01 jun 2020

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PATRIMONIO INDUSTRIAL

Barcelona proyecta recuperar el Canal de la Infanta como vía verde

La infraestructura hídrica nace en Molins de Rei y moría en El Morrot, a los pies del faro de Montjuïc

Su construcción transformó el margen izquierdo del delta del Llobregat en una gran zona agrícola

Natàlia Farré

La Casa de les Comportes de Molins de Rei, inició del Canal de la Infanta.

La Casa de les Comportes de Molins de Rei, inició del Canal de la Infanta. / ROBERT RAMOS

De Molins de Rei a Barcelona, hasta los pies del faro de Montjuïc, de paseo por una vía verde y azul siguiendo el trazado del histórico Canal de la Infanta. Es un proyecto de memoria histórica. Es un proyecto de protección del patrimonio industrial. Y es un proyecto de cohesión del territorio, de identidad metropolitana a escala humana. También es un proyecto a largo plazo. Sacar del olvido y de la decadencia pétrea 17 kilómetros de trazado hídrico no es fácil. Mucho por hacer y muchas instituciones a las que vincular, pero la primera piedra, la de comprobar el estado de los vestigios de la vieja infraestructura y la viabilidad de su restauración, ya se ha puesto. Ahí está el estudio realizado por el Ayuntamiento de Barcelona en colaboración con la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de la UPC.

¿El resultado? "Es factible. El Canal de la Infanta se puede recuperar por tramos, aunque no todos con agua. Hay partes que mantienen el riego, otras que podría estudiarse su restablecimiento y algunas en las que el agua está soterrada y es mejor dejarla así y hacer vías verdes". Palabra de Xavier Llobet, el arquitecto que, junto con Eva Jiménez y Ferran Sagarra, firma el estudio que, destaca, es solo el principio. Se trata de la aportación inicial del consistorio barcelonés a un trazado que cruza seis localidades y abarca dos comarcas. Y se trata, también, de "debatir la necesidad de evaluar su preservación, recuperación y divulgación, y de pensar en las actuaciones que se pueden hacer para ir en esta dirección", aseguran desde el consistorio. Siempre "con una mirada metropolitana y con la cooperación del resto de municipios por los que discurre el Canal". La reunión con el Área Metropolitana estaba prevista para marzo, pero se pospuso por  imperativo del coronavirus . 

La Marina de Sants

Aunque desde la plaza de Sant Jaume no solo se ha examinado la viabilidad de la futurible iniciativa sino que se trabaja ya con la idea de que esta será realidad. Como ejemplo sirve la recuperación de Can Batlló. El estudio evidenció que el Canal pasaba por debajo de una nave del complejo, se excavó y salieron los restos. Después del hallazgo, la reordenación del espacio que ocupó la fábrica textil se hará teniendo presente que por ahí pasó dicho cauce. Una consigna que lo mismo vale para Can Batlló que para el resto de intervenciones urbanas que pisan la estructura hídrica que transformó en cultivables las tierras  del delta del Llobregat y que convirtió el margen izquierdo del río en la huerta de Europa en la primera guerra mundial.

El Canal arrancaba en Molins de Rei y después de cruzar Sant Feliu, Sant Joan Despí, Cornellà y L’Hospitalet entraba en Sants (hasta 1897 municipio independiente). A la altura de Can Batlló giraba para bordear Montjuïc y desembocar en El Morrot, a los pies del faro. No quedan vestigios visibles de la infraestructura en la ciudad, solo un pequeño tramo seco al lado del muro del cementerio, pero sí permanece en la memoria de los más veteranos de los barrios de La Marina del Port y La Marina del Prat Vermell (La Marina de Sants, durante los tiempos de independencia), pues no fue hasta 1940 que el Canal se cubrió en esta parte dando lugar a la calle de la Mare de Déu del Port. Por entonces el espacio agrícola ya había desaparecido y el urbanismo  había hecho acto de presencia.

Fotografía de época del Canal de la Infanta a su paso por Molins de Rei. de foto /

La hija de Fernando VII

Más conservan en la otra punta del cauce, en Molins de Rei, donde aún queda en pie la Casa de les Comportes, espacio desde donde se regulaba el caudal del Canal. De hecho, sigue en funcionamiento en su parte superior, con 1.500 metros de canalización original hasta Sant Feliu, pero de las 3.000 hectáreas de cultivo que llegó a regar, en la actualidad solo quedan 300, entre ellas las de Can Trabal, el último reducto agrícola de L’Hospitalet.

La construcción del Canal data de 1819, aunque tenía un referente anterior, el Rec Vell, una canalización de la riera de Rubí desde El Papiol mandada construir en el siglo XII por Alfons I con la intención de llegar a Barcelona pero que la falta de financiación paró en Molins de Rei. Fue inaugurado con el nombre de Canal de la Serenísima Infanta Doña Luisa Carlota de Borbón, no en vano la hija de Fernando VII fue quien lo botó. Y así empezó su historia la infraestructura que, con 17.420 metros de longitud y una anchura de entre cuatro y dos metros, convirtió el delta izquierdo del Llobregat en un vergel de cuatro cosechas anuales. Además, los saltos de agua para salvar el desnivel dieron pie a la instalación de numerosas fábricas en su entorno . El declive llegó primero tras la guerra civil –se abandonaron muchos campos– y después el desarrollismo dio la estocada: la falta de planeamiento lo convirtió en una cloaca.

Como el Rec Comtal

Pero pese al olvido en el que se halla sumido, su importancia era tanta como la del archipopular Rec Comtal. 

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