21 feb 2020

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Prevención de accidentes en el transporte público

Así es una clase para que los mayores de 65 se muevan seguros en bus por Barcelona

La Guardia Urbana enseña a los ancianos a desplazarse en la ciudad

Los veteranos alumnos agradecen los consejos para prevenir accidentes

Óscar Hernández

Nicolás Casas, jefe de línea de TMB, enseña el uso de la rampa a sus veteranos alumnos en Horta-Guinardó. 

Nicolás Casas, jefe de línea de TMB, enseña el uso de la rampa a sus veteranos alumnos en Horta-Guinardó.  / Sergi Conesa

Diez mujeres y cuatro hombres permanecen sentados en una sala del Centre Cívic Matas i Ramis, en el barrio de Horta. Va a comenzar una clase teórica del cursillo 'Mayores, queremos vuestra seguridad', que sigue a la sesión práctica dentro de un bus. Aquí, los tres profesores van de uniforme. Y todos los alumnos tienen más de 65 años.

Para muchos de los veteranos alumnos es su primera clase de seguridad vial. Y se han apuntado a ella voluntariamente. No en vano estos abuelos y abuelas constituyen uno de los principales colectivos de riesgo del tráfico de la ciudad, junto a los motoristas.

"El 36 % de las personas atropelladas en Barcelona tienen más de 65 años. También el 75% de las personas que se lesionan en un autobús", explica José Coy. cabo de la Unidad de Investigación y Prevención de Accidentes (UIPA) de la Guardia Urbana, que imparte la charla junto a su compañero, Ferran Claudet, y el jefe de la UIPA, David Vázquez, quien justo antes ha presentado a sus docentes así: "Ferran y Pepe llevan 20 años con accidentes. Estudian por qué ocurren pero también llaman a un timbre a las tres de la madrugada para cambiar la vida de una familia. Este año ya lo han hecho 22 veces. Y en todas han tenido que decir que aquella personas no volverá jamás". 

Uno de cada tres barceloneses

Coy arranca su exposición con un cambio evidente en las calles de Barcelona. "En 1981 el 13% de los barceloneses tenían más de 65 años. En el 2026 serán el 35%, es decir, uno de cada tres". Murmullos en la sala. Enseguida, los datos y los consejos se intercalan con las preguntas y experiencias de los alumnos.

"Cuando voy a cruzar un paso de peatones sin semáforo le hago una señal con la mano al coche que viene y le digo: ‘Espera que ahora paso yo’", dice Maite tras escuchar los consejos de los guardias para cruzar una calle. "Y lo de las bicicletas y los patinetes en la acera es horroroso", añade la mujer.

Satisfacción

Al acabar la clase teórica de una hora los veteranos alumnos parecen contentos. De lo que han aprendido y de lo que han podido explicar. "Para mí el consejo más importante es el de levantarme antes de que arranque el autobús, si he de bajar en la próxima, para no caerme", cuenta Montserrat Aguilar, de 81 años.

"Yo no veo claro lo de pedir al conductor que se espere a que me siente. Ya tiene trabajo con conducir", apunta Rosa Núria, de 85 años, quien hace años se rompió un dedo en un bus.