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La calle del Progrés gana el primer premio a la mejor decorada de las fiestas de Gràcia 2019

Mozart se alza con el segundo puesto y la Travessia de Sant Antoni se sube al tercer escalón del podio

Natàlia Farré

La calle del Progrés, cuya decoración se ha inspirado en Harry Potter para el concurso de las fiestas de Gràcia.

La calle del Progrés, cuya decoración se ha inspirado en Harry Potter para el concurso de las fiestas de Gràcia. / SERGI CONESA

El Premio –así en mayúsculas, no en vano la fiesta mayor de Gràcia es ante todo un decorado, según afirman los vecinos a todo aquel que pregunte– ha caído por fin en la calle de Progrés y en su decorado ‘Harry Potter y els 80 guarnits’. El galardón hacía años que rondaba la vía pero no se decidía. El año pasado la cosa parecía cantada. Todo el mundo los daba por ganadores o, como poco, en la tríada de honor, y la idea que rondó los días iniciales de fiesta mayor –la calle premiada se publicita en el ecuador de la celebración– era que su ‘Libro de la selva’ no tenía rival. Lo tuvo, no uno sino varios: Llibertat se alzó con el primer puesto y le pasaron por delante, también, Verdi, la plaza de Rovira y Jesús. Un quinto puesto supo a poco y alzó un coro de voces a ritmo de “¡tongo, tongo, tongo!”. Ninguna novedad en el frente, cantar pucherazo es algo tan típico en las fiestas de Gràcia como sus calles engalanadas. Algo parecido pasó en el 2016, cuando los ‘Piratas del Caribe’ de Progrés también se veían con el botín a bordo. Hubo coro de tongos y cierto desplante al jurado: solo un representante de la calle subió a por el diploma al que da derecho el quinto puesto que obtuvo.

Así las cosas, se antoja que el Premio de este año para Progrés requiere mayúsculas por esperado. Y merecido. La calle con decoración más larga, el récord de longitud lo comparte con Providència, ha hecho en esta edición una inmersión en el universo de Harry Potter, desde castillo de Hogwarts hasta el callejón Diagon, pasando por el Gran Comedor (con sus velas), la escalera voladora, el despacho de Dumbledore y la chimenea mágica. Solo se han dejado el baño y la estación de tren, pero no se han echado en falta, el decorado es sencillamente espectacular y así lo ha interpretado el jurado. Doscientos noventa y tres puntos cosechados, solo cinco más que el segundo en el podio: la calle de Mozart, que ha pasado de la última posición del 2018 a un sitio de honor en 365 días con su recreación de una biblioteca a partir de media noche, un sitio donde los personajes de los libros cobran vida. ‘La ruta de la Travesseda’, una fantástica inmersión en los países que antaño cruzaba el comercio de la seda, ha significado la tercera plaza para la Travessia de Sant Antoni.

El rey brócoli de Verdi

Hay otro motivo para celebrar el triunfo de Progrés: los vecinos de la calle del sur de Gràcia llevan 80 años decorando ininterrumpidamente la vía. No son los únicos, comparten récord con Puigmartí, calle que este año se ha llevado el farolillo rojo, o sea, el puesto de cola. Pero ahí estaba Carla Carbonell, presidenta de la Fundació Festa Major de Gràcia, para recordar lo que todos saben: que los últimos han tenido tanto trabajo como los primeros y que merecen también una visita. A estas alturas, la pregunta es ¿qué ha hecho la calle de Verdi, la vía que suma más premios en los últimos años y que todo el mundo ve como el contrincante a ganar? Una séptima plaza muy aplaudida. Imposible saber si la alegría ajena ha sido por el honroso puesto que han conseguido sus vegetales transgénicos antiveganos (con un rey brócoli sentado en un trono de hierro a lo ‘Juego de tronos’, incluido) o por el alivio de eliminar al rival más temido.

Pues eso, ha sido aplaudido tanto como el décimo puesto que ha conseguido la plaza del Nord. Aquí la alegría se ha vivido como una muestra de apoyo: el que les han mostrado todos los vecinos ante los ataques  que su decorado de un campamento indio sufrió el miércoles y el jueves por parte de un grupo de ocupas.