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ROBOS EN AUGE

Conciertos de La Mercè, coto ideal para cazadores de teléfonos

Los Mossos aconsejan tomar precauciones ante el auge de ladrones profesionales que buscan modelos nuevos de iPhone y Samsung

En el último Sónar la policía catalana arrestó a 21 carteristas que habían pagado la entrada para hurtar los móviles de los fans

Guillem Sànchez

Concierto de Sopa de Cabra en la playa de Bogatell en la Mercè del 2017.

Concierto de Sopa de Cabra en la playa de Bogatell en la Mercè del 2017. / Ferran Sendra

Barcelona se convierte en un escenario gigantesco de música entre el 20 y el 24 de septiembre para celebrar La Mercè. Casi 100 conciertos, algunos tan multitudinarios como los de la avenida de la Catedral, el Moll de la Fusta, la plaza de Coromines, la plaza Dels Àngels o, sobre todo, el de la playa del Bogatell, donde se reúnen aglomeraciones de decenas de miles de fans. Y los Mossos d'Esquadra advierten de que el bullicio que se concentra frente a cada escenario es también un terreno de juego propicio para un tipo de carterista, de mano hábil, que causa estragos: los ladrones de teléfonos móviles. Algunos de ellos incluso vendrán desde lejos para no perderse la fiesta mayor de Barcelona, una fecha que tienen marcada en rojo en su calendario laboral.

Del alto grado de especialización que han adquirido estos delincuentes que aprovechan los conciertos musicales para birlar teléfonos a los seguidores que escuchan devotos a sus artistas dan buena muestra los últimos macrofestivales de música que se han celebrado en Catalunya, acontecimientos de proporciones parecidas a La Mercè. No les vale con cualquier aparato, buscan teléfonos de gama alta, los últimos modelos de iPhone o Samsung. Para conseguirlos siguen la estrategia de los camaleones: mutar para camuflarse dentro de cada entorno. Se visten como los asistentes. Del mismo modo que si quieren hurtar en el Mobile World Congress (MWC) se ponen traje y corbata, para birlar teléfonos en festivales o conciertos, se ponen frescos –en estos sitios hace calor– y van con camisa hawaiana y pantalón de verano. 

Luis Yáñez, jefe de seguridad del Primavera Sound, explica que se trata de "verdaderos profesionales que aprovechan las aglomeraciones y que actúan tanto durante la franja diurna como nocturna". Los organizadores tienen el fenómeno detectado y colaboran con los Mossos para reducir una actividad que se disparó hace tres años. 

Guardianes de paisano

Ricard Fernández y Xavier Castany, subjefe de la Area Bàsica Policial (ABP) de L’Hospitalet y responsable de la unidad de furas (agentes de paisano), respectivamente, explican que estos ladrones pagan la entrada al festival –en La Mercè no les hará falta porque son conciertos gratuitos–. En el último Sónar detectaron baterías de ciudadanos, originarios de Colombia y residentes en Madrid, que habían viajado hasta Barcelona y se alojaron durante varios días en hoteles de la ciudad

A pesar de los esfuerzos por infiltrarse, cantaban un poco "entre 15.000 ingleses", recuerdan Fernández y Castany. "No sabían ni quién estaba tocando y si se les preguntabas a quién habían venido a escuchar podían citarte a un artista que llevaba cuatro años sin venir". No estaban allí por la música electrónica. En esta edición del Sónar, los Mossos arrestaron a 25 delincuentes: 21 eran  ladrones de teléfonos y 4 traficantes de droga. En el 2018 detuvieron a 23, 17 ladrones de teléfonos y 7 traficantes. Un balance que Fernánez y Castany atribuyen "al entusiasmo de los agentes de paisano", que durante esos días se visten también como los asistentes a los festivales y hacen horas extras nocturnas para sorprender in fraganti a los ladrones.

El perfil de los hurtadores es el de personas con diversos antecedentes, muy hábiles y metódicas: "Lo primero que hacen es deshacerse de la tarjeta SIM del teléfono y para ello llevan encima el pincho de los iPhone’s que permite extraerla".

Tres modalidades

Existen tres modalidades distintas para lograr el botín. La primera es la más común. Como actúan en grupos mixtos, a menudo una mujer escotada se sitúa detrás de un fan que saca el teléfono para filmar el estribillo que adora, y acto seguido, se lo coloca imprudentemente en el bolsillo trasero. "Ahí la ladrona busca el contacto y se hace con el teléfono". El fan se da la vuelta y ve a una mujer con la que ha chocado accidentalmente que disimula con una sonrisa. El teléfono, además, ya no está en los manos de la mujer porque tras ella esperaba un socio que recoge el 'testigo' y se dirige hacia el exterior.

La segunda se da en las áreas de descanso, cuando los asistentes reposan y descuidan la bolsa de sus pertenencias. En ese instante los hurtadores se acercan con sigilo y meten la mano en la bolsa. La tercera la sufren víctimas que dan muestras evidentes de encontrarse en estado etílico o bajo la influencia de alguna sustancia estupefaciente. Se acercan a ellas simulando que quieren bailar o confraternizar y lo que buscan es el contacto físico que les permitirá sustraer su teléfono.

'Mulas' hasta la calle

Para sacar los teléfonos al exterior de los recintos de los festivales –esto último en La Mercè tampoco resultará necesario porque son espacios abiertos– usan a una tercera persona que, al ser sorprendida, finge que "alguien, un desconocido, le ha dado dinero para llevar ese móvil afuera". Los Mossos descubrieron en el último Sónar a una mujer que escondía en el sujetador seis teléfonos sustraídos que pretendía sacar a la calle.

La policía catalana aconseja tener a mano siempre el número IMEI del teléfono (se obtiene marcando *#06# en el teclado). Para tenerlo a mano se puede enviar, por ejemplo, al propio correo electrónico para recuperarlo desde cualquier ordenador.  Si la víctima lo facilita al denunciar la sustracción para los Mossos resulta mucho más fácil deshabilitar el teléfono e impedir que el ladrón acceda a sus datos personales. También a través de la compañía que ha fabricado el dispositivo se puede intentar localizarlo. Lamentablemente, si ha transcurrido demasiado tiempo entre la sustracción y la búsqueda esta finaliza hallando el teléfono en el extranjero.