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Comerciantes, restauradores y hoteleros, víctimas de la incertidumbre

La semana de violencia hizo estragos pero las movilizaciones pacíficas también pueden afectar al consumo

"La normalidad se instaurará, si no vuelve a pasar nada" es el deseo y anhelo de los sectores afectados

Natàlia Farré

 Turistas, camino del aeropuerto durante la protesta en El Prat del 14 de octubre, día de publicación de la sentencia del ’procés’.

 Turistas, camino del aeropuerto durante la protesta en El Prat del 14 de octubre, día de publicación de la sentencia del ’procés’. / QUIQUE GARCÍA

El pasado y futuro, inmediatos, preocupan a tres de los sectores económicos más importantes de la ciudad: hotelero, restauración y comercio, áreas estrechamente vinculadas al consumo. La violencia no es amiga del consumismo; la incertidumbre, tampoco. Menos lo es el alarmismo, así que todos los agentes implicados hablan con la boca pequeña o hablan poco sobre lo acontecido o lo que puede acontecer, y sus consecuencias. La semana de disturbios no fue buena, por supuesto. Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració, la tilda de "semana fallida" o "semana cero", o lo que es lo mismo: "la facturación sería la de una semana de cierre". En el comercio el perjuicio va por zonas, pero todos sus actores coinciden en una facturación inferior a lo normal: 30% menos en paseo de Gràcia y entre un 12 y un 15% más baja, en los ejes comerciales agrupados en Barcelona Comerç. Los hoteleros son los que menos hablan, pero admiten "anulaciones, aunque pocas", según su gremio. 

"Todo se contagia. Si el centro no trabaja, las zonas que no es tan céntricas también lo notan"

Lo que está por venir –un sinfín de manifestaciones convocadas– se mira con preocupación y precaución desde todos los lados. Los augurios no son los mejores si se mantiene el conflicto, aunque este sea pacífico: "La anormalidad no ayuda, y llevamos dos años de anormalidad", sostiene Pallarols. Y aunque la mayor o menor afectación queda claro que va por barrios, en todos hay consecuencias: "Es evidente que el que tiene un negocio en el centro se ve más perjudicado que el que lo tiene en Nou Barris, pero se contagia. Si el centro no trabaja, lo que no es tan céntrico también lo nota". Palabra de Salva Vendrell, presidente de Barcelona Comerç. Caer en la tentación de culpar a las movilizaciones de todos los males sería demasiado fácil. "Es la incertidumbre en general, también la que provocan los comicios", continúa. "En periodos electorales el comercio se resiente. El contexto en general, no solo el de las movilizaciones, hace que todo el sector, sea o no turístico sea o no céntrico, lo note". Pues bien, hay manifestaciones a la vista, pero también unas elecciones convocadas para el 10 de noviembre.

Terraza quemada 

En lo que sí coinciden todos los sectores es en apelar al optimismoal espíritu de rápida recuperación del que goza la ciudad para cerrar el capítulo de altercados y sus derivadas. "Si no vuelve a pasar nada, se instaurará rápidamente la normalidad", la frase la firma  Lluís Sans, presidente de la Associació Passeig de Gràcia, pero la avalan la mayoría de los consultados. Sans recuerda que además de la perdida de facturación, los disturbios han provocado una doble afectación a los locales del bulevar: "No es solo lo que hemos dejado de ingresar, sino también el precio de tener que arreglar las fachadas de los locales". En la zona no hubo desperfectos a privados pero sí numerosas pintadas en edificios cuya limpieza deben asumir sus propietarios. "Ya están todas borradas pero se pedirán ayudas al ayuntamiento", desvela Sans. 

"Las admintraciones deben estar a la altura. No puede ser que desplacen a la calle lo que no son capaces de resolver los políticos"

No tuvieron la misma suerte en la zona de la plaza de Urquinaona, donde los daños fueron mucho mayores. En Koma, su propietario explica que le destruyeron por completo la terraza, y a esto suma las pérdidas de tres días de cierre. El perjuicio es grande y el futuro descorazonador, las manifestaciones cortan las calles y eso no es bueno para ningún negocio. En eso, también coinciden todos los agentes, incluso los que más callan. Pues el blindaje vivido en Via Laietana fue uno de los problemas sufridos por los hoteles más cercanos a la Jefatura de Policía. Aunque sus responsables cierran filas y no abren la boca, es fácil intuir que hubo clientes que no llegaron y otros que marcharon con dificultades, ya que los vehículos (ni públicos ni privados) no arribaban ni a la puerta principal ni a las traseras de estos hoteles, y se pudo ver al personal arrastrando maletas de los parroquianos hasta Gran Via.

Los próximos días

Pasados los disturbios y a la espera de los próximos días, comerciantes, restauradores y hoteleros claman por el diálogo: "Es imperioso que las administraciones publicas empiecen a estar a la altura. No puede ser que desplacen a la calle lo que no son capaces de resolver los políticos". "Pedimos a todas las administraciones que tomen las mediadas oportunas para propiciar el diálogo y el entendimiento necesario para evitar que se produzcan nuevamente esta clase de incidentes". "El conflicto se ha de encauzar de alguna manera, que continúe en la calle comporta pérdidas económicas en todo el país. Hay que encontrar una solución. ¿Cuál? No lo sé pero debe ser dentro de la política y el dialogo, no en la calle". Pallarols, Manel Casals (director del Gremi d’Hotels) y Sans. Diferentes palabras, para una misma súplica. , para una misma súplica.