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Las opciones urbanas de menú rápido se multiplican

La oferta preparada que venden súpers y panaderías rivaliza con los restaurantes

A mediodía se busca salud, ahorrar tiempo y dinero, y por la noche no cocinar

Patricia Castán

Vitrina de raciones ’Listo para comer’ en el Mercadona de Aribau, 240.

Vitrina de raciones ’Listo para comer’ en el Mercadona de Aribau, 240. / FERRAN NADEU

Una cola de personas aguardan tras la vitrina de un céntrico supermercado de Barcelona. Y no para que les despachen pescado ni charcutería, sino para que les monten a la carta un túper 2.0 (no casero) con comida lista para consumir incluso en las mesas habilitadas más allá de las cajas de cobro. Lo devorarán más rápido que en un restaurante y normalmente por menos dinero. Un nuevo fenómeno que sumado al aluvión de panaderías-degustación que ofrecen opciones preparadas por toda la ciudad están generando unos nuevos hábitos alimentarios en las grandes ciudades españolas a la par que alterando las rutinas de la restauración, que ya sufrió la irrupción de los 'tupperware' preparados en el hogar durante la crisis. 

Reducir el tiempo de comer para salir antes de trabajar ha dado alas a platos saludables y listos para comer

Las nuevas tendencias cautivan tanto a fans del tradicional túper (por salud, dinero o tiempo) como a clientes bares y restaurantes de menús de mediodía económicos, ya que no compiten con categorías gastronómicas superiores donde lo que se busca es una experiencia total. En paralelo, los restaurantes locales se suman al carro de la demanda de comida para llevar que gana terreno en el horario nocturno. De hecho, dos de cada l0 lo ofrecen, según datos de Nielsen (especialista en medición y análisis) sobre sobre tendencias alimentarias. No obstante, internet ha propulsado el 'delivery' a domicilio y amplificado las opciones para elegir.

No obstante, pese a ser una fórmula consolidada a la hora de la comida, los tradicionales menús de bar y restaurante -que suelen rondar entre 10-14 euros- tiene un emergente competidor en las fórmulas más económicas y rápidas. Desde los platos para llevarse a la oficina que se despachan en súpers, mercados municipales, establecimientos como Tento o Nostrum, hasta las ensaladas preparadas, bocadillos y otras elaboraciones que ofrecen desde panaderías a jamonerías y espacios de degustación. El abanico de menús rápidos y -más o menos- saludables crece sin tregua.

Dos comensales en la zona de mesas frente al Caprabo, en la Illa Diagonal, en Barcelona /FERRAN NADEU

La responsable del canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) de Aecoc (la asociación de fabricantes ydistribuidores-), Patricia Martínez, asegura, estudios en mano, que la «inmediatez» es el motor principal de esta tendencia de consumo. Pero destaca también la salud, a la hora de pensar en comer algo ligero y fácil de digerir, y dejar los placeres para el fin de semana. En este marco, destaca que la expansión de las jornadas laborales más concentradas o intensivas han potenciado franjas horarias más breves para la comida con tal de salir antes de trabajar, donde los platos preparados de panaderías o supermercados tienen una alta demanda.

Algunos hipermercados incluso facilitan mesas altas y taburetes para consumir in situ

Y si durante la crisis los platos preparados no siempre podían competir con el túper en los presuestos básicos, ahora la «rapidez» impulsa esta opción, para no tener que preparar nada en casa. Apunta también que frente a la estructura de costes de un restaurante, el supermercado puntúa también en precios.

No solo a mediodía, aunque sea el momento llamativo en que puede verse a más comensales, está concurrida la zona de comidas preparadas de Mercadona, El Corte Inglés, Caprabo, Bon Preu o Carrofour, entre otros. También en la franja horaria de la tarde -y pese al 'boom' mediático de la cocina-, son muchos, «sobre todo hogares monoparentales y gente joven», quienes prefieren comprar algo hecho (incluso llevárselo caliente, porque en los súpers hay microondas) a invertir tiempo en los fogones. La especialista cree que cada vez más los restaurantes en las grandes ciudades reconducirán sus menús para dar respuesta a esa demanda de rapidez, que no siempre permite un primer y segundo plato más postre.

