30 mar 2020

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BARCELONEANDO

A bordo del 'Marqués de Comillas'

El Museu Marítim rescata el tesoro fotográfico de Josep Coté, músico aficionado a la fotografía que con su cámara captó el día a día de la tripulación del buque

Natàlia Farré

Comedor de los camareros del ’Marqués de Comillas, posiblemente el día de Navidad. 

Comedor de los camareros del ’Marqués de Comillas, posiblemente el día de Navidad.  / MUSEU MARÍTIM / JOSEP COTÉ

Marqués  de Comillas. Barco y personaje. O personaje que dio nombre a uno de sus barcos. El título lo creó Alfonso XII, en julio de 1878, para otorgárselo a Antonio López y López, empresario y banquero español para unos; esclavista de infausta memoria para otros. Indiano negrero u hombre de pro (dilucidar el asunto no es aquí objetivo), el caso es que de su ambición y bolsillo salió la mayor naviera española de la época, la Trasatlántica, también conocida como  Compañía Trasatlántica Española o Spanish Line. La naviera tenía la concesión de las líneas regulares marítimas entre España y sus excolonias, y un montón de buques, entre ellos, el citado 'Marqués de Comillas', botado el 17 de marzo de 1927, en Ferrol, con madrina real, la infanta Isabel de Borbón. 

El paquebote, que así es como definen al trasatlántico en cuestión, fue el tercero de un parto trillizo ('Juan Sebastián Elcano'  y  'Magallanes' eran sus gemelos) y su encargo obedeció a la necesidad de cubrir la ruta entre Barcelona (o Bilbao) y Nueva York, y también las Antillas. Seis cubiertas, nueve mamparas estancas y cuatro bodegas. Amén de lujo adecuado según la clase: mucho para la primera y poco para los inmigrantes, que también los había en la nave. De todo ello sabe lo suyo el Museu Marítim, custodio de su fondo documental, del de la compañía, y de una minuciosa maqueta, en este caso, del barco. Y ahora, también, depositario de un "pequeño tesoro", a juicio de Silvia Dahl, conservadora de fotografía del centro. 

Autorretrato de Josep Coté en su laboratorio del 'Marqués de Comillas'. / JOSEP COTÉ (MUSEU MARÍTIM)

554 fotogramas 

La joya en cuestión lleva la firma de Josep Coté. "Nacido en 1894, durante los años 30, 40 y 50 formé parte de la tripulación del 'Marqués de Comillas' como violinista de la orquesta y fotógrafo", según reza en su presentación en Instagram. En la red debutó en julio del año pasado. Pese a la primera persona de la cita, la página no la gestiona él, por supuesto, sino su nieto político, Antoni Millán. Coté murió en 1960, solo un año antes de que el trasatlántico que retrató (ahí el tesoro) fuera pasto de las llamas y, en consecuencia, del desguace. Dejó una maleta. Millán la descubrió después de décadas de abandono y de ella sacó 21 tiras de negativos y 544 fotogramas. 

¿La gracia? Las imágenes muestran a la tripulación, no a los pasajeros (lo usual en estos casos). Y enseñan, además, cómo oficiales, camareros, cocineros, marineros y demás miembros del buque pasaban el rato libre que, en caso de las singladuras de antes, no era poco. Coté era uno de ellos, así que tenía la entrada franqueada a todos los rincones de los 145,23 metros de eslora y 17,07 de manga que ocupaba el Marqués de Comillas. Y sacó provecho de ello. 

Una pasajera de primera clase a la llegada del 'Marqués de Comillas' a Nueva York. / josep coté (museu marítim)

Un puzzle

"No es habitual que llegue el fondo del fotógrafo oficial de un barco", apunta Dahl. Así que las imágenes del personal comiendo ataviado con camiseta imperio no son lo que más abunda en los papeles conservados sobre la época dorada del transporte marítimo. "Completan la documentación gráfica que tenemos sobre los interiores de estos barcos, espacios vacios de imágenes publicitarias destinadas a la venta de viajes". Completan porque Millán, además de dar a conocer las imágenes de Coté en Instagram, las ha donado al Museu Marítim. Y este las muestra al público en una pequeña exposición. Una pena, lo del tamaño reducido, pero el presupuesto, también reducido, obliga. 

Las fotografías han sobrevivido pero no su identificación, pero para eso están las redes, para ayudar a  poner nombres, apellidos y ubicación a los retratos. Millán, con el perfil de su abuelo en Instagram, ha logrado tejer complicidades con otros nietos de la tripulación (y del pasaje) y reconstruir, como si fuera un puzzle, la historia de Coté. Poco se sabe de este fotógrafo aficionado que acabó haciendo de su afición profesión. Músico de orquesta, entró en el Marqués de Comillas el 2 de febrero de 1930, al poco pasó a tocar de noche y retratar de día. Y ahora luce en las Drassanes.