21 feb 2020

Ir a contenido

AGRESIÓN BAJO INVESTIGACIÓN POLICIAL

Barcelona denuncia "prácticas mafiosas" en algunos pisos turísticos

El ayuntamiento pide la máxima colaboración a Airbnb y reclama reformas legislativas que permitan agilizar la clausura de estas viviendas

Un joven explica en redes sociales la paliza recibida por su pareja tras denunciar la existencia de alojamiento sin permiso

Luis Benavides

Turistas accediendo a un bloque de pisos turísticos en Barcelona.

Turistas accediendo a un bloque de pisos turísticos en Barcelona. / ÁLVARO MONGE

Al menos una veintena de multiinfractores ofrecen pisos turísticos de forma ilegal con prácticas mafiosas, ha admitido el Ayuntamiento de Barcelona. La teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, ha confirmado su existencia tras conocer el caso de un vecino del barrio del Born, en el distrito de Ciutat Vella, que recibió una paliza por parte presuntamente de los dueños de piso turístico sin permiso por denunciar su funcionamiento.

La concejala, que califica como “especialmente grave” el caso, ha pedido "agilizar los trámites y poder pasar de la vía administrativa a la penal a través de una orden judicial que permita a la policía clausurar el piso". También ha pedido  una reforma legislativa a nivel estatal y autonómico para poder actuar con más contundencia.  Los tienen identificados y saben qué pisos tienen. "Existen una veintena de infractores organizados que amenazan la convivencia y la integridad física de los vecinos", ha añadido Sanz, quien ha lamentado que se hayan “materializado las amenazas”. 

El piso turístico denunciado por la pareja se anunciaba en la plataforma Airbnb. Los inspectores del Ayuntamiento acudieron en varias ocasiones, y en una de estas visitas fueron amenazados y agredidos. En la gran mayoría de las ocasiones, no obstante, cuando picaban al timbre, los inquilinos, debidamente aleccionados por la propiedad, no respondían.

Sanz ha acusado a la plataforma de "dar cobertura a estos infractores y estas prácticas mafiosas" a pesar de los mensajes reiterados para eliminar esos anuncios de su página. "Si Airbnb no coopera, el Ayuntamiento iniciará las medidas que sean necesarias porque la situación no es tolerable", ha explicado la concejal. En la misma línea, los denunciantes han criticado a la plataforma por su inacción. Aseguran que llamaron al servicio de Atención al Cliente y la respuesta que obtuvieron  es que “cada día se suben 200 anuncios” y controlar si tienen o no licencia requiere más tiempo. Antes habían recibido “mensajes automáticos”.

Este diario se ha puesto en contacto con la plataforma para conocer su versión de los hechos y sus representantes aseguran que tuvieron conocimiento del asunto a finales de enero y tomaron medidas como la eliminación de cuentas vinculadas con esa dirección y la reasignación de las reservas existentes. Una portavoz añade que están investigando el caso y subrayan su «tolerancia cero con los malos actores». Y seguirán trabajando mano a mano con el consistorio «para fomentar un turismo sostenible». «Cada día, más de dos millones de personas en todo el mundo pasan la noche en un alojamiento anunciado en Airbnb, y los incidentes aislados son excepcionales», puntualizan.

El protocolo policial tras la agresión

"Mossos d’Esquadra recibieron una llamada el sábado por una pelea entre diferentes personas en el bloque en cuestión. El presunto agresor se encerró en el piso turístico ilegal según explicaron las víctimas. Cuando llegaron los agentes de la policía llamaron a la puerta para aclarar lo que había pasado pero nadie los abrió por lo que no no pudieron acceder a la vivienda y después de hablar con la víctima y recoger el máximo de información sobre lo sucedido  abandonaron el edificio.

La pareja denunció en redes sociales que los Mossos les “dejaron solos” puerta con puerta con el autor de la paliza.  Fuentes de la policía autonómica consultados por EL PERIÓDICO confirman que tras intentar contactar con el individuo que presuntamente había pegado al vecino desestimaron intentar acceder la vivienda por la fuerza. En casos muy graves, a pesar de la inviolabilidad  del domicilio, podrían haberlo intentado. “La víctima decía que no podía aportarnos una descripción de esta persona y que tampoco tenían claro que pudiera identificarla si la tuvieran delante”, aseguran fuentes policiales. Todo pasó muy rápido y se encontraban muy impactados por todo lo sucedido. Nunca antes habían visto al agresor.

A pesar de la poca información facilitada por las víctima, la policía catalana lleva desde el sábado investigando estos hechos para localizar al presunto autor. El Ayuntamiento tiene identificado al propietario de la vivienda publicitada en Airbnb y los agredidos sospechan que ha sido algún matón a sueldo, pero los agentes desconocen la identidad del autor de la agresión.

Desplazados por miedo

La pareja del chico agredido explicó mediante un hilo de Twitter cómo sucedieron los hechos. La cadena de tuists se viralizó al acumular miles de retuits en muy pocas horas. «Avisamos reiteradas veces que el propietario era peligroso y ayer nos envió un matón. Y claro, no podemos volver». Actualmente viven en la casa de unos amigos porque temen más represalias.

Según cuenta el joven en esta red social, entraron a vivir en el piso en mayo «y desde hace medio año que ha sido un infierno, aguantando fiestas y ruidos de los turistas semana tras semana». Colgaron carteles en inglés «para que los turistas supieran que el piso era ilegal» y con unas pocas peticiones como evitar hacer ruido para conciliar sus vacaciones con el descanso del resto del bloque, valorar con una sola estrella su estancia y denunciar la situación de ilegalidad del piso alquilado a través de un enlace (Barcelona.com/habitatgesturistics).

En ese comunicado advertían a los turistas, además, que alojándose allí estaban «contribuyendo a la gentrificación, el desplazamiento de residentes locales y destruyendo la cultura que has venido a vivir». De poco servían estos carteles porque alguien se dedicaba a arrancarlos, presuntamente el propietario.