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BARCELONEANDO

El último templo petardo de Barcelona

"Nos cierran el convento", se lamentan los pecadores. Sor Rita es la nueva mártir de la noche. Otro local emblemático que se esfuma en lo que se tarda en decir "pisos turísticos"

Ana Sánchez

Rubén Domènech,  José del Solar, Xavi Salva, Cecilia González y Alberto Abascal, parte del equipo del Sor Rita, piden un milagro ante el retrato de su monja petarda.   

Rubén Domènech,  José del Solar, Xavi Salva, Cecilia González y Alberto Abascal, parte del equipo del Sor Rita, piden un milagro ante el retrato de su monja petarda.    / ELISENDA PONS

Aquí se han confesado más secretos oscuros que en el bar de La Moncloa. “Uf, si Sor Rita hablara”, sus feligreses ponen los ojos en blanco. El buzón de plegarias está al fondo, al lado del retrato de una monja con pinta de haber vivido más intensamente que el padre Apeles. “Virgen de las vírgenes –se lee en un letrero de mosaico-, tú que concebiste sin pecar, ayúdame a pecar sin concebir”. Haría falta a Chiquito para clasificar a este tipo de pecador.  

Parece que te has colado en un sueño de Almodóvar una noche que ha cenado demasiado: se ven zapatos de tacón en el techo, taburetes de leopardo, ¿eso es un corazón de cabezas de Barbies? Puedes santiguarte ante santos, vírgenes, actrices al borde un ataque de nervios y cantantes “retropetardos”, que dicen aquí. Son esos que nadie escucha en casa pero todo el mundo canta de memoria. Paloma San Basilio, Camilo Sesto, la Carrá, Alaska. Pelos de punta  a la que mueves la tibia y el peroné. Hay incluso confesionario. Seguramente sea el primero en el que uno se puede desahogar en cuerpo y alma. Es donde están los baños.

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Sor Rita. Léase zorrita con acento petardo. “La ermita de la Virgen de los libertinos”, la llaman. “Templo petardo del Gòtic”. “Abrevadero canalla”. “Una blasfemia pop que llenaría de orgullo a Madonna”. “La beneficencia de todas las descarriadas con anhelos de chica Almodóvar”. Su única norma: “¡Hagas lo que hagas, ponte bragas!”, ordena un cartel. También es la contraseña del wifi. “No veas los problemas que nos da con los guiris”, resopla Cecilia.

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Cecilia González es la madre superiora de este templo petardo. Una de las socias. La de los ojos a lo Candy Candy, con la lagrimilla siempre a punto. Hace un mes que tras la barra se ven caras de prefuneral. Sor Rita agoniza.

El funeral de Sor Rita es este domingo. "Va a ser ruidoso", adelantan. Más de 2.000 personas les han dicho que asistirán

“¡Qué pena!”, les dan el pésame a diario. Viene gente afligida desde principios de mes. “Nos cierran el convento”, se lamentan fieles y pecadores. Sor Rita es la nueva mártir de la noche. Otro local emblemático de Barcelona que se esfuma en lo que se tarda en decir “pisos turísticos”. 

“Que me muero, sí... se acabó, c'est finigame over #fuckingmoneyman”. Sor Rita lo anunció por Facebook el 2 de septiembre. “A veces ni las mejores intenciones ni todo el cariño que le pongas a tu trabajo pueden contra la respetable decisión de un nuevo propietario de la finca que no desea un bar de copas bajo su futuro proyecto de viviendas #quelevamosahacer”. 

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Hay que sacar los crespones de purpurina. Se espera romería multitudinaria a la calle de la Mercè, 27. Han convocado el funeral para este domingo. “Va a ser ruidoso, multitudinario, sentimental, muy emotivo”, adelanta Xavi Salva. Es quien te dirá “el aforo está completo”. “Hay 2.000 y pico personas que dicen que van a venir”, calcula el portero. Habrá bingo, kutreoke, algún ritual sorpresa. Y cerrarán del todo partiendo Un beso y una flor, a lo Nino Bravo. Es la canción con la que acaban todos los aniversarios. Celebran también 8 años. “Ojalá la gente a partir del 29 venga a la puerta a dejarnos velas”, se ríe tras la barra Rubén Domènech. Él es la cara de Sor Rita. Literal: es raro verlo sin hábito de monja.  

Carreras de tacones

Los primeros meses regalaban los quintos para que entrara gente. Ahora aparece en todos los ránkings de «bares más kitsch». Entran travestis, abuelos con andador a por su gintónic, guiris con devoción turística. Hay quien les da las “gracias por existir”. Hay quien asoma la cabeza para llamarlos “pecadores”. Han llegado a organizar hasta carreras en tacones. “Son todos bienvenidos, mientras sean petardos –dice Cecilia-. Es un espacio sin etiquetas”. “Bueno, sí hay una –puntualiza Xavi-: petarda. A partir de ahora debería ser un adjetivo: sorrita”.

Por este rincón hereje incluso se ha visto a Mario Vaquerizo. A Almodóvar no, aunque Cecilia le entregó una Barbie con logo y notita: “Pedro, tienes que conocer el bar inspirado en ti”. 

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Y sí, existe una Barbie Sor Rita: obra de dos argentinos que se dedicaban a customizar muñecas. Por ella montaron el altar que continúa en la puerta, recuerda José del Solar, otro socio, chileno y arquitecto, como Cecilia. Los argentinos les dejaron a la mini sor que adorar mientras viajaban por Europa. “Si la queréis -les dijeron al volver-, vale 800 euros”.  “Bueeeno –les respondieron-, yo creo que en Argentina estará mejor”. En el altar ahora tienen un dildo con ojos.

"A ver qué pasa", dicen. “Si algo tenemos claro en el Sor Rita es que los milagros existen”

Diez minutos con los codos en la barra y descubres más cotilleos que en Sálvame. Sor Rita ha bendecido lazos familiares más sólidos que los de El Padrino. Ahí está Adela Muiño, que se enamoró de otra camarera. Alberto Abascal es un hijo pródigo que ha vuelto solo para hundirse con el barco. “Como la orquesta del Titanic”, sonríe.

¿Y después del 29? “El paro”, se ríen todos por no llorar. "Lo retropetardo quedará aquí”, Cecilia se palpa el pecho. Y “a ver qué pasa”, dicen. “Si algo tenemos claro en el Sor Rita es que los milagros existen”.

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¿Intentarán resucitar a su sor petarda? “Ganas hay –responde Cecilia-, pero en Barcelona los precios se escapan –se encoge de hombros-. Ojalá cayera del cielo alguien que diga: ‘Por dinero no te preocupes’”.

#esperomecanonizéis”, pide Sor Rita vía hashtag. Es la última plegaria que le queda. Si a Santa Rita le dan un local, seguro que este ya no se lo quitan.   

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