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EJE ESTRATÉGICO

La Diagonal lanza un SOS por el tramo central pendiente de reforma

El debate del tranvía paralizó su transformación y el tejido comercial languidece ante la incertidumbre

El ayuntamiento planea un plan estratégico de dinamización de la zona para el 2020 junto con los operadores

Patricia Castán

Peatones por una de las estrechas aceras de la Diagonal, entre paseo de Gràcia y paseo de Sant Joan.

Peatones por una de las estrechas aceras de la Diagonal, entre paseo de Gràcia y paseo de Sant Joan. / JORDI COTRINA

Buena parte de la Diagonal de Barcelona vive su propio renacimiento desde hace casi cinco años, cuando se levantó el telón de la reforma entre Francesc Macià y el paseo de Gràcia. Sus aceras se llenaron de paseantes y sus tiendas recuperaron el pulso comercial, tras casi haber tocado fondo. Pero la transformación que debía proseguir por el siguiente gran tramo hasta el paseo de Sant Joan quedó pospuesta por el debate del tranvía que defiende a capa y espada el equipo de la alcaldesa Colau. Cuatro años en el dique seco más los que quedan por delante han llevado a los comerciantes aglutinados en Diagonal Barcelona a exigir que el ayuntamiento mueva ficha antes de que cierren más establecimientos. El consistorio replica que el plan estratégico comercial que planea para el 2020 en la zona implicará iniciativas de dinamización.

Cierto es que estas cinco manzanas pendientes nunca han sido epicentro comercial. Ninguna gran marca ejerce de imán y el 'mix' de su oferta ha sido siempre dispar, desde restauración a bancos y tiendas muy especializadas. Pero es que para llegar a sus negocios hay que ir prácticamente aposta. Sus estrechas aceras laterales, como hace menos de una década sucedía con el tramo tan noble, no incitan a recorrerlas. Lo mismo sucede en las aceras centrales, donde los pequeños parterres verdes, sumados al carril bici y a las motos aparcadas en batería prácticamente expulsan a los paseantes. "Cierran comercios de la calle y del entorno, porque no tienen ni visibilidad", apunta su gerente, Àlex Miró, detallando que la arboleda y la mala iluminación -con antiguas farolas, tan bonitas como mortecinas- apenas potencian sus escaparates.

Locales comerciales de la Diagonal, entre los paseos de Gràcia y de Sant Joan / JORDI COTRINA

La entidad de comerciantes rememora que los planes para ese tramo ya estaban listos a principios del 2015, a falta de la licitación, cuando ese año tras el triunfo de Barcelona en Comú hubo que parar máquinas para retomar la apuesta del tranvía, una de las promesas electorales de Colau. Este transporte ya costó la cabeza al exalcalde Hereu (PSC) cuando impulsó la fallida consulta popular, pero durante todo el mandato los 'comuns' batallaron hasta pactar un trazado en superficie y una primera fase de Glòries hasta la plaza de Mossèn Jacint Verdaguer, pendiente de decisiones sobre su gestión y financiación.

Años de espera

Pese a la opinión del consistorio y de entidades ciudadanas favorables a la pacificación del tráfico, el comercio del eje siempre ha estado en contra del tranvía, porque creen que separaría física y estratégicamente una acera de la otra, como barrera, además de los presuntos "colapsos" de tráfico que conllevaría para el Eixample, mantienen. Pero al margen del futuro del tranvía, Diagonal Barcelona lanza ahora un SOS por los establecimientos que aguardan sin fecha de mejora. Porque de prosperar el tranvía, es más que probable que la intervención en este mandato no llegase al tramo en cuestión. Es decir, que supondría al menos otros cuatro años agonizantes.

El ayuntamiento es consciente de esta situación y avanza que la concejala de Comercio, Montserrat Ballarín, se reunirá con los comerciantes la próxima semana para empezar a pactar un plan estratégico comercial para la Diagonal de cara al 2020.

Miró está convencido de que esa parte de la Diagonal "tiene un enorme potencial", tanto para dar continuidad a la zona ya renovada, como para ejercer de conexión natural entre el paseo de Gràcia y la Sagrada Família si tuviera redimensionado su urbanismo. Lo defiende también Daniel Jiménez, director de Retail de la consultora inmobiliaria Aguirre Newman, que está detrás de la mayoría de operaciones que se han hecho en los locales comerciales del tramo estrella de la Diagonal.  "Sería un gran eje de paso", afirma, convencido de podría desarrollar su propio carácter, como sucedió con las mejoras del paseo de Sant Joan. "No hay que forzar el desarrollo comercial de la zona, pero sí propiciar un ecosistema para que se cree algo", agrega.

