07 ago 2020

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Lucha contra el fraude

Ferrocarrils pilla a 1.300 pasajeros sin billete al año con cámaras ocultas

La empresa ferroviaria evita los controles masivos de billetes para no molestar a todos los pasajeros

Ocho estaciones disponen ya del nuevo sistema inteligente que fotografía a todos los que se cuelan

Óscar Hernández

Un interventor pide el billete a Berta, cuya foto colándose se ve en el móvil que sostiene un segundo revisor.

Un interventor pide el billete a Berta, cuya foto colándose se ve en el móvil que sostiene un segundo revisor. / Ferran Nadeu

Berta tiene 18 años. Entra en la estación de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) de Provença para coger el tren hacia la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Son las 11 de la mañana. Se acerca a las validadoras y disimuladamente se pega al pasajero de delante suyo para aprovechar la apertura de la doble puerta de cristal sin tener que usar ella su billete. Aún no lo sabe, pero unas cámaras camufladas acaban de inmortalizar el fraude. Y a la vez, dos inspectores de FGC reciben media docena de fotos del momento en que Berta se cuela al son de una alarma en sus móviles.

La acaba de fotografiar el sistema Detector –desarrollado por la empresa barcelonesa de inteligencia artificial Awaait, que detecta cuando un viajero se pega a otro para no marcar el billete–, pero la joven viajera aún no lo sabe. Cuando llega al andén, después de bajar las escaleras, un interventor se dirige discretamente hacia ella y le pide el billete. Muy cerca, dos vigilantes de seguridad observan la escena. La cara de Berta rebosa sorpresa. Y miedo. Ya sabe que la han pillado y pronto le explican cómo.

De cuatro a ocho estaciones

Berta es una de las 1.300 personas que cada año son sancionadas en la red de FGC gracias a este innovador sistema de cámaras ocultas contra el fraude en el transporte público. La empresa ferroviaria ha doblado el número de estaciones que lo incorporan. Comenzaron en el 2014 con cuatro (Catalunya, Provença, Muntaner y Gràcia) y ahora ya son ocho, tanto en la línea del Vallès como en la del Llobregat. "No podemos decir cuáles son las nuevas porque su efectividad sería menor", dicen fuentes de la empresa, que presume de haber bajado del 4,78% al 0,017% el fraude en sus líneas en 15 años.

"El Detector nos permite actuar de forma más discreta y dirigiéndonos únicamente a la persona que vemos que no ha pagado billete sin molestar al resto de pasajeros", explica Rafael Miralles, responsable de Intervención y Prevención de Fraude en FGC y, por tanto, de los interventores que en parejas patrullan las líneas del Vallès y Llobregat acompañados de dos vigilantes de seguridad en busca de pasajeros sin billete. Estos empleados de FGC  tiene instrucciones precisas de no pedir el billete a nadie por su apariencia, sino sólo cuando vean que se cuelan o cuando el sistema de validación de las salidas no les dejen salir.

Sorprendidos

En el caso de los pillados por el Detector, los mismos sancionados son los primeros sorprendidos. "La verdad es que no tenía dinero y por eso he entrado sin pagar. Voy a la UAB y me parece muy caro pagar 2,5 euros por coger el tren. Pero entiendo que hagan estos controles y reconozco que son necesarios para que la gente no se cuele", explica Berta, sobrepuesta ya del susto. En su mano lleva algo parecido a un billete, que en realidad es un cupón de la multa de 100 euros que deberá pagar (la mitad si lo hace en pocos días) y que le servirá para abrir las puertas de salida cuando llegue a su destino.

"Normalmente, todos a los que cogemos reconocen lo que han hecho y colaboran. Algunos te cuentan una historia. Como que iban con prisa y se olvidaron la cartera y no podían volver por ella. Yo llevo mucho tiempo en esto y ya veo si mienten o no. A veces es mejor perdonar que sancionar, porque lo que perseguimos es que no lo vuelvan a hacer", explica el interventor veterano Óscar Monge, con 30 años de experiencia en este puesto. "Aunque una vez pillé cuatro días seguidos a la misma persona", apunta.

El 'trenet'

A veces el que se cuela ya prevé que le pueden pillar. «En una ocasión pasaron tres personas, pero el último no marcó y se coló detrás de los otros dos, en lo que llamamos el trenet. Al detectarlo la cámara, le paramos, pero enseñó su billete. Era el del día anterior, por lo que se confirmó que no había pagado ese día», cuenta Carlos Pérez, otro interventor más joven, con seis años de experiencia y compañero de Monge.

El Detector no es el único sistema que utiliza FGC para reducir el fraude. El otro consiste en poner a los interventores al lado de las máquinas de salida de las estaciones que programan para que no se abran si un usuario introduce una tarjeta especial con descuento (discapacitado, familia numerosa, etc.). Así le pueden pedir que muestre el carnet de identidad para confirmar que no usa el billete con descuento de otro. Tanto este método como el del Detector son selectivos, ya que permiten actuar sobre los pasajeros suspechosos.

En cambio, Transports de Barcelona (TMB) sí opta de momento por controles masivos a los pasajeros que en un determinado momento pasan por una estación o un enlace. «TMB descarta de momento el uso de aplicaciones de inteligencia artificial como las desarrolladas por Awaait, entre otros motivos por las grandes dimensiones de la red de metro, con 160 estaciones y más de 220 vestíbulos», indicaron fuentes de esta empresa.