01 oct 2020

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INFORME DE LA ASPB

El Ayuntamiento de BCN estima que unas 350 personas fallecieron por la contaminación en el 2018

Luis Benavides

Nuevo sistema de señalización común en caso de de avisos y episodios de contaminación ambiental. 

Nuevo sistema de señalización común en caso de de avisos y episodios de contaminación ambiental.  / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

"La contaminación mata". La concejala de salud y envejecimiento y curas del Ayuntamiento de Barcelona, Gemma Tarafa, ha sido contundente esta mañana durante la presentación del último informe de evaluación de la calidad del aire, elaborado por la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB). Según el estudio, "un mínimo de 351 personas" perdieron la vida en la capital catalana por un exceso de partículas PM2.5 -vinculadas al tráfico rodado- en el 2018.  Este dato, ha apuntado Tarafa, justifica la implementación de "medidas valientes" como la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) permanente, que a partir del 1 de enero del 2020 restringirá la circulación en el espacio intrarondas de la ciudad de los vehículos sin etiqueta (los más contaminantes).

Los niveles de partículas en el aire (PM), que se han mantenido estables en los dos últimos años, continúan por encima de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según el estudio presentado por la ASPB, las muertes atribuibles por la exposición continuada a niveles superiores a los recomendados por la OMS durante el periodo 2010-2018 ascienden a 3.749 personas. Estas muertes no tienen nombres y apellidos, como ha puntualizado la gerente de la agencia, Carme Borrell. "Es una estimación, a partir de medidas epidemiológicas", ha dicho. Con todo, estas cifras sugieren que cada año se podrían evitar una media de 424 muertes. 

Tarafa considera fundamental reducir el tráfico porque todos los estudios lo señalan como "el principal responsable", que no el único, de la mala calidad del aire de Barcelona. Así, el consistorio no descarta poner en marcha otras acciones dirigidas a restringir la circulación de los vehículos de combustible fosil como el peaje urbano si no mejora de manera significativa la calidad del aire con la entrada en vigor de la ZBE, que en principio debería permitir reducir los niveles de contaminación en un 30%. "Será un primer paso importante no solo porque disminuirá la contaminación y la mortalidad, sino porque significará un cambio de pautas de movilidad", ha añadido la concejala, quien asegura que el ayuntamiento también trabaja en paralelo para mejorar y ampliar las alternativas al coche, principalmente carriles bicis y autobuses.  

Dos décadas incumpliendo los niveles de referencia

La ciudad supera desde hace más de dos décadas los niveles de referencia de Europa -que ha denunciado a España por el incumplimiento sistemático de los niveles acordados- y la OMS.  Por la parte que le toca al actual consistorio, en su segundo mandato, Tarafa admite la lentitud a la hora de poner en marcha medidas como la ZBE. "No se puede esperar más desde la vertiente de la salud pública", ha subrayado, pero "no es sencillo porque requiere preparar la ciudad y técnicamente no es un tema menor", en referencia al sistema de cámaras, entre otras cosas. En los próximos días, ha asegurado, se presentarán los detalles de la ordenanza municipal que permitirá activarla.

La exposición crónica a niveles altos de contaminación, detalla el informe de la ASPB, contribuye a aumentar principalmente enfermedades respiratorias, cardiovasculares, el cáncer de pulmón y la mortalidad total. Los datos utilizados por la agencia municipal para evaluar la calidad del aire y su impacto en la salud ponen de manifiesto que el 48% de la población de Barcelona continúa potencialmente expuesta a niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) superiores a los recomendados por la OMS y que el 95% de los barceloneses está potencialmente expuesto a concentraciones de PM10 por encima de los niveles de referencia.