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Los chiringuitos de playa de Barcelona renuncian a abrir este verano

Los operadores tiran la toalla y pedirán que se les retornen los altos cánones de la concesión

El ayuntamiento ofrecía el reembolso de cada mes sin servicio por la pandemia, pero no reducir las tarifas

Un chiringuito de playa de Barcelona, el pasado verano.

Un chiringuito de playa de Barcelona, el pasado verano. / MAITE CRUZ

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Patricia Castán

El anómalo verano que se avecina aún lo será  más en las playas de Barcelona, que con toda probabilidad se quedarán huérfanas este año de esos oasis estivales en forma de chiringuitos. Salvo que un improbable acuerdo in extremis con el ayuntamiento lo evite, más del 90% de los operadores han decidido ya renunciar este año a sus concesiones, ante la inviabilidad económica de levantar la persiana. Consideran que abrir a media temporada y con restricciones de aforo hace imposible su actividad, teniendo en cuenta los altos cánones que abonan anualmente, según han adelantado a EL PERIÓDICO. 

Este subsector de la hostelería local lleva meses de pugna con el Ayuntamiento de Barcelona por sus condiciones y las limitaciones contractuales que impone su concesión. Pero la pandemia ha sido la estocada final para una actividad que suma décadas en primera línea de mar y genera notables ingresos a las arcas municipales, ya que los cánones son superiores al medio millón de euros por temporada en los puestos mejor ubicados. Y aunque este año podían funcionar desde marzo, el estado de alerta llevó al cierre, apenas recién abiertos, a los pocos que habían adelantado la temporada.

Con más de dos meses inactivos y ante la incertidumbre de cuándo se podrá retomar la actividad, el colectivo (15 negocios) cree que «las actuales condiciones son inasumibles» porque una vez se pueda operar, la normativa de distancias y aforos hará insostenible el negocio, relata Israel Flores, presidente de la Asociación de Chiringuitos de Barcelona, que aglutina a la mayor parte de operadores. 

La decisión de la renuncia, que notificarán al consistorio en los próximos días, va más allá de esta patronal. Tan solo hay un par establecimientos que aún no han decidido qué hacer. La desaparición este verano de los negocios de la playa, que funcionan por concesión municipal, supondría la pérdida de más de 600 empleos en caso de que el cierre total. En ese saldo figuran tanto camareros como cocineros, personal de seguridad, oficina, mantenimiento y demás. A los que hay que sumar un centenar de proveedores afectados.

Por fuerza mayor

El pliego de condiciones les permite renunciar a la temporada por fuerza mayor, con devolución de cánones. Flores relata que la renuncia se produce en bloque al no haber logrado negociar con el ayuntamiento una flexibilización de las condiciones. Los afectados pretendían unas tarifas más bajas para este año a tenor de las dificultades que comportará la reapertura. Y enfatizan que tuvieron que abonar por adelantado el canon completo, lo cual ha dejado en una situación de «asfixia financiera» a algunos de los empresarios, pese a que llevan tiempo pidiendo un pago fraccionado, defienden.

Fuentes municipales explican a este diario que el ayuntamiento ha iniciado ya los trámites para la devolución de la parte  proporcional del periodo en que no se pueda abrir.  Un reembolso que se efectuará mes a mes. Pero los operadores lo ven insuficiente ante como pinta el panorama del desconfinamiento y quieren reducir las tarifas. 

El cierre de los chiringuitos este verano marca un nuevo desencuentro entre la hostelería y el consistorio. El Gremi de Restauració de Barcelona, que en los últimos meses ha reivindicado que se reformulen las concesiones de la playa, mantiene que «la renuncia colectiva» genera una «gran preocupación por la pérdida de puestos de trabajo y actividad empresarial, además de la pérdida de un servicio esencial para los bañistas». Su director, Roger Pallarols, opina que en esta «situación de excepcionalidad» el ayuntamiento debería «priorizar el mantenimiento de servicios y la preservación de empresas y empleos en las condiciones que se pueda este año y sin canon».

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Alertan de que la venta ilegal podría dispararse en el litoral

Uno de los caballos de batalla de los operadores de la playa es que la proliferación de la venta ambulante ilegal de bebidas y comida en la zona les comporta una gran pérdida de clientes. La Asociación de Chiringuitos de Barcelona se queja también de que esa oferta sin regular junto a los muchos hurtos al descuido han degradado el litoral y alejado al turismo de calidad. Su reflexión es que la presente temporada sin chiringuitos multiplicará la presencia de vendedores de mojitos en precarias condiciones higiénicas y latas.