29 mar 2020

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Cárcel, multa y veto para usar el bus y el metro para un grafitero en Barcelona

El condenado deberá pagar unos 5.000 euros entre la sanción y la indemnización

El acusado negó su implicación y calificó los hechos de "una cosa de niños"

Óscar Hernández

Unos grafiteros pintan un vagón del metro en una estación de Barcelona.

Unos grafiteros pintan un vagón del metro en una estación de Barcelona. / TMB

El Juzgado Penal número 9 de Barcelona ha impuesto una pena de un año y cuatro meses de prisión, multa, indemnización, inhabilitación y prohibición de acceder al metro y al bus durante dos años a un hombre de 32 años acusado de pintar vagones en la línea 4 en el 2016. El juez le imputa un delito de daños.

La sentencia, sobre la que ha informado Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), coincide con la petición de los operadores de transporte público (Renfe y Metro, sobre todo) para que los jueces castiguen con contundencia y a través del Código Penal estas actividades vandálicas que causan gastos cuantiosos y que también afectan al servicio público al tenerse que retirar los trenes afectados para su limpieza.

Pagará unos 5.000 euros

El condenado, según el fallo judicial, entró en la zona de vías de la estación de La Pau, de la línea 4, junto con otras cinco personas que no han sido identificadas. Aquel día, el 9 de octubre del 2016, el grupo pintó murales en tres coches de un convoy. Los daños causados fueron valorados por TMB en 2.121 euros en concepto no solo de limpieza sino también de sustitución de las juntas de goma de las puertas y ventanas pintadas.

Además de pagar eso daños, al condenado se la impone una multa de 2.340 euros (seis euros al día durante 13 meses) y la prohibición de entrar en el transporte público de Barcelona (bus y metro) durante dos años "para impedir su reiteración delictiva". La sentencia también da valor como prueba al sistema de videovigilancia para identificar al autor de la pintada, además de su firma y de la declaración de un investigador de los Mossos d'Esquadra.

Los agentes vieron imagenes de como el grupo entraba y salía de las instalaciones y reconocieron al acusado por un tatuaje, unas manchas en la cara, su forma de andar y poque lo habían detenido otras veces.

La sentencia recoge que el procesado negó la autoría de las pintadas a las que se refirió como «una cosa de niños». El juez basa tambiñen su condena por un delito penal en varias sentencias de audiencias provinciales de varias ciudades.