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Funeral en Barcelona

La última lección de Carlos Pérez de Rozas

Cientos de colegas, amigos y familiares despiden al periodista y profesor en el tanatorio de Les Corts

Toni Sust

Antonio Franco toma la palabra durante el funeral por Carlos Pérez de Rozas, este lunes en el Tanatorio de Les Corts.

Antonio Franco toma la palabra durante el funeral por Carlos Pérez de Rozas, este lunes en el Tanatorio de Les Corts. / JORDI COTRINA

Carlos Pérez de Rozas entra en clase. Diana de Gales murió un par de meses atrás y él muestra a sus alumnos la portada que hizo ‘The Sun’ al día siguiente: "Toda la vida mortificando y persiguiendo a Diana y cuando se muere le hacen un homenaje terrible. ‘The Sun’, que saca el nombre siempre en rojo, ¡ese día sale en negro! ¡En negro!”. Es una de las primeras clases del curso 1997-1998 en la Universitat Pompeu Fabra. Pérez de Rozas enseña Técnicas de Periodismo Impreso, materia que de entrada interesa a pocos estudiantes: que si la foto va o no entre el titular y el texto. Hasta que conocieron al profesor. Para él nada es poca cosa: todo es “¡grande, fantástico, colosal!”. De en vez en cuanto da saltitos de emoción mientras habla.

Este lunes, 22 años después, el tanatorio de Les Corts acoge el funeral de Pérez de Rozas. Cientos de colegas de profesión, amigos, o ambas cosas, y familiares han acudido a despedirlo. Varios toman la palabra: Toni Vall, Juan Antonio Giner, Daniel Fernández, Concita de Gregorio. Falleció de forma inesperada, a los 71 años“Los que lo tienen jodido son sus amigos. Él era cocaína. Ahora les van a dar una aspirina y la gente no va entender nada”, proclama su hermano Emilio, en un discurso en el que cuenta que la gente confundía a Carlos con él, y que Carlos nunca les sacaba del error, pero luego le advertía para que no metiera la pata si los encontraba también. Y renuncia a contemplar siquiera sustituir a su hermano en el liderazgo familiar. Cede el testigo a las mujeres: “Ahora esto será un matriarcado”.

Reinhard Gade, Walter Bernard

De nuevo en 1997, dos personas centran las lecciones de Pérez Rozas: Reinhard Gade, “el alemán”, y su diseño de El País, y Walter Bernard, “el americano”, responsable del rediseño de 'La Vanguardia', en el que participó al propio profesor, pero él lo recuerda poco, como no menciona su papel como creador del diseño de EL PERIÓDICO. No se pone una sola medalla. Defiende que Gade y Bernard marcaron al sector: “Y lo mantendré cuando esté dando clases en el infierno”, grita.

No se deja un detalle. Cuenta, sobre las dudas que le suscitó la decisión del alemán de que los títulos de los artículos de opinión de ‘El País’ se publicaran en cursiva: “Nos estábamos bañando y le dije: ‘Oye Reinhard, no veo claro esto de la cursiva’. Gade respondió: ‘Te lo explicaré cenando’. Y cenando me dijo que la cursiva es letra de sentimentalismo, la letra con que escribimos a nuestras novias”.

Antonio Franco, el Gavà y el Rubí

En el funeral, Antonio Franco toma la palabraXavier Vidal Folch, que actúa como conductor del acto, le presenta como el amigo entre amigos. Y Franco, entre muchas otras cosas, advierte de que Pérez de Rozas llevaba clavado “un puñal” por la muerte prematura de su madre y de algunos hermanos.

Rememora las “cornadas” que recibió en algunos diarios y recuerda que le acompañaba a ver al Elche, el equipo del exdirector de EL PERIÓDICO, a campos como el del Gavà o el Rubí: “Empezaba a hablar con los vecinos del asiento y acababa haciéndose su amigo y aplaudiendo los goles del Gavà o el Rubí. Y en el coche yo le decía: ‘Cabrón’. Y él respondía: ‘Nunca subirán de categoría. Me necesitaban más ellos que tú’”. “Nos estamos yendo, y él ha dado una lección de dignidad”, concluye Franco sobre una generación de periodistas.

A la derecha, Emilio Pérez de Rozas, este lunes en el exterior del tanatorio.JORDI COTRINA

El color y el blanco y negro

De nuevo en clase, de nuevo en 1997, Pérez de Rozas recuerda las reticencias que encontró para publicar una foto en color en una portada. Y cita a aquel fotógrafo que le dijo con severidad: “'Es que yo cuando miro a través de la cámara, miro en blanco y negro'. ¡Pero qué cojones vas a mirar en blanco y negro!”, grita tras una pausa dramática. Por fin, cuenta, logró que saliera en portada una foto en color de un cuadro de Vermeer y luego de uno de Van Gogh.

Y cuando el color ya era costumbre, y se produjo una matanza en una escuela escocesa, en Dunblane, Pérez de Rozas propuso para la portada una foto de la maestra y los alumnos, que era en blanco y negro: “Y los que tanto se habían quejado cuando propuse el color, ahora decían: '¡Qué pena que no sea en color! ¡Qué pena!'”. Y remata: “El otro día, en Salamanca, una mujer me dijo: ‘¿Estás seguro de esto del color? Es que a mí me gusta tanto Sebastián Salgado’. ¿Pero qué Sebastián Salgado? ¡Si Sebastián Salgado ya no puede ni coger la cámara!”.

El último día, todos los alumnos aplauden al profesor. Pérez de Rozas replica con algo de emoción: “Yo seguiría viniendo la semana que viene”. Y nosotros también.