LA REALIDAD DE UN COLECTIVO VULNERABLE

Manteros expulsados de la Barceloneta se ofrecen como lampistas y soldadores

Regresan al barrio con retratos de sus oficios y aseguran que acudirán allí cada viernes para ofrecer sus servicios

"Somos personas y no hemos desaparecido, seguimos esperando las alternativas sociales prometidas", señalan

Un grupo de hombres muestra carteles con sus oficios.

Un grupo de hombres muestra carteles con sus oficios. / ROBERT RAMOS

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Helena López

Una hilera de hombres sujeta -y muestra- unos carteles blancos. En ellos, a mano, nombres de oficios. Los suyos. Costurero. Albañil. Mecánico. Carpintero. Soldador. Pescador. Agricultor. Oficios que dejaron atrás hace años, los que llevan en Europa, algunos más que otros. Tras llegar a España la ley de extranjería no les dejó otra opción que la manta, método de supervivencia al que también han tenido que renunciar. El persistente despliegue policial en Joan de Borbó -lugar en el que hasta ahora habían centrado su trabajo- les dejó también sin esa (última y única) opción. Este viernes, "tras dos meses de sufrimiento" -ha subrayado el portavoz del sindicato mantero, Aziz Faye,- han vuelto a la Barceloneta -"nuestro terreno"- para dejar constancia de que "somos personas y seguimos estando aquí, esperando las alternativas sociales prometidas por el consistorio en paralelo al aumento de la presión policial". "Cada viernes volveremos a la Barceloneta para ofrecer nuestro trabajo. Si alguien necesita cualquiera de estos servicios, que venga aquí el viernes por la mañana o que se ponga en contacto con el Sindicato", prosigue Faye.           

Uno de esos hombres es Pathe, tapicero. Muestra una fotografía impresa en color y en DIN A3 -es decir, grande- en el que se ve él mismo, tapizando un sillón azul. Parece cómodo. "Yo no vine aquí a hacer la manta. En mi país era empresario. Vine a Barcelona para mejorar, para seguir con mi oficio, pensando que aquí tendría más oportunidades. No solo puedo trabajar de tapicero si me dan una oportunidad, sino que también puedo enseñar el oficio", expone el hombre frente a sus compañeros, que aplauden su intervención. En el suelo, delante de ellos, decenas de fotografías de otros de los hombres hoy parados en acción. Pescando -el oficio más recurrente-, cosiendo... En la rueda de prensa-'performance', a la que se asoman también numerosos turistas, han colocado incluso una máquina de coser. Una de las que usan para elaborar los modelos que venden en su tienda del Raval.

¿Han bajado los robos?  

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Lamine Sarr, otro de los portavoces del colectivo, ha insistido en que detrás de la reforzada persecución policial hay racismo. "Desde el primer momento han querido vincular la venta ambulante con la inseguridad, pero nosotros nos preguntamos, ¿desde que nos han sacado de aquí ha bajado la delincuencia? ¿Han bajado los robos? La respuesta es no. ¡Dejen de perseguir a los pobres!", ha reflexionado indignado el portavoz mantero, quien ha insistido en que su lucha es pacífica. "Somos refugiados económicos. Estamos aquí, también, para desmentir prejuicios", ha recordado.

La convocatoria mantera se ha celebrado dos meses después de la expulsión del colectivo de la zona de la Barceloneta, tras la toma de posesión como responsable de seguridad del socialista Albert Batlle, quien aseguró en este diario que era inadmisible que la primera imagen que tuvieran los turistas de la ciudad fuera la de los manteros.