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Protesta en la calle

La acampada de jóvenes teme un desalojo mientras espera al Rey

El colectivo asegura que ya son más de 1.000 las personas que pernoctan en la plaza de la Universitat

Toni Sust

Los acampados en la plaza de la Universitat durante la asamblea que celebraron este domingo por la tarde.

Los acampados en la plaza de la Universitat durante la asamblea que celebraron este domingo por la tarde. / SERGI CONESA

Ramas pequeñas caídas por el vendaval pueblan desperdigadas el carril central de la Gran Via, vacío de coches entre Aribau y Balmes, un espacio ahora poblado por las tiendas de campaña que componen la acampada de estudiantes que se mantiene desde el pasado miércoles en la plaza de la Universitat. Algunas están montadas y otras no, pero la mayoría está vacías pasadas las 4 de la tarde. El colectivo, la autodenominada generación 14-O, está celebrando una asamblea.

El grupo sostiene que ya ha reunido a un millar de personas, que pernoctan en más de 300 tiendas, y quiere que el número aumente. Sobre todo, porque sobre el campamento planea la convicción de que el riesgo de un desalojo inminente es muy elevado esta semana, a siete días para las elecciones legislativas y con visitas previstas por parte de los candidatos principales.

Columna hacia el Rey Juan Carlos I

Sin embargo, la visita que está más de actualidad entre los acampados este domingo por la tarde es la del rey Felipe VI, que pernocta en la capital catalana para participar en un acto en el Palau de Congressos el lunes.

En la asamblea interviene ahora Lagarder, el activista relativamente mediático que, recuerda en su turno de palabra, participa de la gestión de un local ocupado, la Casa de Cádiz en Barcelona. Lagarder apela al peso que cree que los acampados deben otorgar al colectivo de los sinhogar. “Hay más de 3.000 en la ciudad”, subraya sobre las personas que duermen en la calle.

Es un apunte que como tantos que se irán abordando durante la asamblea refuerza la imagen que los acampados transmiten en estos días en la calle: la voluntad de abanderar distintas luchas sociales. Nadie que pase por allí a escucharlos puede irse con la sensación de que el que ha acampado en la plaza de Universitat es, simplemente, un grupo de independentistas.

Organización interna

Las intervenciones de esta tarde versan, en un elevado porcentaje, sobre la organización de la acampada. Se alude a las distintas comisiones –de contenidos, de seguridad- y una chica lamenta que como estas celebran sus reuniones sectoriales de forma simultánea, no puede asistir a más de una.

 Un joven toma el micro para alertar de que al parecer Felipe VI no va a dormir en el Hotel Juan Carlos I, como pensaban, sino “en Montjuïc”. Se refiere al palacete Albéniz. Con todo, a las 19.30 está prevista la salida de una columna que irá hasta el hotel para participar en una cacerolada. Probablemente no llegue: el lateral de la Diagonal estaba cortado horas antes de que los acampados pudieran acercarse allí.

Francesc, algo más de 40 años, contempla la asamblea junto a su hermana y su madre, la que tiene el discurso más encendido. Los tres han acudido a mostrar su solidaridad económica con los acampados. ¿Y si es cosa de cuatro días? ¿Y si la acampada queda en anécdota? “Por lo menos están aquí, me gusta que estén aquí”, sostiene la madre, mientras algunos piden silencio discretamente para poder escuchar a los asamblearios.