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Chequeo a una jornada reivindicativa

Barcelona echa la persiana y el tráfico desaparece en la huelga del 'procés' | VÍDEO

La mayoría de comercios permanecen cerrados y las calles y rondas con poquísimos vehiculos

El ambiente parece más tranquilo por la mañana que el de un festivo de agosto

Óscar Hernández

 Tiendas cerradas y poco tráfico en Horta-Guinardó y Gràcia / Ó. H.

Como en un domingo de agosto. Incluso menos. Las calles de Barcelona y las temidas rondas se han despertado esta mañana con una disminución histórica del tráfico. Y en las aceras, casi lo mismo. Pocos peatones. La mayoría de las tiendas permanecen cerradas en los diferentes barrios recorridos por este diario esta la mañana. Una muestra que el seguimiento de la huelga es casi total al menos en la ciudad.

"Lo que pasa es que muchos no han abierto por miedo", explica Javier B., el propietario de una tienda de pollos asados de la rambla del Carmel quien sí ha subido la persiana. "A mí cerrar la puerta me cuesta dinero. Soy autónomo y tengo que pagar los gastos. Yo respeto las ideas de todos pero tengo que vender pollos", añade, a la vez que lamenta que hoy tendrá pocos clientes.

Frente a su negocio, la rambla del Carmel, justo en la entrada del túnel de la Rovira, está desierta de vehiculos. "Y eso que los viernes a esta hora esta calle esta a tope de tráfico", explica el comerciante. La huelga se nota y mucho. La circulación desde este punto a Gràcia, al otro lado del túnel, es no fluida, sino lo siguiente. Y ya en la calle de Sant Antoni Maria Claret y en el paseo de Sant Joan, sigue la misma tónica. Apenas una o dos tiendas abiertas cada 100 metros, lo que mide un lado de una manzana del Eixample.

En el paseo de Sant Joan, donde está la carpa provisional del Mercat de l'Abaceria, solo han abierto la mitad los puestos. "Yo creo que muchos de los que no lo han hecho ha sido porque no iban a tener hoy suministro de género. Otros porque han querido. Yo he abierto porque el viernes es uno de los dias más fuertes de ventas. Y la verdad es que esta viniendo más gente de la que me pensaba", explica David Agramunt, dueño de una parada de de venta de aves.

En el Eixample y en Ciutat Vella el cierre de comercios también es casi total. Incluso hay farmacias cerradas. Tan solo alguna tienda importante, que forma parte de una cadena, permanece abierta, como el outlet de Desigual, en la cale de Diputació, o el comercio de platos preparados Tento, del paseo de Sant Joan.

En otros puntos, como la avenida de Vallcarca, en Grácia, el único trasiego es el de los turistas que caminan hacia el Park Güell. Én sus alrededores no han cerrado las tiendas que les suministran bebidas y souvenirs en su ascenso desde el metro.

Otra imagen urbana inédita en un viernes por la mañana la ofrecen las rondas del Litoral y de Dalt, donde apenas circulan un pocos coches y motos. Las que parecen haber desaparecido de la ciudad son las furgonetas de reparto de mercancías, que tanto han aumentado por el auge de la venta por internet con entrega a domicilio.