18 sep 2020

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POR MOTIVOS DE SEGURIDAD

Los nuevos contenedores de Barcelona siguen sin llegar a las zonas afectadas por los disturbios

Los depósitos se amontonan en instalaciones municipales a la espera del visto bueno de las autoridades policiales

Un operativo especial recoge las bolsas de basura y otros elementos depositados por vecinos y comercios en la vía pública

Luis Benavides

Contenedores acumulados debajo del puente de Marina a la espera de instrucciones para repartirlos por todo el Eixample

Contenedores acumulados debajo del puente de Marina a la espera de instrucciones para repartirlos por todo el Eixample / RICARD CUGAT

Medio centenar de contenedores de basura se amontonan en una instalación municipal situada debajo el Pont de la Marina, en el barrio de Fort Pienc. El Ayuntamiento de Barcelona ha encargado la fabricación de nuevos depósitos a la empresa RosRoca (Tàrrega) para sustituir los estropeados o calcinados en Ciutat Vella y sobre todo Eixample durante las protestas por la sentencia del ‘procés' y los está almacenando en diferentes puntos de la ciudad a medida que van llegando. Todavía se desaconseja su colocación en las calles por motivos de seguridad, aunque fuentes municipales aseguran a este diario que podría ser "en los próximos días". 

La semana del 14 de octubre el consistorio contabilizó 1.044 contenedores destrozados por los activistas más violentos, en su gran mayoría quemados y utilizados como barricadas. Muchos de los que sobrevivieron a los disturbios en el corazón del Eixample también fueron retirados por el consistorio para ponerlos a salvo. Con todo, los desperfectos ocasionados solo en estos elementos del mobiliario urbano dedicados a la recogida de residuos domésticos asciende a 1,3 millones de euros. 

Los activistas también dañaron 358 cubos de basura y 180 papeleras, que se deberán añadir a la factura del consistorio. Y se tienen que añadir también la pavimentación de unos 6.400 metros cuadrados que sufrieron por los efectos del fuego, sobre todo en la calzada; y la reparación o sustitución de otros elementos como marquesinas de autobuses, farolas, cuadros eléctricos, parquímetros, señales de tráfico, árboles, jardineras y una estación de Bicing, entre otros. En total, el coste de los desperfectos materiales tras los disturbios superan los 3,1 millones de euros. Esto sin contar las horas extras del personal municipal, especialmente el de limpieza, que cada noche salió tras la batalla campal para devolver la normalidad a la capital catalana.

A falta de contenedores, las bolsas de basura y otros residuos se apilan estos días principalmente en los chaflanes. Un operativo especial formado por dos recolectores  y un refuerzo del equipo habitual con camiones de carga por detrás que permiten  introducir en los vehículos los residuos que quedaron fuera de los contenedores se encargan desde hace dos semanas de retirar todos estos elementos de la vía pública. Fuentes municipales explican a este diario que estos operarios han recomendado a las comunidades de vecinos y, sobre todo, establecimientos de las zonas más afectadas -el entorno de Via Laietana, la plaza de Urquinaona, calle de Trafalgar, paseo de Gràcia y alrededores de la Conselleria d'Interior, ubicada en el paseo de Sant Joan con Diputació- buscar el contenedor más próximo y, si no es posible, depositar la basura a partir de las ocho de la tarde.  No obstante, las bolsas de basura se pueden ver desde primera hora del día y durante toda la jornada en la parte central del Eixample. 

El consistorio también ha pedido a las personas afectadas por la falta de contenedores que no depositen las bolsas de basura dentro o alrededor de las papeleras y que se modere la frecuencia para lanzar las fracciones de papel, cartón y vidrio. Se persigue así que los activistas no tengan material para arrojar a los agentes de policía o para crear hogueras a modo de barricadas en caso de producirse nuevamente altercados.