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LAS CUENTAS DE LA CIUDAD PARA EL 2020

ERC quiere retrasar a enero su sí a los presupuestos de BCN

El gobierno de Colau esgrime un pacto con JxCat como posibilidad alternativa

El acuerdo con los republicanos sobre ordenanzas sí está previsto para el pleno del 20

Toni Sust

Ernest Maragall, en la sede de ERC antes de una rueda de prensa.

Ernest Maragall, en la sede de ERC antes de una rueda de prensa. / ALBERT BERTRAN

ERC se quedó en verano sin la alcaldía de Barcelona pese a ganar las elecciones, como deben de recordar a menudo los republicanos. Pero al grupo de Ernest Maragall le queda un consuelo considerable: sus diez concejales están siendo más que relevantes en lo que va de mandato y han dejado de lado la amargura que debieron de sentir al quedarse en la oposición municipal para mostrarse pragmáticos.

El gobierno de Barcelona en Comú y el PSC se ha sumado a iniciativas relevantes de Esquerra, como el recargo a la tasa turística y la apuesta por un modelo propio de ciudad en la regulación de las habitaciones turísticas.

Llegado el momento de negociar los presupuestos, ERC, mantiene esa lógica y se ha convertido en el principal candidato para pactar el proyecto para el 2020 con el gobierno, que suma 18 votos y necesita tres para,  por primera vez en cinco años, aprobar las cuentas mediante un acuerdo que sume la mayoría absoluta del pleno municipal.

La investidura de Sánchez

El calendario de negociación de los presupuestos se agota, teóricamente, en los próximos días. El pleno municipal que tendrá lugar la semana que viene, el viernes 20 de diciembre, es el escenario previsto para que las cuentas sean aprobadas. Por si acaso, el gobierno previó la posibilidad de convocar un pleno extraordinario y aprobarlas el 27 de diciembre. Pero parece que el asunto podría retrasarse unos días.

Porque ERC está convencida de que es muy complicado llegar a un pacto sobre los presupuestos en una semana, en los que quiere un incremento de la inversión prevista en el proyecto provisional, y considera que no hay problema alguno en cerrar el acuerdo en enero. Máxime cuando parece que si el partido acaba facilitando la investidura de Pedro Sánchez, eso sucederá también en enero. Y aunque las partes van diciendo que el presupuesto municipal no depende del desenlace en la Moncloa, algún hilo invisible existe entre ambas cocinas.

En este contexto, el gobierno de Colau preferiría aprobar los presupuestos la semana que viene, por lógica, por tener los deberes hechos: sería la primera vez que la alcaldesa logra ese pacto, hasta ahora siempre ha prorrogado las cuentas o las ha aprobado presentando una cuestión de confianza: o toda la oposición se unía para votar un alcalde alternativo o el proyecto del gobierno veía la luz automáticamente, como sucedió en el 2017 y el 2019.

La alternativa posconvergente

Los de Colau renuncian a recurrir al apoyo del PP, Ciutadans y Barcelona pel Canvi. Pero no desdeñan en cambio la posibilidad de un pacto con JxCat, grupo que ve con inquietud como ERC le arrincona en su competencia por dominar el espacio independentista. Los republicanos son conscientes de que los posconvergentes quieren colarse en la foto, una opción que prefieren que no se materialice.

En cuanto a las ordenanzas, sí se juzga viable que el próximo viernes se aprueben, con el apoyo de ERC, las que tienen que definirse antes de fin de año, como la que afecta al IBI y a los aumentos de las tarifas en el área verde y la azul. En el caso de las terrazas, en el que hay una negociación específica entre el gobierno y Esquerra, que quiere reducir los aumentos previstos, puede aplicarse en cualquier momento, por lo que no corre prisa.