GRUPOS DE JÓVENES Y CARTERISTAS

Los vigilantes del metro de Barcelona denuncian un aumento de la violencia

TMB y Mossos rechazan un repunte de la delincuencia en el subterráneo durante el periodo de estado de alarma

El pasado fin de semana miembros de Prosegur SIS aseguran que registraron una treintena de agresiones, el triple de lo habitual

Pasajeros con mascarilla por el riesgo de coronavirus en el metro de Barcelona.

Pasajeros con mascarilla por el riesgo de coronavirus en el metro de Barcelona. / RICARD CUGAT

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Luis Benavides

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) insiste en diferentes canales, principalmente en redes sociales, sobre la importancia de evitar los desplazamientos para evitar la propagación del coronavirus. Los vigilantes, por su parte, desaconsejan coger el transporte público porque aseguran que no pueden garantizar la seguridad del pasaje. Aseguran sentirse indefensos y no solo frente al virus. Denuncian la presencia de grupos de jóvenes y carteristas muy agresivos. Este fin de semana registraron una treintena de interveciones por agresión, el triple de lo habitual, algo de lo que TMB no tiene ninguna constancia a excepción de un caso puntual durante la noche del domingo. Mossos d'Esquadra tampoco han detectado un repunte de la delincuencia en el subterráneo de la ciudad.

El sindicato SPS, uno de los mayoritarios en una de las dos empresas encargadas de la seguridad de los viajeros. Su secretario de organización, Ignacio Arroyo, explica a este diario que desde mediados de la semana pasada los vigilantes de seguridad del metro están “sobreexpuestos” no solo al virus –las mascarillas que llevan no son del todo adecuadas- sino también a grupos de jóvenes con una actitud desafiante y violenta.  Asegura que este fin de semana se han encontrado con varias agresiones con cuchillos y objetos punzantes. 

En total, solo los vigilantes de Prosegur SIS han informado de 27 intervenciones por agresión entre el viernes y el domingo -se deberían añadir las intervenciones de la otra empresa, Securitas-, una cifra elevada si se tiene en cuenta que "lo habitual en un fin de semana son 9 como máximo", asegura Arroyo, que habla con preocupación de "un aumento de la violencia exponencial".

Un primer paso para acabar con estas situaciones, añade este representante de los vigilantes, sería asegurar el cumplimiento del confinamiento. Y eso implicaría que agentes de la policía exigieran llevar un justificante para acceder al metro. 

Registro de incidentes desigual

El protocolo en caso de incidente violento es llamar al centro de control y desde allí llaman a la policía. "Últimamente, cuando llega la policía, casi siempre son Mossos aunque también pueden bajar agentes de otros cuerpos, no hacen denuncia. Solo identifican y requisan los objetos. Entendemos que lo hacen porque llevaría mucho papeleo y, en esta situación de estado de alarma, les resta tiempo para otras funciones como vigilar el cumplimiento del confinamiento en superficie", sostiene el secretario de SPS.

La versión de la polícia autonómica es radicalmente opuesta. Fuentes de Mossos d'Esquadra, tras consultar al servicio de seguridad de TMB, aseguran a EL PERIÓDICO que durante las fechas del confinamiento decretado por el estado de alarma "ha bajado tanto el pasaje como la actividad delincuencial". Si se hubiera producido un ataque, subrayan, se habría hecho una denuncia. Podría darse el caso que los vigilantes hubieran sido amenazados por esas armas blancas y otros objetos, pero no constan agresiones.

“Ya la semana pasada denunciamos que nos estamos encontrando a grupos de jóvenes de menores no acompañados moviéndose en metro, muy agresivos, y los mismos carteristas de siempre, que siguen siendo un peligro para los pocos usuarios del metro y los propios trabajadores de TMB”, insiste Arroyo, que también urge a TMB y a la Generalitat, como responsable de Ferrocarrils, a cambiar las operativas. En concreto, que elimine las operativas llamadas de “agente único”, dedicadas principalmente al antifraude, y permita ir en pareja. 

Fuentes de TMB aseguran a este diario que no consta "ninguna agresión dentro de las instalaciones del metro, ni entre pasajeros ni hacia empleados o vigilantes". La empresa solo tiene registrado un incidente el domingo por la noche, que nada tiene que ver con pandillas de jóvenes o ladrones. Fue provocado por un individuo que arremetió contra el tren a puñetazos y rompió un espejo retrovisor. Luego bajó a la zona de vías. "Los vigilantes lo cogieron y lo pusieron a disposición de Mossos, que lo identificaron", explican las mismas fuentes. La compañía reclamará daños al individuo y los vigilantes podrían denunciarlo por amenazas.

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Un portavoz de la compañía aclara también que se mantiene la contratación de horas con las empresas de seguridad privada que existía antes de la emergencia sanitaria. En otras palabras, confirma que estos días existe el mismo número de vigilantes en la red de metro aunque haya descendido radicalmente el pasaje.

Pasaje en descenso

El metro  ha registrado este lunes hasta las 9.00 horas un 89% menos de afluencia respecto a un día habitual antes del decreto del estado de alarma, en la tercera semana de restricciones, y sigue reduciendo el pasaje: el viernes a la misma hora fue del 86% menos.  La tendencia es clara en las diferentes franjas horarias. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha informado en redes sociales que hasta las 7.00 horas ha habido un 76% menos de pasaje, mientras que el viernes en la misma franja fue del 70%, y a las 8.00 horas se ha registrato descenso con un 86% menos de validaciones, en comparación a las del viernes, que fue del 82%.