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Las retribuciones municipales

La austeridad salarial revisada al alza de Colau

Los 'comuns' se subieron los sueldos tras caer en la cuenta de que gobernar destruye la conciliación familiar

La alcaldesa renuncia a 2.600 euros mensuales en concepto de dietas por asistir a reuniones de la AMB

Toni Sust

Ada Colau en el Saló Gòtic del ayuntamiento cuado presentó su acuerdo de gobierno con el PSC, en julio. 

Ada Colau en el Saló Gòtic del ayuntamiento cuado presentó su acuerdo de gobierno con el PSC, en julio.  / DANNY CAMINAL

Janet Sanz es la única concejala del Ayuntamiento de Barcelona que ha tenido tres salarios distintos durante el ejercicio de su cargo. Llegó al consistorio en el 2011 como la más joven del plenario: tenía 27 años. Cobraba unos 3.000 euros limpios, tras entregar una cuarta parte del sueldo a ICV. En el 2015, ya como representante de Barcelona en Comú -fue la única edila de Iniciativa que repitió-, pasó a percibir 2.200 euros por 14 pagas, merced al recorte que se impuso el grupo de la nueva alcaldesa, Ada Colau.  Sanz cobra ahora algo más de 2.800 euros, gracias al incremento con el que los ‘comuns’ han revisado al alza la austeridad que se impusieron al llegar a la política profesional.

El reajuste

Hace unas semanas, dos meses después de las elecciones municipales de mayo, Barcelona en Comú subió el sueldo a Colau, a sus concejales y a los comisionados del consistorio, es decir, a los representantes del partido en el gobierno de la ciudad. En puridad, subraya BComú, la limitación que se aprobó en el 2015 sigue vigente, recogida en un código ético interno que no se ha modificado. Los concejales, incluida la alcaldesa, percibieron durante el mandato anterior 2.200 euros por 14 pagas, renunciando así a una buena parte del salario oficial. Una vez revisada en función del IPC, la cantidad es ahora de 2.291 euros mensuales por 14 pagas.

Janet Sanz es la única concejala que ha tenido tres salarios, en función de los recortes de ICV y BComú

Hace cuatro años, Colau intentó imponer rebajas salariales a los concejales del resto de grupos, pero la oposición se lo impidió. Así que oficialmente, los ‘comuns’ cobran el sueldo previsto, y luego entregan una cantidad a causas sociales afines.

BComú optó en julio por matizar la norma en algunos casos. Se acuñó un complemento para los miembros del partido que gobiernan, por considerar que eso supone una dedicación especial que justifica esa indemnización.

Descubrieron que gobernar destruye la conciliación familiar y argumentaron que eso merecía un complemento de 900 euros en el caso de la alcaldesa; de 600 euros en el caso de los concejales, y de 300 euros en el de los comisionados. Esa cantidad, multiplicada por 12 pagas, se añadirá a la nómina de los citados mientras gobiernen.

La conclusión de BComú fue que tocaba compensar con dinero a sus gestores por lo ocupados que están. Una decisión que fue tomada por los responsables del partido, que en cambio no pusieron en marcha medidas innovadoras, como prohibir la actividad política de los concejales a partir de las seis de la tarde

Resulta evidente que el partido no calculó en su día con precisión qué suponía gobernar. Porque el reajuste salarial no es menor, sino de un 40% en el caso de Colau y un 27% en el de los ediles. Como siempre, hay gente que escapa a la norma. Es el caso del teniente de alcalde Joan Subirats, que eludirá la limitación salarial renunciando a cobrar del consistorio: percibirá el sueldo de catedrático de la UAB. como avanzó Tot Barcelona. 

Adiós a las dietas

Además de a una parte del salario, los ‘comuns’  renuncian a las dietas. Por citar el ejemplo más rotundo, de no haberlas rechazado, Colau percibiría 2.655 euros del Área Metropolitana de Barcelona al mes: 885 euros por asistir a una reunión mensual del Consell Metropolità y a las dos que la Junta de gobierno de la AMB celebra.

«Tienes que vivir como vive la gente en la ciudad. No era normal lo que pasaba antes. Que la persona que ocupaba el cargo que yo tengo cobrara 7.000 o 8.000 euros», argumenta Janet Sanz, citando su cuarto salario, el que nunca percibirá.