30 mar 2020

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En Gràcia

Liberado un mendigo explotado que sacaba unos 400 € al día en Barcelona | Vídeo

Los captadores obligaban a la víctima a pedir limosna durante largas jornadas de hasta 18 horas en los Jardinets de Gràcia

Óscar Hernández

Liberado un mendigo explotado por una red rumana. / VÍDEO: MOSSOS / GUÀRDIA URBANA

La leyenda urbana de que los mendigos de Barcelona son repartidos a primera hora de la mañana en furgonetas por la misma banda que luego al anochecer los recoge para quitarles el dinero y enriquecer a una mafia ya no es tan ficticia. Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana han destapado la increíble y dramática historia real de un indigente, de unos 80 años, al que una banda explotó durante dos años obligándole a pedir dinero en los Jardinets de Gràcia para quitarle luego la recaudación, entre 300 y 500 euros diarios. 

La investigación policial se inició en agosto del 2018 cuando los servicios sociales del Ayuntamiento de Barcelona detectaron, gracias a la llamada de una vecina, a un hombre que pedía limosna en el barrio de Gràcia y que carecía de recursos sociales, económicos y familiares. Su drama particular había comenzado en el 2016 cuando este hombre, que sin trabajo ni formación, se enfrentaba además al estado ruinoso de su vivienda. Fue entonces cuando los que se convirtieron luego en sus explotadores le convencieron para ir a Barcelona donde, le aseguraron, trabajaría y ganaría dinero.

"Vivo en la calle"

Nada más llegar a Barcelona, según los Mossos d'Esquadra, sus captores le quitaron la documentación y le obligaron a dormir en la calle y a pedir limosna en los Jardinets de Gràcia, cerca de la confluencia de la Diagonal con el paseo de Gràcia. El grupo le vigilaba día y noche y le obligaba a 'trabajar' hasta 18 horas diarias echado en la acera con carteles, que le ponía la banda, con mensajes como "Soy una persona mayor. No tengo nada. Vivo en la calle. Tengo hambre. Ayúdame por favor" o "Soy padre de dos niños. Enfermo diabético. Tomo insulina. Solo pido una ayuda. Gracias. Que Dios les bendiga".

Duerante esos dos años el hombre apenas podía moverse, lo que agravaba su estado. En una ocasión los delincuentes se lo llevaron a Rumanía, donde los médicos le amputaron un pie, pero lo devolvieron al barrio de Gràcia, donde su salud empeoró hasta el punto de que le tuvieron que amputar toda la pierna. Su abandono era tal que en ocasiones tenía que hacerse sus necesidades encima. Mientras, sus torturadores, que apenas le daban de comer, recogían cada dia entre 300 y 500 euros, unos 12.000 euros mensuales, fortuna con la que  compraban casas en Rumanía, su país, o invertían en apuestas ilegales.

Caso aislado

Los dos hombres y la mujer presuntos responsables de este brutal maltrato ya estan en prisión. Dos de ellos desde hace meses, tras ser detenidos en Rumanía y extraditados a España, y el tercero, desde hace unos días, después de ser descubierto en el paseo de Gràcia de Barcelona por agentes del Grupo de Tráfico y Explotación de Pesonas de la Guardia Urbana. Vigilancias, escuchas telefónicas y la persistencia policial y judicial, además de la colaboración de la policía rumana, lo han conseguido. "Creemos que hay más casos, pero pocas veces la víctima denuncia. En este caso, cuando al hombre le amputaron la pierna se animó a colaborar con nosotros", explica uno de los investigadores del cuerpo policial municipal. La víctima, que reconoció a sus captores ante el juez, vive ahora tranquila en un centro de asistencia barcelonés, solo y sin familia, pero bien atendido.