Emergencia sanitaria

La Barcelona del coronavirus, en imágenes

Galería de imágenes de la ciudad sometida al confinamiento

Pancarta positiva sobre el coronavirus en un balcón de la calle de Urgell. / FERRAN NADEU

Pancarta positiva sobre el coronavirus en un balcón de la calle de Urgell.
Llegada de nuevas camas al Hospital de Vall d’Hebron.
La policía desaloja a los pocos transeúntes que pasean por La Rambla, casi vacía.
Hospital del Mar: descarga de camas y material sanitario.
Colas en el acceso principal del Hospital del Mar, la semana pasada.
Ambiente en los accesos al Hospital Clínic.
Farmacia abierta en una calle de Montcada vacía por el coronavirus.
Carteros trabajando alrededor del Hospital Clínic.
La Pedrera, en tiempos de coronavirus.
Colas en un supermercado de la calle de Pujades de Barcelona.
El mercado de la Boqueria.
Plaza de Sant Jaume.
Plaza de Sant Jaume.
La Rambla.
Estatua de Francesc Macià en la plaza de Catalunya con una mascarilla por el coronavirus.
La Rambla, a la altura de la calle de Unió.
Vecinos confinados en sus pisos, en un bloque de la calle del Escorial, aplauden a los sanitarios.

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El Periódico

Barcelona en tiempos de coronavirus es una Barcelona vacía y triste. Casi sin vida. Los fotógrafos de EL PERIÓDICO han recorrido el centro de la ciudad (la Rambla, la plaza de Catalunya, la plaza de Sant Jaume, la calle de Montcada...) en busca de imágenes que muestran el pulso de la urbe. Poca gente, y si la hay, está haciendo cola en la entrada del supermercado, callada, guardando una distancia de un metro que más parece un kilómetro.

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Pero la ciudad no se rinde. Ni puede ni quiere. Los mercados parecen espacios fantasmagóricos, sí, pero siguen adelante como pueden para darnos de comer y los carteros no han parado de ir y venir con sus cartas. Y los sanitarios siguen y siguen y siguen.

A pesar de que el panorama invita al pesimismo, en esta Barcelona malherida por el coronavirus hay gestos reconfortantes: las pancartas llenas de positivismo que cuelgan en algunos balcones. 'Tot anirà bé', se lee en una de ellas. Nunca hay que perder la esperanza.