30 oct 2020

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en el gòtic

Los nuevos pisos-contenedor de Barcelona alojarán también a jóvenes y mayores

El primer bloque prefabricado con 12 unidades acogerá en enero a familias y personas en situación de riesgo

Colau defiende la «dignidad» de esta solución temporal para combatir el déficit habitacional

Patricia Castán

Así se han construido los primeros pisos sociales de Barcelona hechos con contenedores de barco / Timelapse. / MAITE CRUZ / VÍDEO: AJUNTAMENT DE BARCELONA / EFE

No es de extrañar que las primeras imágenes del montaje de los Aprop (alojamientos de proximidad provisionales) que impulsa el Ayuntamiento de Barcelona desataran la polémica a finales de agosto pasado. Recordaban más al proceso de carga diaria de contenedores que se vive en el Port de Barcelona que a la creación del primer edificio residencial prefabricado con estas piezas que se levanta en España. Pero cuatro meses después, la velocidad de esta prueba piloto da alas a la alcaldesa Colau para defenderla como una herramienta válida (entre todo un arsenal) para afrontar los graves problemas de acceso a la vivienda que presenta la capital catalana.

 Sus primeros usuarios serán ciudadanos en situación de vulnerabilidad, pero en las siguientes promociones se quiere enfocar también a jóvenes que se emancipen y personas mayores para las que no es fácil encontrar un techo asequible.  

Presentación del primer edificio de pisos-contenedor para emergencias habitacionales en Barcelona. / MAITE CRUZ / VÍDEO: QUIM VALLÈS / ACN

El pionero experimento –a un paso de la Rambla– es una fórmula de alojamiento provisional que no debe contemplarse formalmente como una vivienda (no tiene cédula de habitabilidad como tal, detalla el consistorio) pero donde sus ocupantes transitorios pueden llegar a estar unos cinco años, mientras se les asigna otra vivienda pública. Mientras tanto, pagarán una renta que variará según sus ingresos, e incluso pueden llegar a estar exentos. La temporalidad no es porque el método constructivo sea de vida corta (según Carme Trilla, experta en vivienda y presidenta de la Fundació Hàbitat3, podrían funcionar casi un siglo, pero están concebidas para poder ser reubicadas según la necesidad del territorio y el momento), sino porque en ocasiones ocupará incluso solares en desuso pero ni siquiera calificados para viviendas. En los bajos pueden albergar equipamientos, como en este caso, con el CAP del barrio.  

Desde enero

A mitad de enero el nuevo y funcional edificio del Gòtic Sud acogerá a tres familias con niños y otras personas en situación de vulnerabilidad y con arraigo en Ciutat Vella. Esta primera entrega cuenta solo con 12 unidades (8 de casi 30 metros cuadrados para personas solas o parejas y 4 de casi 60 metros cuadrados y dos habitaciones para familias), formadas por 16 módulos y con un coste total de 940.000 euros, pero ya ejemplifica la búsqueda de soluciones creativas que lidera el municipio, y que ha despertado el interés en otras comunidades autónomas. En el norte de Europa ya han encajado (sobre todo para universitarios) de forma concentrada, pero el ayuntamiento de Barcelona busca un despliegue repartido por los barrios, incluso céntricos, sin estigmatización y con un uso plural. 

La concejala de Vivienda, Lucía Martín, defiende el mix más variado posible de convivencia, para favorecer la integración. Desde familias a jóvenes que dejan el nido paternal, a mayores con recursos limitados. No obstante, es consciente de que las largas listas de espera de personas en situación de riesgo habitacional (desahuciadas o lo serán en breve) harán que la emergencia cope muchas plazas.

"Buenos acabados"

La propia Colau asumió en la presentación de hoy lunes, previa visita a los habitáculos, que no hay un periodo establecido de estancia porque Aprop viene es un estadio previo a la consecución de un piso protegido definitivo. Pero defendió a capa y espada sus «buenos acabados» y un resultado final «más digno» que las pensiones y situaciones que afrontan familias sin recursos. 

¿Son dignas como sostiene la alcaldesa estas seudo viviendas? A primera vista destaca su funcionalidad y cierta austeridad, con espacios bien distribuidos y más solventes que en muchas miniviviendas tradicionales. Estéticamente, puede decirse que son más asépticos que en la versión mostrada en la exposición previa que se hizo en Glòries. Ahora se ha optado por sufridos sofás en negro y muebles de líneas básicas, junto a electrodomésticos sencillos. En el modelo doble, destaca su amplio distribuidor, pensado para ser accesible a sillas de rueda y para el almacenaje que requiere una familia. En su interior, de hecho, nada delata su coraza de contenedor de barco. Los ciudadanos lo podrán comprobar en una jornada de puertas abiertas este mes.

Ese uso reciclado el que según la alcaldesa supone no solo una construcción rápida en la vivienda pública (todo el proceso en un máximo de año y medio frente a los seis o siete habituales), sino un proceso sostenible y con menos impacto ambiental como exigen los tiempos. Al ser procesos industrializados y bloques reaprovechables se reducen un 58% los residuos y un 32% las emisiones de CO2.Por no hablar de un diseño y tecnología para reducir el consumo energético de cuatro a seis veces respecto a un piso convencional. 

Para el director del Institut de Tecnologia de la Construcció, Ferran Bermejo, la agilidad constructiva con procesos industrializados y la sostenibilidad son pluses para la arquitectura local. El experto agrega que la construcción tradicional ya incorpora cada vez más elementos fabricados y manipulados previamente, aunque sigue primando la creacion in  situ, mientras que resulta más sostenible elaborar el máximo de procesos fuera del enclave urbano.

Nueva promoción en Sant Martí

El segundo de los proyectos, que se licitará a principios del 2020, se instalará en la calle de Bolívia, en el distrito de Sant Martí y será mayor que el del Gòtic. Constará de 42 habitáculos (35 dobles), en este caso con lavandería compartida. Al margen de esta fórmula, prosigue el impulso a la vivienda protegida. Mientras a principios del mandato pasado se situaba en 7.500 viviendas, actualmente hay casi 10.000 y el ayuntamiento tiene 65 promociones en marcha en la ciudad en diferentes fases del proceso que sumarán 4.300 más.

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