Una panadería con degustación, en Barcelona / FERRAN NADEU

En el Gremi de Restauració de Barcelona defienden que el menú tradicional es innato a la hostelería local y muy demandado, aunque aún no ha remontado el golpe de la recesión. Y mantienen que la nueva oferta de preparados del súper no son su principal competidor, sino aquellas panaderías-degustación que «se exceden de lo que les permite la normativa, y ofrecen productos no basados en su especialidad» (el pan), sino ensaladas, croquetas y demás, componiendo incluso la fórmula «menú», que no pueden abrigar como comercio, critica el director general de la patronal de la restauración, Roger Pallarols.

Seis veces al mes en casa

Un informe de Nielsen de este verano enfatizaba que los españoles comen en su hogar comida preparada del súper o para llevar de restaurantes una media de seis veces al mes y que el consumidor cada vez reclama más promociones personalizadas, de la mano de las nuevas tecnologías, que han abierto como nunca la posibilidad de comer lo que se quiera en casa o en la oficina con un clic en el móvil.

Dos de cada 10 restaurantes hacen platos para llevar. El cliente espera un máximo de 33 minutos de media el reparto

Todos los grandes súpers han incorporado a sus lineales gran cantidad de productos preparados (cada vez más visibles y cerca de la entrada), tanto frescos como que solo precisan un golpe de microondas. Pero también son muchos los que incluso cuentan con una vitrina donde se despachan comidas preparadas o se agrega un bufet de ensaladas, como en Mercadona. La cadena ensayó su propuesta Listo para comer el año pasado en uno de sus establecimientos de Valencia, luego lo amplió a una decena más en esa provincia, y este año lo está desplegando por 250 supermercados.

En algunos, como en el de la calle de Aribau, en Barcelona, incluso con mesas altas y taburetes como zona de descanso, donde se puede comer,  y hasa ofrecen un microondas, cubiertos de plástico y demás menaje. Algo que decidieron para «satisfacer a esos clientes que lo demandaban continuamente», explican. Los proveedores les sirven los platos elaborados que ellos acaban o rematan en el caso de pastas y pizzas con ingredientes a elegir, ilustran.

En el caso de Caprabo, que ya en el 2015 lanzó sus Cuinats de comida cocinada lista para el consumo, también hay venta asistida y libre servicio, con base en la cocina mediterránea y sin aditivos ni conservantes, enfatizan. Y aunque tienen más de 300 propuestas, confiesan que arrasan los arroces, fideuás y ensaladas, y que los días de más consumo son de lunes a viernes en las zonas urbanas. Este año alcanzarán el centenar de tiendas con la sabrosa oferta. 

Sobre todo pizza, hamburguesas y sushi

Cuando lo que se busca es no salir de casa o el trabajo y se pide comida a domicilio, las preferencias están muy marcadas por productos que el consumidor cree que le llegarán en mejor estado. Un 43% de españoles (media en ochograndes ciudades) han pedido ‘take away’ en el último mes, según un reciente informe de AECOC sobre las tendencias en el canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafés). La estrella (vía cualquier red de reparto, en especial en bici y moto) es la pizza, que en Barcelona solicitaron han solicitado un 73% de estos consumidores, seguidos por sushi (29%) y hamburguesas (26%). 

Por contra, el estudio destaca que hay más rechazo hacia elaboraciones que creen que se pueden estropear o perder propiedades por el camino, como es el caso de pescado (que pidieron un 22%), ensaladas (13%, se considera lo bastante fácil para preparar en casa) y carnes (solo un 10% se atreve a encargar chuletones o entrecots, por ejemplo). El usuario está dispuesto a esperar por este servicio un máximo de 33 minutos de media, y valora sobre todo (51%) la comodidad de quedarse en casa. Hasta el punto de que en la capital catalana un 40% está dispuesto a pagar más por este servicio.

En el mismo estudio se destaca que un 95% de encuestados han consumido recientemente algún alimento de conveniencia (preparado y que aporta «comodidad, rapidez y variedad») y que esta elección se basa sobre todo en la falta de tiempo (56%) y el no saber cocinar o sentir pereza al respecto (42%). De este público, algo más de la mitad piden comida a domicilio y un 40% visitan las secciones de alimentos preparados de las tiendas.

El motor del fenómeno es el ritmo de vida, que seis de cada diez urbanitas  ve  «muy ajetreado», lo que les lleva a establecer prioridades fuera de la cocina. En el súper, los alimentos listos para tomar favoritos son pizzas, ensaladas, yogures bebibles y platos exóticos.