CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

Colau declarará el miércoles la emergencia climática en Barcelona

Subraya que la posibilidad de recortar vuelos cortos para dar prioridad al tren es "global" y no de Barcelona

Rechaza una guerra de competencias con el puerto y el aeropuerto y pide un pacto entre administraciones

Un coche pasa ante una señal de la Zona de Bajas Emisiones, en la Ronda Litoral

Un coche pasa ante una señal de la Zona de Bajas Emisiones, en la Ronda Litoral / FERRAN NADEU

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Toni Sust / Luis Benavides

Cuando empezó el actual mandato municipal, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, rechazó la posibilidad de declarar la emergencia climática por considerar que hacerlo sin más era poco menos que engañar a la gente con un gesto para la galería. El nuevo gobierno abrió entonces un periodo de diálogo con entidades sobre la lucha contra la contaminación y la necesidad de reducir las emisiones. Y pasados casi seis meses, ha llegado la hora.

Colau ha anunciado este jueves que el Ayuntamiento de Barcelona declarará la semana que viene la emergencia climática. Lo hará en un acto solemne en el Saló de Cent, el miércoles. La alcaldesa lo ha explicado en declaraciones a la Cadena SER, en las que también ha abordado la propuesta que ayer lanzó su gobierno, por boca del concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, y que ella misma había defendido en otoño: que el puente aéreo entre Barcelona y Madrid sea clausurado para evitar las emisiones que causa tanto vuelo, que utilizan aproximadamente 2,5 millones de persona cada año.

“Son diferentes noticias que tienen que ver con una cuestión urgente, que no puede esperar más, y que ha llegado para quedarse, que no tiene vuelta atrás: la lucha contra el cambio climático y en concreto en Barcelona contra la contaminación son cuestiones de emergencia”, ha dicho la alcaldesa sobre que se cuestione el puente aéreo y sobre la reciente puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), que supone el veto a los coches más contaminantes, los que no tienen distintivo ambiental. A renglón seguido, ha anunciado el acto de la semana que viene: “El próximo miércoles  aprobaremos el decreto de emergencia climática en Barcelona, con las entidades y los expertos con los que se lleva trabajando desde hace meses. Porque una situación de emergencia requiere medidas de emergencia, no una, varias. Estamos en un marco nuevo y la ciudadanía es consciente de ello y nos empuja a ser más valientes, contundentes y rápidos”.

Preocupación ciudadana

“Si todos estamos de acuerdo en reducir las emisiones, tenemos que hacerlo en todas partes. También en el puerto y el aeropuerto”, ha declarado, aludiendo a la petición de Badia de que el puente aéreo sea clausurado. Pero también en el puerto hay un frente relevante, sobre el que el consistorio carece de competencias, por ejemplo, en relación con los cruceros y el coste que suponen en contaminación, en un año en el que se registrará un récord de visita de barcos. La alcaldesa ha rechazado enfrentar “infraestructuras” y ha recalcado que la posibilidad de anular vuelos donde haya trayectos ferroviarios como alternativa no es una idea de Barcelona, sino “una propuesta global”.

“El ayuntamiento no tiene competencia en el aeropuerto, nos gustaría pero no la tenemos. Pero es que la ciudadanía no quiere una batalla de  competencias ni de partidos. Quiere que todas las administraciones nos pongamos de acuerdo para reducir las emisiones de manera rápida y eficaz. Eso no supone ir contra nadie. El aeropuerto es una infraestructura básica”. Pese a ello ha insistido en reclamar un debate de todas las administraciones la posibilidad de que se recorte el número de los vuelos más cortos dando prioridad al tren. “Las emisiones deben reducirse reduciendo el uso de combustibles fósiles, no hay otra. Tenemos que hacerlo y a corto plazo”.  “Tenemos un aire irrespirable. Hay que actuar”, ha añadido, en una clara alusión a los informes de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) que elevan a 350 los muertos anuales como consecuencia de la mala calidad del aire que se respira en la capital catalana.

El trabajo previo

En los meses previos a la declaración que se aprobará el miércoles, el consistorio creó la mesa de emergencia climática en la que han participado cerca de 300 personas en representación de 200 entidades. Ha habido cuatro sesiones y 15 talleres para que la declaración no sea del ayuntamiento sino de ciudad.  Del contenido que está por conocer se esperan medidas que afectarán a otras administraciones y también a empresas, en el bien entendido que se pueden considerar como recomendaciones que responden al sentido común, al hilo del argumento de que una administración sola no puede asumir este combate.

Por ejemplo, en el debate de la reducción de emisiones destaca el frente de la movilidad, sea en coche, avión o barco, pero también cambios en la alimentación para que se coma menos carne, principalmente porque considera que es insostenible el coste ecológico de su producción. Sobre este tema, ya hay un debate abierto con las asociaciones de padres y madres de alumnos.

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En su intervención en la cumbre mundial de alcaldes por la emergencia climática celebrada en Copenhague el pasado mes de octubre, Colau también apuntó como acciones prioritarias poner fin a la utilización del diesel y la eliminación de los plásticos de un solo uso, que contaminan los océanos.

Las patronales alertan del riesgo de suprimir el puente aéreo

La Confederación Empresarial de Madrid-CEOE y Foment del Treball han alertado este jueves del riesgo de perjuicio de la actividad económica y del empleo que en su opinión supondría limitar "la movilidad Madrid-Barcelona", en alusión a la propuesta "exploratoria" -así la definen los empresarios- de clausurar el puente áereo entre Barcelona y Madrid y dar prioridad al trazado ferroviario en esta ruta, que el gobierno de Ada Colau lanzó este miércoles por boca del concejal Eloi Badia y que la propia alcaldesa defendió en octubre pasado. Las dos patronales afirman que las propuestas deben formularse "con los datos de los servicios y la demanda en función del volumen de pasajeros, el tráfico previsto, la capacidad real de cada servicio y dando respuesta tanto a los criterios económicos como a los compromisos ineludibles ante la emergencia climática".