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ENCUENTRO POPULAR EN SANT ANDREU

El movimiento provivienda se organiza para ir más allá de frenar desahucios

Más de 500 activistas vinculados a la PAH y a sindicatos de inquilinos tejen en la Fabra i Coats una estrategia común para "hacer efectivo el derecho a la vivienda"

El I Congrès de l'Habitatge de Catalunya debate entre la militancia acciones conjuntas contra los fondos buitre y para fortalecer vínculos sólidos entre vecinos

Helena López

I Congrès de l’Habitatge de Catalunya, este sábado en la Fabra i Coats.

I Congrès de l’Habitatge de Catalunya, este sábado en la Fabra i Coats. / JORDI COTRINA

Clàudia Ruscalleda, portavoz del congreso, se dirige a la prensa en el patio de la Fabra i Coats, donde más de 500 personas llegadas de todas partes debaten sobre el derecho a la vivienda (y a la vida, en su acepción más amplia). Que sea ella la elegida para representar al heterogéneo movimiento, una mujer joven, es también reflejo de los nuevos tiempos. Mientras habla sobre como el miedo ha de cambiar de bando -del de los inquilinos y desahuciados al de los inversores-, sobre sus cabezas sobrevuela un helicóptero de la policía. No está allí por ellos, sino por la acción convocada por los CDR, pero su presencia y característica banda sonora -tututututu- ayuda a hacerse una idea de lo convulso de los tiempos. Ruscalleda señala que el objetivo del I Congrès de l'Habitatge de Catalunya es definir estrategias conjuntas e "ir más allá de parar desahucios": "Queremos hacer efectivo el derecho a la vivienda; tenemos claro que si no lo hacemos nosotros, las clases populares, nadie lo hará". 

Pocos minutos antes, a las 10 en punto de la mañana, la joven había dado la bienvenida a los congresistas que llenaban el auditorio (el encuentro tenía que celebrase en la Nau Bostik, también en Sant Andreu, pero dada la cantidad de inscripciones decidieron trasladarlo a la más amplia Fabra i Coats). Lejos del perfil de congresista que se suele reunir en la capital del móvilla portavoz saludó "a las desahuciadas, a las que no pueden pagar el alquiler, las madres que crían a sus hijas solas y son más valientes que nadie, las que no llegan a fin de mes, las que llegaron a Catalunya buscando una vida mejor y se encontraron con un muro, las que no pueden independizarse de sus padres, las que no duermen por las noches pensando en si cuando amanezca vendrá la policía a echar de casa...". Citó también, a modo de autohomenaje, uno a uno, a los 70 colectivos de los que forman parte el medio millar de activistas reunidos. De la Assemblea d'Habitatge digne de Palau a la Xarxa d'Habitatge Baix Maresme. De la PAH Baix Montseny a la Xarxa Suport Mutu La Trini o el Sindicat d'Habitatge de Vallcarca.

¿Hacia una huelga de alquileres?

Entre las movilizaciones que se votarán durante este fin de semana y cuyos resultados se darán a conocer en el acto político que celebrarán este domingo, se ha hablado mucho de la posibilidad de convocar una huelga de alquileres, pero están también sobre la mesa campañas concretas "contra los desahucios abiertos, por la congelación de los alquileres y la derogación de la LAU, contra Desokupa y la represión en general, por la ocupación como herramienta de lucha o contra los API".

La PAH, la red más extendida en el territorio y más veterana -con más de una década de historia- , lleva años organizando encuentros similares, pero es la primera vez que se reúnen los distintos grupos de vivienda, en todas sus formas y colores (algo que va más allá de sus camisetas): PAHs, grupos de barrio, sindicatos de inquilinos... Es por ello que durante la conferencia inaugural han destacado tres ideas: lo histórico del encuentro -aspiran a que este "congreso de Sant Andreu" suponga un punto de inflexión-; lo transversal del movimiento y la importancia de la unidad. "Estamos convencidos de que con inteligencia, estrategia y unidad conseguiremos articular un movimiento por la vivienda fuerte, que dé respuesta a las necesidades de las clases populares y que favorezca nuestras condiciones de vida", señalan.

Más allá de un techo

Los organizadores del congreso han querido dar ejemplo de la sociedad más justa en la que sueñan con un espacio de juego y cuidados para niños para facilitar la participación de personas con menores a su cargo. Una de las ponencias debate precisamente la necesidad de ir más allá de la vivienda para fortalecer y ampliar los colectivos. Ponen como ejemplo práctico la PAHC BAges. Además de parar decenas de desahucios, la organización ha creado estructuras como la escuela de alfabetización de mujeres Soror, cuya tarea consiste en transmitir los conocimientos más básicos sobre catalán y castellano a mujeres migrantes que forman parte de la PAHC; la escuela popular de Manresa, para familias que no tienen ingresos para extraescolares o la escuela popular de boxeo (para llegar e implicar a los más jóvenes). 

En esa misma línea de tejer complicidades, además de los 500 inscritos con la acreditación de "militante", al congreso han asistido también decenas de "observadores" de otros movimientos, de grupos feministas a Arquitectos sin fronteras.

Participación de los Mossos en los desahucios

Los votos de JxC, el PSC y el PP tumbaron el martes en el Parlament una moción presentada por los 'comuns' que pedía evitar el uso de la fuerza policial en los desalojos. Los movimientos sociales denuncian que el voto negativo de estos partidos "perpetua la vulneración de derechos humanos que se producen cada semana en el desalojo de familias". El texto pedía la revisión de los protocolos de actuación de los Mossos d’Esquadra en los episodios de desalojo. Entre las actuaciones que se pedía revisar, aparecía «evitar el uso de la fuerza en desalojos donde haya presencia de menores u otras personas vulnerables» y «evitar cargas policiales a manifestaciones pacíficas que se puedan producir con la finalidad de parar un desalojo».

Uno de los retos urgentes para los movimientos en defensa de la vivienda es acabar con los desahucios abiertos. Que en las órdenes judiciales no conste la fecha del desahucio dificulta la organización vecinal para pararlo, lo que, denuncian, "vulnera los derechos humanos". En los últimos meses ha habido varios de estos casos mediáticos. El primero fue el de Hospital, 99. El Sindicat de l’Habitatge del Raval organizó la campaña El Raval contra Blackstone. En su línea de "la revolución del flow", organizaron conciertos durante los 15 días para no dejar nunca la puerta sola. Una movilización permanente que acabó con un acuerdo histórico entre la propiedad, los vecinos y el ayuntamiento. También en Ciutat Vella, otro caso que generó una gran ola de solidaridad fue el de Manuela, el mito de Escudellers. La hermandad vecinal canalizada por Resistim al Gòtic logró también pararlo, pero esta vecina de 71 años -en la Mesa de Emergencia y esperando un piso cuyo derecho ya tiene reconocido pero que no llega-, recibió una nueva orden que iba más allá. No solo no daba una fecha exacta, sino que hablaba directamente de «fecha abierta entre las ocho y las 22 horas».