06 abr 2020

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TRANSPORTE PÚBLICO

El metro de Barcelona informa del nivel de ocupación de los vagones

La información proviene de la amortiguación de los convoyes y los datos se ofrecen en pantallas

La prueba piloto empieza en las paradas de línea azul Hospital Clínic, Entença y Sants-Estació

Luis Benavides

Así es la pantalla que muestra el grado de ocupación de los vagones.

Así es la pantalla que muestra el grado de ocupación de los vagones.

Unas pantallas situadas en los andenes de la parada de metro de Hospital Clínic informan en tiempo real cómo se distribuye el pasaje en el siguiente tren. De uno a cuatro iconos, estos dispositivos indican cómo van de cargados cada uno de los cinco coches. Una silueta indica que el vagón circula prácticamente vacío y cuatro, que el aforo está completo. De esta manera, los usuarios ya pueden decidir con antelación en cuál desean entrar o, si lo prefieren, esperar al siguiente tren. Unas pantallas similares se pueden encontrar también en otras dos estaciones de la línea 5 (azul), Entença y Sants Estació.

La información reflejada en las pantallas proviene de la suspensión sensorizada que incorporan desde hace ya casi tres años todos los convoyes de esta línea. Los sensores situados en los bajos calculan la densidad de viajeros a partir del peso registrado. Estos datos que permitieron en un primer momento ajustar la frecuencia de paso de los trenes en función de su ocupación

La idea es extender estas pantallas alargadas a otras estaciones de la misma línea y de la línea 1 (roja), la más utilizada de toda la red subterránea. En horas punta, las dos líneas han detectado ocupaciones "muy altas", con dos o tres personas por metro cuadrado, según los parámetros de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).

El número de monigotes (de 1 a 4) indica la densidad de viajeros por vagones / LAURA GUERRERO

La compañía tiene comprobado que la mayoría de los usuarios del metro suele concentrarse en los extremos. Y cabe esperar que las pantallas animen  a los pasajeros a dar unos pasos y entrar por la parte central, habitualmente más vacía. De acceder a un vagón vacío o lleno depende, por poner un ejemplo,  que se pueda abrir un libro o un periódico. También la comodidad de los pasajeros que merecen un trato especial como embarazadas, ancianos y personas con problemas de movilidad, los que tienen reservados los asientos de color gris. “Nos hemos comprometido a mejorar la experiencia para los viajeros, cada vez más cómoda y más fácil”, ha explicado la concejala de movilidad, Rosa Alarcón, en referencia al compromiso que el ayuntamiento ha pedido a la ciudadanía con la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el ámbito Rondes de Barcelona, una medida que se ha traducido en “un pequeño incremento” del pasaje.

Menos tiempo de espera

Más allá de disponer información sobre el tiempo de espera y la ocupación de los vagones, los pasajeros valoran por encima de todo una frecuencia de paso elevada. Eso le proporciona competitividad respecto a otros modos de transporte y reduce las posibilidades de grandes aglomeraciones. En este sentido, Alarcón ha recordado que la línea azul cuenta con tres nuevos convoyes que han permitido alcanzar un tiempo de espera medio por debajo de los tres minutos, y en los dos próximos años se añadirán otros cuatro con los que esperan reducir la frecuencia de paso hasta los 2 minutos y medio.

Como curiosidad, en un primer momento, cuando se estudiaba la posibilidad de ofrecer información de la densidad de viajeros por vagones, se pensó en usar colores. Del verde al rojo. Finalmente se descartó. “Le dimos muchas vueltas a esto y en principio será azul. Si usábamos el rojo podía dar la impresión que había un problema”, ha explicado el  director de la red de autobuses y metro de TMB, Ramon Bacardit, que anuncia la posibilidad en un futuro no tan lejano de otros parámetros. Con todo, ahora la compañía está centrada en analizar esta prueba piloto.

La prueba piloto se realizó mediante una contratación externa por concurso con un coste de 100.000 euros que incluye el desarrollo del ‘software’, la instalación y el mantenimiento de dos años, han detallado fuentes de TMB.

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