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La Meridiana, cansada de tanta protesta

Establecimientos de la zona notan un descenso en la facturación después de más de 40 días de movilización

Un operativo conjunto de Mossos y Guardia Urbana vigila cada noche que los manifestantes no corten el tráfico

Luis Benavides

Los CDR,  durante el 43º día consecutivo de concentraciones en la Meridiana.

Los CDR,  durante el 43º día consecutivo de concentraciones en la Meridiana. / FERRAN NADEU

Desde hace más de 40 días un grupo de personas se concentran en la avenida de Meridiana de Barcelona para protestar por la sentencia del ‘Procés’. Algunos vecinos de la zona y sobre todo establecimientos empiezan a estar cansados de esta movilización. Bastantes negocios incluso están notando en su bolsillo los efectos de esta acción reivindicativa. Los propietarios del túnel de lavado Meridiana, por ejemplo, ha avanzado su horario de cierre por el descenso en picado de clientela bien entrada la tarde.

Aunque ahora los manifestantes ahora se limitan a concentrarse en las aceras y cruzan el paso de peatones en verde, para evitar ser identificados y detenidos por Mossos d'Esquadra, algunos negocios siguen sufriendo los daños colaterales. En la tienda de colchones Wowlet, situada frente al cruce escogido por los manifestantes, facturan menos desde que empezaron las protestas. “El cliente habitual, el que viene a comprar después de trabajar, por la tarde, ya no viene. Las ventas ahora se concentran en fin de semana, y al final eso se nota en la caja. Estamos facturando mucho menos que antes y que el año pasado en estas fechas”, afirma una trabajadora de la tienda, Pepi Ferrer, quien confía salvar los trastos aunque solo sea mínimamente con el ‘Black Friday’.

Los clientes de Veterinari Meridiana también están sufriendo los cortes. “Estén de acuerdo o no con el motivo de la protesta, la gran mayoría lo llevan con resignación”, explica la titular del negocio, Sara Gasch, quien apoya la protesta siempre y cuando sea pacífica y sin generar desperfectos. “La única que quizá se ha beneficiado de todo esto es el puesto de castañas que hay junto a la estación de trenes de Fabra i Puig”, bromea Gasch.  

La movilización en este punto, una de las principales arterias de entrada y salida de la ciudad, convocada por los Comités de Defensa de la República (CDR), preocupa al gobierno municipal. Algunos de los momentos de mayor tensión tuvieron lugar el pasado sábado por la noche, cuando se utilizaron barricadas con contenedores y otros elementos del mobiliario urbano y la Brigada Mòbil (BRIMO) detuvo a dos personas, una por atentado a los agentes de la autoridad al lanzar botellas de vidrio a la línea policial y otro por amenazas a los agentes y desórdenes públicos.

Desde el pasado jueves, el Ayuntamiento de Barcelona se ha propuesto erradicar esta protesta. Recuperar la normalidad en esta avenida, frontera entre los distritos de Sant Andreu y Nou Barris, se ha convertido en la prioridad del consistorio tras el desalojo de la acampada en la plaza Universitat la semana pasada. Un operativo conjunto de Mossos y policía local vigila cada noche que los manifestantes no invadan la calzada. “Hay un tema crónico que debemos acabar, que es la Meridiana en Fabra i Puig”, aseguró el teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, quien subrayó las molestias que provoca a vecinos y conductores esta “manifestación no comunicada”.

La cuenta de Twitter de los CDR anima a “resistir” en la Meridiana una noche más. Y ya van 43. “No nos harán callar”, tuitearon.  En el grupo de Telegram ‘Meridiana Resisteix’, con más de 11.800 suscriptores, emplazaron este lunes a todo el mundo a las ocho de la tarde.  Unas 300 personas acudieron a la llamada. A la misma hora, los universitarios también tienen previsto concentrarse en la Gran Via de les Corts Catalanes con Balmes para mostrar su descontento con la sentencia.

Los manifestantes estos días han denunciando cargas policiales desproporcionadas, mientras Mossos d’Esquadra aseguran que los agentes enviados a la zona están haciendo un uso “de la defensa mínima” para protegerse. ““Muchos venimos aquí de manera espontánea, por la tarde, para mostrar nuestro rechazo a la sentencia. Hay muchos niños y adolescentes y lo último que queremos es que reciban un porrazo”, asegura María, que prefiere no dar su nombre real. Ella suele participar, siempre que puede, en estas concentraciones y se desmarca de los últimos incidentes con detenidos y barricadas, también de los CDR. “Muchos no tenemos Telegram ni redes sociales. Sabemos que cada día hay una concentración contra la sentencia y vamos para visibilizar nuestro descontento”, subraya. María no considera que las afectaciones sean tan graves porque rara vez, asegura, se han cortado calles adyacentes y Guardia Urbana siempre ha redirigido el tráfico.