06 jun 2020

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LA GESTIÓN DE LA CIUDAD

Batlle y el PSC marcan perfil en el inicio de mandato en Barcelona

El grupo socialista acapara la atención en dos meses de gobierno marcados por la inseguridad

BComú adopta un perfil bajo y niega un cambio en el discurso sobre el 'top manta'

Toni Sust

Albert Batlle y Ada Colau, tras la Junta de Seguridad entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, a mediados de julio.

Albert Batlle y Ada Colau, tras la Junta de Seguridad entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, a mediados de julio. / JOAN CORTADELLAS

¿Quién gobierna Barcelona? Lo hace Barcelona en Comú, con sus 10 concejales, en alianza con el PSC, que tiene ocho. La alcaldesa es Ada Colau y Jaume Collboni es el primer teniente de alcalde. Son obviedades, pero conviene recordarlas: en principio esa es la estructura. Los dos primeros meses de ese gobierno, que se constituyó el 15 de junio, han dejado una imagen distinta. Este parece el gobierno de Albert Batlle, el quinto teniente de alcalde, el responsable de la seguridad. Es la seguridad, o la inseguridad, la que ha marcado estas semanas en todos los sentidos: por un lado, por el endurecimiento del discurso y por el otro porque ha habido más muertes violentas que otros veranos.

Justo cuando se ha enviado el mensaje de que el frente de la seguridad contará en este mandato con una tutela reforzada, los hechos indican que algo sucede: se suceden los homicidios. Entretanto, el gobierno ha defendido de forma insistente que el problema son los hurtos, no los delitos de sangre.

El ‘top manta’ y los mossos

La gestión de la seguridad tiene varios frentes. Por un lado está el top manta: es en realidad un tema más de competencia desleal con los comerciantes y de abordaje social por la situación de las personas que se dedican a esta actividad ilegal: los manteros. El consenso es general sobre que estos últimos son víctimas de sus propias situaciones. Que los culpables son las mafias que están detrás, a las que no vemos en ninguna acera: los que les venden los productos, guardados en grandes naves. Y hay que buscarles una alternativa legal para integrarlos laboralmente, lo que en el anterior mandato se logró con cerca de 100 manteros.

¿Ha habido un cambio radical en el abordaje del top manta? Los que conocen el tema aseguran que no. Que los dispositivos de saturación que se han visto en estas semanas son similares a los que se vieron en el anterior mandato, aunque en contadas ocasiones. El motivo, argumentan, es que entonces los agentes de los Mossos, imprescindibles para los dispositivos conjuntos con la Guardia Urbana y la policía portuaria, no solían estar disponibles, y ahora sí lo están. Es lo que dice la propia Colau, que lleva meses denunciando que el conseller de Interior, Miquel Buch, “abandonó” Barcelona. Por lo tanto, por este lado, las protestas tendrían sentido, y la tesis de que en adelante se podrá evitar la venta ilegal con la presencia de agentes solo porque la actitud de la Generalitat ha cambiado.

La inseguridad que no percibe Janet Sanz

Lo que seguro que ha cambiado es el discurso. Por lo menos por la parte del gobierno que corresponde al PSC. O para ser más precisos, a Batlle. El teniente de alcalde constató el pasado jueves que en la ciudad hay “una crisis de seguridad”. El viernes hizo un tuit con el siguiente texto: “Con Jaume Collboni y los vecinos y amigos de la Barceloneta, y con los profesionales de Mossos y de la Guardia Urbana, disfrutando del paseo de Joan de Borbó, recuperado para el paseo y el ocio cívico”. Es un mensaje elocuente: no se puede recuperar lo que no estaba o se consideraba perdido.

En julio, en una de sus primeras intervenciones públicas, Batlle abogó por el “retorno” de los menores no acompañados a sus países de origen, algo que no está dentro de la legalidad si no es voluntario. Al día siguiente matizó que solo se refería a los casos en los que los menas quisieran volver a casa. En una entrevista concedida a este diario consideró que “no es admisible” que lo primero que los turistas vean al bajar de los cruceros sean los manteros.

Frente a estas declaraciones, este verano prácticamente una sola voz de Barcelona en Comú ha reaccionado, la de la segunda teniente de alcalde, Janet Sanz, que declaró a EL PERIÓDICO sobre Batlle: "Seguro que yo diría las cosas de una manera distinta a como él las dice”. En una entrevista concedida a este diario a principios de agosto, la teniente de alcalde subrayó: “Si alguien piensa que con políticas de seguridad resolveremos el problema del top manta, se equivoca”. Y quitó hierro a los sucesos de los últimos tiempos: “Lo que veo en mi entorno es una enorme preocupación por la emergencia climática. No identifico una percepción superior de inseguridad”.

El inicio del próximo curso, en septiembre, podría cambiar las tornas, pero en verano Barcelona en Comú ha mantenido un perfil bajo, que empezó a marcarse con la no asistencia al pleno extraordinario sobre seguridad, forzado por la oposición, de Colau y otros seis concejales de su grupo. No es que el pleno tuviera mucho recorrido, pero se trata sin duda del tema del verano en la ciudad.

Batlle ha salido aplaudido de comisarias de la Guardia Urbana, mientras los manteros acusan a Colau de traición

Se ha extendido la imagen de que la alcaldesa estuvo desaparecida, hasta que participó en el aniversario del atentado de la Rambla, tras hacer declaraciones con motivo del inicio de las fiestas de Gràcia. Declaraciones en las que insistió en negar la crisis de seguridad que Batlle admitió y en las que atribuyó a "hechos puntuales" los episodios de inseguridad. A la imagen de que Colau desapareció demasiado tiempo se ha añadido la de que el PSC ha estado encantado de llenar ese vacío.

Críticas y aplausos

Mientras Colau estaba de vacaciones, Batlle ha estado acudiendo a reuniones de todas las comisarías de la Guardia Urbana. El teniente de alcalde ha querido mostrar con su presencia que el nuevo gobierno quiere acompañar a los agentes. Y dicen testigos de esos encuentros entre los urbanos y sus responsables que Batlle ha salido aplaudido en varias ocasiones. Porque la Guardia Urbana sí tiene la sensación de estar más respaldada ahora que en el anterior mandato, según atestiguan integrantes del cuerpo. En contraste, los manteros no aplauden a la alcaldesa. La acusan de abandonarlos y de apostarlo todo a la solución policial.

La parte colauista del gobierno de Barcelona tiene todo el mandato para marcar perfil. Pero por ahora ha optado por mantenerlo bajo o muy bajo.