Ir a contenido

calle de sant bartomeu

Cargas policiales en un desahucio en el Raval de Barcelona

La presión ciudadana no ha podido evitar el desalojo de la mujer y sus dos hijas, de 1 y 6 años de edad

Gisela Macedo

Concentración para evitar el desalojo de Tamara en la calle Sant Bartomeu

Concentración para evitar el desalojo de Tamara en la calle Sant Bartomeu / ÁNGEL GARCÍA

Este jueves estaban previstos en Barcelona 18 desahucios, 12 de los cuales han sido paralizados gracias a la presión ciudadana, entre ellos el del 'bloc Llavors' en el Poble Sec y el de Manuela, en el Gòtic. No obstante, tres de ellos sí han sido ejecutados, como es el caso del de Tamara y sus dos hijas, cuyo desenlace se ha complicado. Las personas que se habían concentrado alrededor de la que hasta ahora era su vivienda, en el número 6 de la calle Sant Bartomeu, no solo no han podido evitar su desalojo, sino que también han recibido golpes a raíz de las cargas policiales que se han dado lugar por parte de los Mossos d’Esquadra, tras las situaciones de tensión que se han vivido entre los agentes que restringían la entrada a la calle y una multitud que llegaba de lo más excitada, tras haber conseguido previamente evitar los otros dos desahucios en la misma mañana.

Durante las cargas, un periodista ha sido agredido hasta tres veces por parte de uno de los agentes con la defensa. El joven ha recibido golpes en el estómago, en la pierna y en el costado, a pesar de llevar puesto el brazalete que lo identificaba como prensa. Después de esto, el agente le ha identificado y le ha comunicado que recibirá una denuncia por desobediencia y altercados en la línea policial, según la versión del afectado, a quien se le podían ver a simple vista los golpes recibidos, por lo que ya se ha puesto en contacto con el Sindicat de Periodistes para tomar medidas.

Así ha finalizado el desahucio de Tamara, una mujer en paro y con dos hijas a su cargo, de 6 y 1 año de edad, que desde hacía tres meses ocupaban un piso propiedad de una sociedad llamada Ran Buchstein. Según ha explicado Joana Sales, portavoz del Sindicat d’Habitatge del Raval, se trata de "un fondo buitre israelí" que pretende echar a los vecinos del barrio a cambio de alquilar viviendas a precios desorbitados. Desde el sindicato denuncian que este desalojo se ha llevado a cabo antes de que finalizaran las negociaciones con dicha sociedad y a tan solo diez días de que servicios sociales realizaran el informe sobre la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la familia.

Temas: Desahucios