dimensión de esta crisis; la gente suele preguntarnos por si, dada su situación especial, ellos pueden hacer esto o aquello".

"El trabajador de una clienta del banco murió por Covid-19; nos pidió ayuda para acompañar a la mujer de ese hombre, que se quedó sola y angustiada sin conocimientos para la gestión económica que llevaba su marido", añade Gutiérrez como otro escenario de contacto con la sociedad civil de difícil gestión.

El futuro que viene tras la pandemia

¿Cómo será la sociedad cuando todo acabe? ¿Qué habremos aprendido? "Habremos aprendido a vivir con muchos menos que antes", opina el Marcet, a quien secunda Ruiz: "Estamos aprendido a darle valor a lo que tenemos, a lo que realmente importa, al día a día". En este sentido, Gutiérrez enfatiza la importancia de "no olvidar lo extraordinaria que es nuestra cotidianidad habitual; es un riesgo en el que no debemos caer".

En su caso, la agente Ruiz dice tener un sentimiento agridulce al ver las calles de Barcelona vacías: "Hay momentos en que estás arriba y otros en que estás abajo, pero a las 20:00 h, cuando llega el momento de los aplausos de agradecimiento por parte de la ciudadanía, se me pone la piel de gallina", ratifica.

Por último, a la visión optimista de Gutiérrez se suma Verdaguer, quien asegura tomarse esta crisis como una "oportunidad que nos da la vida para parar y ver el mundo desde otra perspectiva". Ahondando en esa visión, la gerente de supermercado remarca el valor de "haber parado forzosamente y recuperar con mis hijos momentos de mirarnos a los ojos, un patrimonio que queda para el futuro", concluye.

La frase de los trabajadores esenciales

"El coronavirus y la crisis que ha traído han creado un nuevo vínculo social con la ciudadanía: ahora la gente nos ve más como personas que como policías"

Alba Ruiz

Agente de la Guardia Urbana de Barcelona

"El desgaste de las farmacias para conseguir mascarillas ha sido muy grande; la gente suele ser comprensiva cuando les decimos que no tenemos"

Nacho Marcet

Farmacéutico

"Nuestro gran valor como supermercado es haber garantizado el aprovisionamiento: esta crisis nos ha reconocido por primera vez como sector esencial"

Montse Verdaguer

Gerente de supermercado

"En el BBVA hemos adelantado pensiones y el subsidio del paro; cada día vienen clientes a solicitar moratorias hipotecarias y de consumo"

Noelia Gutiérrez

Directora comercial de una oficina de BBVA

A vueltas con la conciliación

Una de las grandes dificultades que expresan los trabajadores participantes en este foro es que, al estar a diario en primera línea, la conciliación familiar se hace muy complicada. "Mi conciliación es nula, lo que hay es un esfuerzo de mi mujer, que ahora está de baja por el fallecimiento de sus padres y puede ocuparse de nuestros cuatro hijos", explica Nacho Marcet. Le secunda Noelia Gutiérrez: "Mi conciliación es bastante complicada; cuando estoy en casa hacemos turnos para repartirnos los ordenadores con mis hijos", bromea la empleada de banca.

35 millones de para combatir el virus

35. Son los millones que ha donado el BBVA a investigación y autoridades sanitarias para combatir el virus en los países donde opera, según reseña la directora comercial Noelia Gutiérrez. La mayor parte del dinero "está destinado a la adquisición de material médico prioritario, mayoritariamente respiradores", desarrolla el banco en su web, que considera "clave" la alianza público-privada junto con el Ministerio de Sanidad "para acelerar la compra de equipos y asegurar la entrega oportuna de los bienes".


29.964. Son las denúncias que interpuso la Guardia Urbana de Barcelona hasta el pasado 24 de abril desde el primer día de confinamiento por comportamientos tendentes a eludir las medidas del estado de alarma. A estas denuncias, reportan fuentes de la Guardia Urbana, se suman 52.398 avisos a la ciudadanía.