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presentación editorial

El testamento del tío Tom

El exhumorista gráfico Tom presenta un nuevo libro hecho de viejos dibujos, '¡Apaga y vámonos!'

Ramón de España

El dibujante Tom Roca, en la presentación de su libro ’¡Apaga y vámonos!’ en el Cercle Artístic de Barcelona.

El dibujante Tom Roca, en la presentación de su libro ’¡Apaga y vámonos!’ en el Cercle Artístic de Barcelona. / JOAN MATEU PARRA

El ex humorista gráfico Tom (Antoni) Roca presentó el jueves pasado en el Reial Centre Artistic del carrerd¿elsarcsun nuevo libro hecho de viejos dibujos, '¡Apaga y vámonos!' (Editorial Diminuta). Unos días antes me confesaba que no sabía si hacía bien recopilando chistes de un oficio que hace años que no practica. Se preguntaba si esos chistes funcionarían en la actualidad o si se habrían hecho viejos. Afortunadamente para Tom -y lamentablemente para los españoles-, los chistes se conservan frescos como rosas porque en este país las cosas siempre están, más o menos, en el mismo sitio. Así se lo dije: “Lo bueno de España, incluyendo Catalunya, es que te puedes ir 20 años y, cuando vuelves, todo sigue en el mismo sitio que lo dejaste, con los mismos problemas sin resolver y el mismo estimulante rencor de toda la vida”. Conclusión: '¡Apaga y vámonos!' es un libro tan actual como podría haberlo sido hace cinco lustros.

Tom recurrió para la presentación a dos viejos amigos, el periodista Frederic Porta y el humorista gráfico Kap (diminutivo de Capdevila). Desde la audiencia, pudimos disfrutar de un presentador espontáneo, el mítico José Ilario, creador de 'Interviu', 'Lib' y demás publicaciones de la transición e impulsor de muchos proyectos de Tom y su pareja cómica de muchos años, Carlos Romeu, que también estaba entre el público con su bastón, su encantadora Betty y su mala salud de hierro (él no lo sabe, pero es más inmortal que Keith Richards). Me encantó conocer a Ilario porque no lo había visto al natural en mi vida, aunque me había hablado mucho de él Jaume Perich, a quien va dedicado el estupendo libro de Tom.

El bisoñé de Ilario

Contaba Perich que podías deducir cuándo se empezaba a hundir la revista de Ilario en la que trabajabas por el estado de su peluquín: “En cuanto pintaban bastos, a Ilario se le iba torciendo el bisoñé. Cuando lo veías aparecer con el peluquín colgando de la oreja, sabías que estabas muerto”. Ilario ya no luce falso tupé, sino una calva venerable, pero te deja con ganas de haberle conocido en sus años mozos, pues es un tipo muy simpático y con cara de estar dispuesto a financiar tus iniciativas más delirantes.

Todas las iniciativas de Tom y Romeu partían de diferentes grados de delirio. En solitario, Tom dirigió 'Mata Ratos' y lo convirtió en la primera revista de comic underground de España (ahí hizo sus pinitos el gran Max, por ejemplo). Con Romeu fundó 'El Jueves', que aún sigue vivo sin ellos, y 'Nacional Show' en'Histeria Semanal', en las que me invitaron a colaborar y a participar en el hundimiento de ambas. Luego, Tom se cansó de dibujar, se pasó al audiovisual e inició una interesante carrera de productor de series y programas de entretenimiento en diversas cadenas nacionales. Acabó en TV3, donde lo premiaron por producir 'Balseros', de Carlos Bosch, con el ninguneo, el pasillo y una baja por depresión que todavía le dura.

La nostalgia era inevitable, tanto en la mesa de los ponentes como entre la audiencia, que parecía haber elegido, muy hábilmente, a Ilario de portavoz.  Y es que, como insinuó Kap, no es lo mismo hacer humor ahora que en los años 70 y 80, cuando había revistas especializadas, los dibujantes se ganaban la vida muy dignamente y los proyectos, por desquiciados que fuesen, siempre encontraban a un Ilario que los tirara adelante. Actualmente, si no te colocas en un diario que no se hunda, lo tienes muy crudo para ganarte la vida con el humor gráfico. Y una vez conseguido ese trabajo, como dijo Kap, cuidadito con que no te echen porque tu visión del mundo no se corresponde con la línea editorial.

Tom es un superviviente de una época que ahora se nos antoja dorada, aunque en su momento nos quejáramos como el que más, y '¡Apaga y vámonos'! puede considerarse un testamento creativo extrañamente contemporáneo, tal vez porque la condición humana -sobre todo, la española- no ha cambiado nada desde el pleistoceno. No sé si a Tom le quedan dibujos metidos en un cajón, pero yo, de él, los iría recopilando.

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