23 nov 2020

Ir a contenido

LUCHA VECINAL EN LOS MÁRGENES DE BARCELONA

La solidaridad popular desborda a los vecinos de La Mina

La campaña de micromecenazgo Objetivo Venus logra reunir 17.881 euros para sacar del olvido a los vecinos del bloque maldito de Sant Adrià

"Infinitas gracias. Ahora pasamos a la siguiente fase: mover a los políticos", explica Paqui Jiménez, la heroína de esta historia de superación colectiva

Helena López

Paqui Jiménez, hace unas semanas frente a su bloque.

Paqui Jiménez, hace unas semanas frente a su bloque. / ÀNGEL GARCÍA

La heroína de esta historia de otro mundo tiene un nombre muy de este, Paqui Jiménez. Con la sencillez y la lucidez aplastante que ha caracterizado siempre el discurso de esta superviviente de uno de los edificios más denostados del país, la activista vecinal agradecía su proeza -no tiene otro nombre- con una declaración de intenciones. "Infinitas gracias. Ahora pasamos a la siguiente fase: mover a los políticos", compartía en sus redes sociales tras cerrar esta medianoche la campaña de micromecenazgo Objectiu Venus superando los 17.800 euros. 

Los impulsores de Objetivo Venus lo definen como un proyecto de agitación comunitaria que nace desde los cimientos del edificio Venus, ubicado en el barrio de La Mina, en los márgenes de Sant Adrià del Besòs y Barcelona. El edificio en el que nadie querría vivir. "Se trata de sacudir el asunto política y mediáticamente", señalaban hace unos meses, cuando empezó esta movilización vecinal sin precedentes en el estigmatizado enclave. 

Sumar energías

Venus es un edificio de protección oficial que hace casi 20 años que debía ser derribado y sus vecinos realojados, y que ahí sigue. "En pie, degradando sus fundamentos y la dignidad de las personas que viven, concentrando todos los conflictos sociales que se concentran en el barrio de La Mina", señalaban desde la PES La Mina, los grandes aliados de los vecinos de Venus en esta lucha. La exitosa campaña de Goteo buscaba sumar energías en el barrio de internet (dada la fragilidad del tejido social en el maltratado barrio) con un primer objetivo: reunir los 9.000 euros que les permitieron continuar con un proceso judicial que puede poner fin a su particular condena. La sorprendente solidaridad vecinal ha hecho que reúnan casi el doble: 17.881, con lo que podrán ir más allá.

La venta y el consumo de drogas, la insalubridad, el incivismo, la mala convivencia vecinal, la falta de responsabilidad sobre el espacio común han generado durante años un sentimiento de pertenencia imperceptible. Pero Paqui Jiménez no se resignó jamás. Tras haber superado con creces la primera parte de su reto, situar la injusticia que sufren en la agenda social, ahora van decididos a por la segunda, que las administraciones -las principales responsables de su situación- muevan ficha.