27 feb 2020

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ÉRASE UNA VEZ EN EL BARRIO

Les Tres Torres o cómo sentirse de la periferia en pleno Sarrià-Sant Gervasi

Luis Benavides

Obras en el colector situado debajo de un interior de manzana de Les Tres Torres, esta semana

Obras en el colector situado debajo de un interior de manzana de Les Tres Torres, esta semana / RICARD CUGAT

Se suele pensar que ciertas problemáticas, como la de los ruidos y los malos olores, son exclusivas de los barrios más humildes. Que los políticos de turno tratan mejor a los vecinos de las zonas pudientes, que estos ciudadanos ‘de primera’ no necesitan salir a la calle para protestar porque tienen de todo. Esta cantinela molesta especialmente en Les Tres Torres, el segundo barrio con la renta familiar disponible por cápita (RFDC) de Barcelona, solo por detrás de Pedralbes. Sin ir más lejos, desde hace casi dos años, la obstrucción de un colector inunda de un molesto hedor la plaza de Joaquim Pena.

Once comunidades de vecinos y comerciantes de la zona denunciaron la situación al consistorio y la solución que recibieron fue un generador de gasoil que bombeaba el agua fecal del colector atascado hasta el alcantarillado de la plaza. Llevan así meses, soportando el ruido y la contaminación producida por esta máquina con motor de gasoil. “El problema se encalló porque las obras se tenían que hacer en el patio de una finca y esos vecinos no daban permiso”, explica uno de los afectados, Jordi Olsina, presidente de la comunidad del bloque 14.

El tema se encalló, casi tanto como el colector, por un detalle técnico. A esos vecinos no les convencía crear una zona de servitud para que el Ayuntamiento pudiera ejecutar las obras necesarias y realizar inspecciones periódicas durante los próximos 30 años. “Después de varios meses de negociaciones llegaron a un acuerdo y ya han empezado las obras. En unos tres o cuatro meses deberían estar terminadas”, celebra Olsina, mientras contempla desde su ático el trabajo de media docena de operarios.

A pesar de los aires fétidos que invadían sorpresivamente el espacio y las molestias asociadas al generador, la Associació de Veïns i Veïnes de Les Tres Torres organizó un primer mercado navideño en esa plaza hace una semanas. Tampoco tienen otra con esas dimensiones. “Se trata de empezar a hacer cosas para que nos conozcan, porque muchos hasta hace poco no sabían que existía una asociación de vecinos”, explica Luis Tusell, de 40 años, presidente de la entidad vecinal desde hace dos años. Entró hace cuatro con la intención de rejuvenecer e impulsar la entidad. “Aquí nunca ha existido una asociación de vecinos fuerte; estamos en tierra de nadie, entre dos núcleos históricos como Sarrià y Sant Gervasi de Cassoles”, subraya el portavoz vecinal de un barrio con más de 17.000 empadronados.

"Clasismo inverso"

Con la llegada de los Comuns al Ayuntamiento de Barcelona Tusell asegura  haber sufrido un “clasismo inverso”, si bien admite que las relaciones con el equipo del distrito, ahora con el socialista Albert Batlle al frente, se ha producido un acercamiento. “Tampoco era muy difícil mejorar las relaciones cuando eran inexistentes”, ironiza Tusell, al tiempo que saca una lista con las prioridades para el barrio. Son 10 reivindicaciones, las mismas que presentó Tusell en la sede del distrito de Sarrià-Sant Gervasi cuando llegó a la asociación.

A nivel de equipamientos piden una Escola Bressol en un solar municipal actualmente desocupado en la calle de Dalmases desde los tiempos del alcalde Trias y un centro de día o 'casal' para la gente mayor, que a falta de un lugar para reunirse se refugian en la Biblioteca Clarà. “Hemos pedido una  ampliación de los horarios de este equipamiento porque ahora mismo solo abre tres mañanas”, explica Tusell, quien nos invita a visitar este edificio construido en 1947 y antiguo taller del escultor Josep Clarà hasta su muerte en 1958 cualquier miércoles, jueves o sábado por la mañana. Se respira mucha vida, asegura. Y lo confirma su actual directora en funciones, Joana M. Torres. “Recibimos unos 300 usuarios, sobre todo personas mayores. Vienen a leer el diario, revistas, libros… Y por las tardes participan en alguno de los diferentes clubs de lectura que tenemos”, cuenta la directora provisional, enamorada de este rincón de Tres Torres desde que estudiaba la carrera. “Me licencié primero en Historia del Arte y conocía bien esta biblioteca; era mi favorita”, subraya Torres, quien recuerda que este equipamiento municipal está especializado en ópera y escultura.

Un mercado sin relevo

Otro centro neurálgico es el Mercat de Les Tres Torres, una lonja singular, entre otras cosas por su reducido tamaño, con apenas una decena de paradas. Eso hace que las persianas bajadas de algunos puestos todavía destaquen más. Núria Sunyer, de la carnicería y charcutería Lourdes y Núria, puntualiza: “Los puestos aquí funcionan pero cuesta encontrar gente joven que coja el relevo. Todos han cerrado por jubilación”. La falta de jóvenes se está acentuando con el paso de los años. “Acaban marchando porque si no heredas la casa de tus padres o abuelos es muy difícil vivir aquí. Los alquileres están muy altos”, apunta Sunyer.  

La asociación de vecinos apuesta por la pacificación del tráfico en el entorno del mercado municipal. Creen necesario potenciar este equipamiento comercial, otrora principal punto de encuentro de los vecinos y motor de la escasa pero resistente oferta comercial de la parte alta del barrio. Para ello, la entidad pide una redistribución de las zonas de carga y descarga para que no dificulte el paso de los peatones y un paso de cebra a nivel de acera que facilite el acceso por la calle de Escoles Pies. “Nos dieron el visto bueno en el Distrito, pero todavía estamos esperando”, asegura el presidente, con ganas de tachar alguna de las 10 reivindicaciones de la lista. A ver si en el 2020...