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INSEGURIDAD EN SANT MARTÍ

La movilización vecinal contra ocupaciones ilegales en la Verneda se recrudece

La Guardia Urbana tuvo que solicitar la ayuda de los agentes antidisturbios por la tensión vivida la noche del sábado en la Rambla Prim

Guillem Sànchez / Patricia Castán

Protesta contra la ocupación del 224 de la Rambla de Prim, este sábado.

Protesta contra la ocupación del 224 de la Rambla de Prim, este sábado. / EL PERIÓDICO

Decenas de vecinos de la Verneda elevaron la noche del sábado el tono de su protesta -que suma varios días de movilizaciones- ante los locales ocupados ilegalmente en la Rambla de Prim, haciendo necesaria la intervención de agentes antidisturbios de los Mossos d'Esquadra.

Residentes del Besòs i el Maresme y de la Verneda (Sant Martí) han protagonizado distintas caceroladas y marchas espontáneas ante la conflictividad e inseguridad que dicen sentir en sus barrios, donde se producen robos, peleas e incivismo. 

Este sábado, la protesta de la Verneda a golpe de cacerolas se inició hacia las diez de la noche ante el número 240 de la Rambla de Prim. Sus bajos comerciales (una antigua sede bancaria) han sufrido diversos intentos de ocupación que los propios vecinos lograron evitar montando guardia a sus puertas durante días. Los vecinos supieron entonces que unos números más allá (cruzando la calle Binefar) había otra acción de protesta contra dos locales ocupados y se sumaron. En este caso ante el del número 224, usurpado hace más de un año por un grupo de personas de nacionalidad rumana, que según los vecinos de la zona generan graves conflictos de convivencia.

La noche del sábado la movilización vecinal se recrudeció, con varios momentos de tensión en la calle. Era casi medianoche cuando la Guardia Urbana solicitó el apoyo de agentes antidisturbios de los Mossos para contener a los vecinos que se estaban manifestando y cortando ya el tráfico de la Rambla de Prim, según fuentes policiales. Patrullas de Mossos y Urbana permanecieron hasta las cuatro de la madrugada, cuando se levantó todo el operativo.

Riesgo de linchamientos

Las mismas fuentes policiales confirman a este diario que los agentes no identificaron a ningún vecino, pese a la tensión vivida. Sí detuvieron a uno de los rumanos protagonistas de la ocupación después de que este amenazara con un arma blanca a los manifestantes. También se llevaron a otro de ellos porque carecía de documentación, en cumplimiento con la ley de extranjería. Pese a estas dos detenciones, el local sigue ocupado por más gente. 

Uno de los vecinos que estuvo en la protesta asegura a este diario que "casi se produjo un linchamiento" porque algunos residentes querían "entrar en el local ocupado" y "sacar a los ocupas". Este vecino, que cifra en 300 las personas movilizadas en algunos momentos, cuenta que la situación más tensa se produjo cuando "un ocupa [finalmente detenido] quiso entrar al local mientras la policía estaba acordonando" la zona. El vídeo que antecede a este párrafo recoge en el momento en que los agentes se lo llevan detenido.

Los vecinos, relata este residente, están "hartos de la inseguridad" del barrio."Hay robos continuos en los comercios, coches destrozados... Y estas ocupaciones provocan más incivismo, ruido y molestias", concluye.