Lo contrario de ese algo son las persianas bajadas en algunos puntos. "No hay relevos ahora, porque no hay interés en pasar por aquí tal y como está", apunta Pep Esteva, al frente de The Outpost, en la confluencia con Rosselló, quien urge a tomar medidas sobre todo en cuanto a la iluminación, aunque también alerta del mal estado del pavimento, aunque el tranvía mantenga congelada una gran renovación que impida crecer de momento aceras de incluso solo 85 centímetros de ancho. El empresario relata que también intentó otro negocio en la zona, que no ha funcionado por esa falta de mimo que padece el vial, poco transitado en muchos puntos, salvo turistas perdidos en busca del templo de Gaudí. 

En el lado reformado el alquiler mensual cotiza a 80€ el metro cuadrado; en el tramo olvidad, a 20 euros

Para que se vea el salto abrupto que supone pasar del tramo reformado al paralizado, basta echar mano a los precios de los locales comerciales. Apunta Jiménez que si la media en la parte con aceras ampliadas es de 80 euros por metro cuadrado de alquiler mensual, al otro lado tras el paseo de Gràcia las rentas caen hasta los 20 euros, un abismo teniendo en cuenta su proximidad con el eje de oro del comercio local.

La carta de Reyes de Miró pasa por una futura reforma que mime especialmente los cruces con Rosselló y Provença, ahora desperdiciados y fuente de no pocos accidentes de tráfico, con cuestionable conexión semafórica. Y un tema que ven solucionable de forma inmediata y que reivindican muchos operadores, empezando por los responsables de la Casa de les Punxes, sería contar con una parada de bus turístico, como reclamo. Llevan años pidiéndolo, ya que una de las líneas pasa justo por delante, pero aunque tiene paradas en la Casa Batlló o la Sagrada Família, no se detiene en ese punto de la Diagonal, tan necesitado de aliento.

La restauración se interesa por la avenida, pero pide terrazas

Por su tipología de locales (de tamaños diversos, pero no pocos reducidos) y por la oferta del entorno (de marcas de lujo a grandes cadenas populares), el gerente de Barcelona Diagonal, Àlex Miró, opina que una buena oferta gastronómica -en potenciar ruta turística desde el paseo de Gràcia hacia la Sagrada Família- y tiendas de moda y otros artículos con identidad propia podrían funcionar bien tras una futura intervención urbanística. En este sentido, el experto en retail Daniel Jiménez sostiene que el mejor impulso estratégico para completar este circulo de ejes con tirón sería contar con alguna 'flagship' o buque insignia de grandes marcas en las confluencias de paseo de Gràcia con la Diagonal. Todo un trampolín para no dar media vuelta, como hacen muchos paseantes al llegar a la altura del Palau Robert o antes, desde una u otra vía.

Miró recuerda también que la gastronomía es también una cuenta pendiente en la Diagonal renovada de las grandes aceras. "No es todavía un bulevar consolidado donde pasear, comprar y comer o tomar algo", señala, porque "no tiene terrazas acogedoras", dada la austera normativa que decidió el consistorio para los veladores de este vial. Hay cafeterías y algunos restaurantes, pero todavía queda camino por recorrer para que estos sean un punto de encuentro o parada, en muchos casos. Hay interesados en el desembarco, buscando los locales adecuados. En la actualidad apenas tres o cuatro están disponibles, en algunos casos por las altas rentas, o en plena negociación con inminente desenlace, según inmobiliarias consultadas.  

Desde la entidad de comerciantes, apuntan también que más allá de los negocios y servicios, otro de los retos para la avenida es que "se abra más a la ciudad, que pasen cosas". Por eso reivindican que se vuelvan a cortar sus laterales al tráfico los fines de semana -como ya se ensayó tras la primera reforma- para crear actividades familiares y ciudadanas que recuerde que "la Diagonal es una calle de ciudad, no de un barrio". Superar el estigma, en definitiva, de la parte alta de la Diagonal (que corresponde a Sarrià-Sant Gervasi) y amplificar la pertenencia de una calle donde "trabajan, pasean y pasan muchos miles de ciudadanos", dice.  Las rutas culturales que ya han montado por sus monumentos y reclamos son ya un primer paso.