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Los auxiliares de los servicios sociales protestan por la "presión" a la que están sometidos

Unos cincuenta trabajadores se han manifestado contra el ayuntamiento de Barcelona

El ayuntamiento subralla que el 70% de la plantilla ha ido a trabajar con normalidad

Elisenda Colell

Manifestacion de protesta de los trabajadores de los servicios sociales municipales ayer en Barcelona. 

Manifestacion de protesta de los trabajadores de los servicios sociales municipales ayer en Barcelona. 

"Estate atenta cuando salgas del trabajo" es una de las amenazas que los auxiliares de los Servicios Sociales de Barcelona están hartos de oír, como por ejemplo Carmen, que trabaja en el centro de Casc Antic. Ellos son los que están a la puerta de los centros, los que dicen quien entra y quién no, los que conceden las citas y los que tienen que aguantar las amenazas o las agresiones de las personas más desesperadas de la sociedad. En total, un centenar de trabajadores de los servicios sociales hoy han hecho huelga y amenazan con más paros en noviembre para pedir mejoras laborales. 

Todos los sindicatos (CCOO, UGT, CGT e Intersindical-CSC) han llamado a la movilización. Calculan que el 70% de los trabajadores han ido a la huelga, y el resto se han tenido que quedar en el trabajo por "unos servicios mínimos injustos y desproporcionados" que van a recurrir en los tribunales. El ayuntamiento rebaja al 28% los trabajadores que no han ido a trabajar y recuerda que la semana pasada estos trabajadores ya pudieron expresar sus demandas con la gestora del Institut Municipal del Serveis Socials (IMSS) donde han protestado esta mañana.

Una de la reivindicación es la económica. Mientras las personas que se dedican a la atención al público en otras dependencias municipales cobran un complemento de 150 euros, los que lo hacen en los Servicios Sociales lo tienen de 60. "Nos parece injusto", señala el responsable de la UGT, Samuel Illera. También piden más personal, "teniendo en cuenta las necesidades reales" ya que en estos años ha aumentado la demanda, y que las bajas de los trabajadores se cubran.

"Lo peor es cuando hay un desahucio, nos vienen las familias, con los niños, desesperados, y a veces no sabemos qué hacer", relata una administrativa que no quiere dar su nombre. Otras es porque las personas no han cobrado cuando debía, o porque la prestación se les ha agotado. "Es normal que estén enfadados, pero nosotros no tenemos la culpa", explica otro trabajador, que recuerda que una vez vio como una persona se quemaba a lo bonzo frente a un centro asistencial.

Está previsto que el consistorio se reuna con los trabajadores la próxima semana. Si no llegan a ningún acuerdo, amenazan de nuevo con la huelga el 25 y 26 de noviembre.

Temas: Pobreza